CHETUMAL, QR.- César Antonio Iuit asegura que no solo cree en la Santa Muerte, sino que ha tenido la oportunidad de platicar con ella. Él es uno de los máximos representantes del culto a esta imagen en la capital de Quintana Roo.

Comentó que la creencia religiosa viene de sus antepasados, pues sus abuelos y bisabuelos tomaron desde sus ancestros esta veneración que tiene sus orígenes en la época prehispánica.

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Desde niño observó las ceremonias y los ritos que su familia realizaba, situaciones que considera fueron moldeando y reforzando su creencia.

“Tenía una tía que era Chamán y se convertía en gato, sé que muchos no lo creen, pero es verdad”, resaltó.

Los ritos iban encaminados a la siembra y al cultivo, pues su familia tenía un negocio de venta de maíz, achiote y chile, en los mercados.

El rancho de su abuelo estaba ubicado en el poblado de Sotuta de Peón, Yucatán, de donde él y su familia son originarios.

Contó que en una ocasión se le apareció un toro grande de color negro, con ojos rojos, en los sembradíos. “Se me erizó el cuerpo, la aparición fue extraña porque en toda la zona no había ganado”.

Cuando le comentó a su abuelo, tuvo como respuesta: “Es el guardián”.

La primera vez que vio a la Santa Muerte

Apenas cruzaba la mayoría de edad, a los 18 años, y cayó enfermo. Situación que puso en peligro su vida. Fue la primera vez, que vio a la Santa Muerte.

“En ese momento le pedí a Dios que me diera la oportunidad de seguir viviendo, pasé ese trance, es un espíritu, una mujer hermosa, inmediatamente te identificas con ella vestida de negro”, agregó.

Dos años más tarde, a los 20, tuvo un accidente que también lo dejó moribundo. La Santa Muerte se le volvió a presentar y ocurrió una situación similar.

Luego de algunos años llegó a vivir a Chetumal y desde su arribo se cruzó con gente afín a sus creencias. Se formó un grupo de alrededor de 700 adoradores, quienes establecieron una iglesia, en la avenida Belice con Primo de Verdad, para adorar a la Santa Muerte y la registraron ante la Secretaría de Gobernación Federal. De eso hace poco más de 20 años.

Encuentro con la Santa Muerte en Chetumal

En esta ciudad también tuvo sus encuentros con la catrina, solo que en esas ocasiones la aparición fue en forma humana.

En una primera vez fue en forma de un soldado en lo que ahora es la avenida Héroes con Primo de Verdad.

“César, yo sé que tú dudas de lo que ha pasado, no dudes, los espíritus existen y a ti se te ha dado la oportunidad de seguir viviendo, porque tú todavía tienes cosas que hacer, sé que dudas”, le observó la Santa Muerte.

Entre la incertidumbre comenzó a cuestionar sobre cómo lo conoce y el militar le relató cosas de su vida que solo él y su familia sabían. Mentalmente no supo qué hacer.

Tres días después se le apareció otra vez, ahora en forma de borracho. “Yo vendía flores en el bar El Capirote, afuera me lo topé y comenzó a contarme relatos de mi vida, entonces dije: esto sí es verdad”.

La adoración a la Santa Muerte no se opone a Dios

César Iuit, quien también es líder municipal de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), dejó en claro que la adoración a la Santa Muerte no se opone a Dios.

“Dios dice: humano te voy a hacer, pero vas a tener un ciclo de vida. Comiste del árbol del bien y del mal, no comiste del fruto de la vida eterna, así que tú vas a nacer, crecer, reproducirte y morirte”, explicó.

Actualmente cuenta con 62 dos años de vida, y la tercera vez que estuvo a punto de morir fue hace 10 años.

Toda su familia es fiel creyente de la catrina y hacen sus novenas el 1 de noviembre de todos los años, Día de la Santa Muerte.

Lo que consideró como una señal para reforzar su creencia, es que uno de sus abuelos y uno de sus hijos nacieron en esa misma fecha.

Viste de blanco porque así le inculcaron la tradición y lleva consigo, colgada al cuello, una imagen de hueso de la Santa Muerte, que le obsequió un hermano. Aunque no la porta visible, pues hay mucha gente que es opuesta a estas creencias.

Consideró que hay personas que rechazan este tipo de adoración, porque piensan que es un pacto con el diablo, sin embargo, reconoció que fieles que profesan este culto han tergiversado la ideología.

“Se mal interpreta, han hecho ofrendas o han hecho pacto y van más allá como: te ofrezco a mi hijo, te ofrezco mi vida en tanto tiempo, dame la oportunidad de tener dinero”.

Indicó que no se trata de eso, la adoración a la Santa Muerte es solo recordar que habrá un fin de vida y de agradecer por la oportunidad de existir en el mundo terrenal.

Las ceremonias que se hacen en las casas para este 1 de noviembre son similares a las novenas católicas, solo que se tiene un novenario específico para la Santa Muerte.

También se coloca un altar con flores, veladoras y diversos alimentos y bebidas, a manera de ofrenda.

Retomar los cultos

Antonio Iuit señaló que algunas de las personas que participaron en este culto han fallecido, no obstante, en los últimos años se está buscando retomar las actividades religiosas de adoración, que coinciden con el tradicional Dia de Muertos.

Las actividades incluirán hasta marchas en las calles, tal y como se realizó hace poco más de 20 años, con imágenes de tamaño normal de la Santa Muerte, que acompañaron con pancartas, flores y rezos.

Los colores de las imágenes son diversos, pero los más utilizados son el negro, blanco, oro, rojo, amarillo, naranja, verde y azul.

Antonio Iuit aseguró que esta creencia no ha desaparecido, pese a que no se observan  muchos rituales y personas que hagan publica su adoración. Familias completas y personas de todas las edades, aún participan en el culto.

El 29 de abril de 2005, la Dirección General de Asociaciones Religiosas de la Segob retiró el registró a la que también es considerada como una religión, pero sin permiso ni personalidad jurídica para operar.

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