Claves de la noticia:
- Estudiantes de Francisco May: Alumnos de sexto semestre del telebachillerato buscan profesionalizar su gestión comunitaria ante instancias federales.
- El plan: El proyecto “Ko’ox Ch’uuy” (Vamos a bordar a mano) surge como una iniciativa para rescatar y comercializar técnicas de bordado tradicional.
- Proceso: Personal del INPI brindó capacitación sobre reglas de operación y apertura de ventanillas para el acceso a recursos públicos.
KANTUNILKÍN, QR.- Con la visión de transformar su entorno y preservar el legado de sus antepasados, un grupo de estudiantes del telebachillerato de la comunidad de Francisco May, en el municipio de Isla Mujeres, dio un paso decisivo hacia la profesionalización de la gestión social. Los jóvenes realizaron una visita estratégica a las oficinas del Instituto Nacional de los Pueblos Indígenas (INPI) con el fin de obtener las herramientas técnicas necesarias para impulsar proyectos productivos con identidad cultural.
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La jornada, centrada en el módulo de desarrollo comunitario, permitió que los alumnos de sexto semestre se familiarizaran con la burocracia institucional y los mecanismos de financiamiento federal. El objetivo es claro: pasar de la intención a la acción mediante la estructuración de proyectos que cumplan con los estándares requeridos por el Gobierno de México.
Ko’ox Ch’uuy: Hilos que unen tradición y economía
El punto central de esta visita fue la búsqueda de respaldo para la iniciativa denominada “Ko’ox Ch’uuy”, frase que en lengua maya se traduce como “vamos a bordar a mano”. Este proyecto no solo representa una tarea académica, sino un esfuerzo colectivo por evitar la desaparición de las técnicas de bordado tradicional que han dado identidad a las mujeres y hombres de la zona rural de Isla Mujeres.
Aymee Saraí May Chuc, responsable del grupo estudiantil, subrayó la importancia de conocer si existen recursos específicos destinados a su localidad. Para la joven líder, el acceso a fondos públicos es vital para dotar de materiales, capacitación y canales de comercialización a su propuesta. “Esta experiencia contribuye al fortalecimiento de nuestras capacidades; ahora sabemos cómo estructurar de mejor manera nuestras propuestas productivas y culturales”, afirmó.

Capacitación técnica y reglas de operación
El encuentro fue coordinado por el docente Catalino Noh May, del área de comunicación y desarrollo comunitario, quien facilitó el vínculo con el encargado del INPI en el municipio de Lázaro Cárdenas, Margarito Albornoz Cupul. La gestión académica busca que el aprendizaje trascienda el aula y se convierta en un ejercicio real de ciudadanía y emprendimiento social.
Durante la sesión informativa, Ruth del Carmen Chuc Caamal, promotora de medicina tradicional del instituto, fungió como ponente principal. Chuc Caamal detalló a los jóvenes los aspectos técnicos que suelen ser el mayor obstáculo para las comunidades: las reglas de operación. Los estudiantes recibieron orientación sobre los requisitos indispensables, la documentación jurídica de los grupos y, fundamentalmente, los tiempos establecidos para la apertura de ventanillas.
“No basta con tener una buena idea; es necesario entender los tiempos del gobierno y la forma en que se deben presentar los expedientes para que el apoyo llegue realmente a quienes lo necesitan”, explicaron las autoridades del INPI durante la capacitación.
El futuro del desarrollo comunitario
Francisco May es una comunidad que, a pesar de pertenecer geográficamente a un municipio con un alto desarrollo turístico como Isla Mujeres, mantiene retos significativos en cuanto a diversificación económica. Proyectos como Ko’ox Ch’uuy representan una alternativa para que los jóvenes no tengan que migrar y puedan generar ingresos dignos preservando sus saberes ancestrales.
Esta visita marca un precedente en la educación media superior de la región, demostrando que el telebachillerato puede ser un motor de cambio si se vincula correctamente con las instituciones de atención indígena. Con la asesoría recibida, los estudiantes se preparan ahora para integrar formalmente su expediente y participar en las próximas convocatorias, reafirmando que el bordado maya es, además de arte, una herramienta de resistencia y desarrollo económico.

