Claves de la noticia:
- Cajeros automáticos en Kantunilkín: Operan de manera intermitente o permanecen vacíos por días.
- Afectación social: Beneficiarios de programas federales y estatales son los más perjudicados al no poder disponer de sus apoyos económicos.
- Alternativas fallidas: Tiendas de conveniencia no cuentan con liquidez suficiente para suplir la demanda de retiros de la población.
KANTUNILKÍN, QR.- Lo que debería ser un trámite de rutina se ha convertido en un calvario para los habitantes de la cabecera municipal de Lázaro Cárdenas. A pesar de su importancia administrativa y geográfica, Kantunilkín enfrenta una crisis recurrente en sus servicios financieros, debido a que los cajeros automáticos instalados en la localidad presentan fallas técnicas constantes o, en la mayoría de los casos, permanecen vacíos durante días críticos.
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Esta situación no solo representa una molestia logística, sino que ha comenzado a vulnerar la economía de las familias más desprotegidas, quienes dependen directamente de los retiros en efectivo para adquirir insumos básicos y cubrir emergencias médicas.
Testimonios de la desesperación
El descontento social ha escalado en las últimas 72 horas. Carlos Balam Xooc, ciudadano originario de la comunidad de Constituyentes, es uno de los tantos afectados que tuvo que realizar un viaje especial hacia la cabecera municipal con la esperanza de retirar el recurso correspondiente a un programa social. Sin embargo, tras horas de espera y traslados, se encontró con la misma respuesta: los equipos no funcionan.
“Vine con la intención de retirar el apoyo que tanto necesitamos en casa, pero al llegar nos damos cuenta de que los cajeros están apagados o simplemente dicen que no tienen dinero. Es un gasto de tiempo y pasajes que nadie nos repone”, lamentó Balam Xooc.
Al intentar obtener respuestas por parte de las autoridades locales que resguardan las zonas bancarias, la incertidumbre solo aumentó. Elementos de la policía municipal confirmaron que desde hace aproximadamente tres días se desconoce el estado real de los equipos. No hay claridad sobre si se trata de una avería masiva en las líneas de comunicación o si, por el contrario, las instituciones bancarias han decidido no abastecer de billetes a la zona de manera injustificada.
El efecto dominó en el comercio local
Ante la inoperatividad de la infraestructura bancaria, los agentes policiales han optado por sugerir a los usuarios que acudan a tiendas de conveniencia y establecimientos comerciales para realizar retiros en caja. No obstante, esta medida ha resultado ser un “cuello de botella”.
Los empleados de dichos comercios reportan que no cuentan con la liquidez necesaria para cubrir la demanda de toda una cabecera municipal. El sistema de retiro en tiendas depende directamente del flujo de ventas diarias; si no hay ingresos en efectivo por compras, no hay dinero para entregar a quienes buscan retirar. “Nos dicen que regresemos más tarde, que esperen a que entre más dinero por las ventas, pero la gente no puede esperar cuando se trata de su sustento”, comentaron usuarios inconformes.

Un llamado urgente a la banca y autoridades
La problemática en Kantunilkín pone de manifiesto la brecha de inclusión financiera que aún persiste en el estado. Resulta contradictorio que, tratándose del centro administrativo del municipio, no se garantice la operatividad de al menos un punto de retiro confiable. La situación se agrava durante las fechas de dispersión de apoyos gubernamentales, momentos en los que la demanda de efectivo se triplica.
Los habitantes y líderes comunitarios hicieron un llamado enérgico a las instituciones bancarias para que establezcan protocolos de mantenimiento y abastecimiento más eficientes. Asimismo, solicitan la intervención de la Comisión Nacional para la Protección y Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (CONDUSEF) y de las autoridades municipales para presionar por una solución definitiva.
Mientras tanto, los ciudadanos de Kantunilkín y sus comunidades aledañas permanecen en la incertidumbre, esperando que el sonido de las máquinas contando billetes regrese a los muros de los bancos y, con ello, la tranquilidad a sus hogares.

