Tres claves de la noticia:
- Identidad sustentable: A diferencia del turismo masivo en Las Gaviotas, este destino destaca por su arquitectura integrada al paisaje y sus posadas boutique de diseño consciente.
- Ubicación estratégica: Situada entre Mar de las Pampas y Mar Azul, ofrece amplias playas de arena fina y bosques de pinos que garantizan privacidad.
- Experiencia “Slow Travel”: La oferta se centra en el contacto con la naturaleza, deportes náuticos y una gastronomía con identidad local, lejos de los grandes complejos.
CDMX.– Entre senderos de arena y construcciones que parecen fundirse con el paisaje indómito, existe un pequeño destino de la Costa Atlántica que se ha posicionado como un verdadero oasis. Se trata de Las Gaviotas, una localidad que prioriza la calma, la belleza natural y una conexión genuina con el entorno, convirtiéndose en el refugio predilecto para quienes huyen de las aglomeraciones.
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Las Gaviotas ¿Por qué la llaman la “Tulum argentina”?
Ubicada en el partido de Villa Gesell, Las Gaviotas ha ganado el apodo de la “Tulum argentina” debido a su impronta estética y el clima de tranquilidad que se respira en cada rincón. Al igual que el famoso destino del Caribe mexicano, este rincón bonaerense comparte una identidad marcada por el turismo responsable, la atención personalizada en alojamientos pequeños y exclusivos, y una atmósfera bohemia y sofisticada.
El origen de su nombre es literal: la presencia constante de estas aves que suelen posarse a lo largo de la costa, custodiando playas que se caracterizan por su amplitud y la suavidad de su arena.

Actividades: Entre el mar y el bosque
El destino no solo propone descanso, sino una variedad de experiencias al aire libre para disfrutar del aire puro:
- Aventura y Deporte: El surf y el kitesurf son los protagonistas gracias a las condiciones del mar. También es posible practicar sandboard en los médanos de la Reserva Faro Querandí.
- Exploración Terrestre: Cabalgatas por la playa (incluyendo salidas nocturnas), paseos en bicicleta entre los pinos y caminatas por senderos naturales.
- Gastronomía: Una oferta creciente de cafeterías de especialidad, heladerías artesanales y restaurantes que apuestan por productos de la zona.
Cómo llegar a este paraíso
Para quienes viajan desde la Ciudad de Buenos Aires, el trayecto en auto demora entre cuatro y cinco horas. El camino más habitual es tomar la Autopista Buenos Aires–La Plata, continuar por la Ruta 2 hasta Dolores, empalmar con la Ruta 63 y finalmente seguir por la Ruta 11 en dirección a la costa hasta el acceso compartido con Mar de las Pampas.
Hospedaje con conciencia ambiental
La oferta de alojamiento es uno de sus mayores diferenciales. Predominan las cabañas de diseño sencillo y los hoteles modernos que apuestan por la sustentabilidad, integrándose al bosque sin alterarlo. Una vez superado el pico del verano, el mes de febrero se presenta como el momento ideal para descubrir este rincón, cuando las temperaturas son agradables y la paz del entorno alcanza su máximo esplendor.

