La crisis por el deseo expreso del presidente Donald Trump de “arrebatar” Groenlandia a Dinamarca ha forzado una cumbre de emergencia de líderes de la Unión Europea en Bruselas. Aunque un acuerdo diplomático de última hora ha desescalado la situación, la fragilidad del pacto ha puesto en alerta a Europa, y ha sacado a relucir movimientos de presión inesperados, incluyendo la propuesta de boicotear la Copa del Mundo de 2026.
También te puede interesar: Mega tormenta ártica en EU: la crisis que desafía a Texas y el sistema eléctrico
El juego de póquer de Trump en el ártico
La situación se alivió temporalmente gracias a un acuerdo negociado por Mark Rutte, Secretario General de la OTAN, con el fin de trasladar el destino del protectorado danés a un marco diplomático enfocado en aumentar la influencia de Estados Unidos en la seguridad del Ártico.
Pese al aparente alivio, fuentes de la UE indicaron a ‘Euronews’ que existe un optimismo cauto. La desconfianza persiste, especialmente al considerar la administración Trump. Como recordatorio de la volatilidad, un funcionario de la UE mencionó el precedente de las islas Chagos, cuya devolución al Gobierno británico Trump había respaldado meses antes, solo para criticarla posteriormente como “un acto de GRAN ESTUPIDEZ” (sic).
La línea roja de Dinamarca: soberanía no negociable
La postura de Copenhague ha sido clara desde el principio. La primera ministra danesa, Mette Fredericksen, afirmó que su país está dispuesto a mantener conversaciones con la Casa Blanca sobre el sistema de defensa antimisiles propuesto por Estados Unidos, conocido como “Cúpula Dorada”.
Sin embargo, la soberanía es innegociable. Frederiksen fue contundente:
- “Podemos negociar sobre todo políticamente: seguridad, inversiones, economía.”
- “Pero no podemos negociar sobre nuestra soberanía.”
- El Reino de Dinamarca y Groenlandia seguirán participando en las conversaciones sobre la seguridad en el Ártico, pero solo si se respeta la integridad territorial del país.
El Gobierno danés confía en que la integridad territorial y soberanía permanezcan intactas como parte del acuerdo que Rutte negoció el miércoles.
La otan busca un marco de seguridad colectiva
El acuerdo entre el Secretario General de la OTAN y el presidente Trump tiene como objetivo central la seguridad en el Ártico, región de “importancia crítica” para todos los aliados.
Según Allison Hart, portavoz de la OTAN, las discusiones se centrarán en garantizar la seguridad de la región a través de los esfuerzos colectivos de los Aliados, en especial los siete Aliados del Ártico. Además, la meta de las negociaciones entre Dinamarca, Groenlandia y Estados Unidos es evitar que Rusia y China “nunca consigan afianzarse —económica o militarmente— en Groenlandia”.
Mark Rutte, quien ha sido catalogado como un “negociador”, dijo a ‘Fox News’ que el principio rector fue implementar la visión del presidente sobre la protección no solo de Groenlandia, sino de “todo el Ártico”.
El costo de la desescalada: aranceles y el mundial
La acción diplomática de Mark Rutte generó un resultado inmediato y positivo para Europa: la retirada de la amenaza de aranceles.
Trump anunció a última hora del miércoles que “no impondrá los aranceles que estaban programados para entrar en vigor el 1 de febrero” contra ocho países europeos, una decisión basada en su reunión “muy productiva” con Rutte. Una fuente cercana a la situación indicó que estos asuntos debían ser discutidos entre aliados, y no “litigados en prensa abierta”.
Alemania propone la carta del boicot deportivo
Mientras la crisis diplomática parecía desescalarse, el contexto político internacional reveló un patrón de uso de herramientas de presión inusuales. A menos de cinco meses del arranque de la Copa del Mundo 2026, que se celebrará en Estados Unidos, México y Canadá, el fútbol se convirtió en un posible elemento disuasorio.
Jürgen Hardt, político alemán y miembro destacado de la Unión Demócrata Cristiana (CDU), cercano al canciller Friedrich Merz, propuso abiertamente usar el Mundial como palanca contra la administración Trump.
- Hardt declaró al diario Bild que la retirada de Alemania del Mundial sería una opción de presión válida.
- Afirmó que “cancelar el torneo solo se consideraría como último recurso para que Trump recapacite sobre Groenlandia”.
- El político alemán percibe que la Copa del Mundo es un evento de enorme importancia para el presidente estadounidense, lo que podría forzar un cambio de actitud.
Aunque Hardt confía en que se alcance un entendimiento común en materia de seguridad dentro de la OTAN, su propuesta generó reacciones dentro de su propio Gobierno. Christiane Schenderlein, Ministra de Deportes, expresó sus reservas, recordando que cualquier medida relacionada con la participación de Alemania corresponde a la Federación Alemana de Fútbol (DFB) y a la FIFA, no solo al poder político.
La volátil situación en el Ártico, sumada a la tensión social interna en Estados Unidos por las intensas redadas del ICE y la reciente captura de Nicolás Maduro en Venezuela, dibuja un clima diplomático convulso que ahora se cierne sobre el deporte.
¿La promesa de seguridad colectiva de la OTAN será suficiente para mantener a raya las ambiciones geopolíticas de Estados Unidos, o seguirá el mundo buscando herramientas de presión, desde aranceles hasta boicots deportivos, para obligar a Washington a respetar las normas de sus propios aliados?

