Claves de la noticia:
- Policías de Kantunilkín: Agentes municipales advierten una serie de renuncias inminentes debido a la falta de garantías de seguridad para ejercer su labor.
- Antecedente violento: La crisis estalla tras la privación de la libertad y tortura de cuatro oficiales en la delegación de Nuevo X-Can el pasado martes.
- Corrupción interna: Denuncian que los exámenes de control y confianza son una “simulación” para favorecer a allegados de los mandos.
KANTUNILKÍN, QR.- El municipio de Lázaro Cárdenas se enfrenta a una crisis de seguridad institucional sin precedentes. Elementos de la Dirección de Seguridad Pública Municipal han advertido sobre una inminente ola de renuncias masivas dentro de la corporación, motivada por el clima de vulnerabilidad y el reciente episodio de violencia extrema donde cuatro de sus compañeros fueron privados de la libertad y torturados en la comunidad de Nuevo X-Can.
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La tensión en la base policial de Kantunilkín ha alcanzado su punto máximo. Bajo estricto anonimato por temor a represalias directas o administrativas, oficiales operativos señalaron que la agresión sufrida por sus colegas el pasado martes fue “la gota que derramó el vaso”. Aseguran que, en las condiciones actuales, salir a patrullar representa una sentencia de riesgo que no están dispuestos a seguir asumiendo sin el respaldo de sus superiores.
Vivir bajo amenaza y con bajos salarios
Uno de los agentes consultados fue tajante al describir la situación: “No existen condiciones para seguir”. Según su testimonio, el personal policial no solo enfrenta la creciente presencia de grupos delictivos en la zona limítrofe con Yucatán, sino que lo hacen en condiciones laborales deplorables.
A la exposición directa a la violencia se suma una precariedad económica histórica. Los policías de Lázaro Cárdenas perciben sueldos que consideran insuficientes para el nivel de peligrosidad de su cargo y, lo que es más grave, denunciaron la carencia de prestaciones básicas de ley. Esta orfandad institucional deja a los efectivos —especialmente a los policías rasos y auxiliares— en una posición de total indefensión en caso de resultar heridos o fallecer en cumplimiento del deber.

Simulación en los exámenes de control y confianza
La denuncia de los uniformados va más allá de la seguridad física; apunta directamente a las estructuras administrativas de la corporación. Los elementos señalaron presuntas irregularidades en los procesos de selección y permanencia, calificando los exámenes de control y confianza como una “mera simulación”.
De acuerdo con las declaraciones, los nombramientos y ascensos no se basan en el mérito o en los resultados de las pruebas evaluativas, sino en el amiguismo y la cercanía con los altos mandos. “Se otorgan plazas a personas allegadas que no tienen la preparación, mientras que a los que nos arriesgamos en la calle nos mantienen en la incertidumbre”, afirmó el oficial entrevistado. Esta práctica ha generado un profundo divisionismo interno, fracturando la cadena de mando y minando la moral del personal operativo.
El fantasma de Nuevo X-Can
El origen inmediato de este descontento radica en los hechos violentos ocurridos apenas 48 horas atrás. Cuatro agentes, que realizaban labores de vigilancia en la delegación de Nuevo X-Can, fueron interceptados por sujetos armados, privados de su libertad y sometidos a torturas físicas antes de ser liberados.
El impacto de este ataque obligó al despliegue de fuerzas castrenses y de la Policía Estatal para resguardar el hospital del IMSS-BIENESTAR en Kantunilkín, donde los oficiales fueron ingresados de urgencia. Durante todo el miércoles, el nosocomio permaneció bajo vigilancia armada, una imagen que subrayó la fragilidad de la paz pública en la cabecera municipal.
Hasta el cierre de esta edición, el Ayuntamiento de Lázaro Cárdenas no ha emitido un comunicado oficial. El silencio de las autoridades municipales ante las denuncias de corrupción y la amenaza de renuncia de su fuerza policial ha incrementado la zozobra entre la población civil, que teme quedar totalmente desprotegida en medio de una escalada de violencia regional.

