CANCÚN, QR.- Con un incremento en la incidencia delictiva de trata de personas, Quintana Roo se encuentra en tercer lugar a nivel nacional en este delito, pero es primero en víctimas por cada 100 mil mujeres, con base en estadísticas del Secretariado del Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública (Sesnsp).

Cancún y Playa del Carmen al ser los dos polos turísticos de talla internacional del país, se vuelven potencial para el mercado de trata de personas, pues actualmente el delito registra una tasa de 3.82, cuando la media nacional continua en 1.29.

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En entrevista con Mónica Alvarado Natali, psicóloga social especialista en trauma y atención a víctimas de delito de alto impacto, los polos turísticos se vuelven tierra de nadie y de libre acceso para los tratantes de personas.

Explicó que la delincuencia organizada se va moviendo en todo el territorio nacional y actualmente se focaliza en la Ciudad de México, Quintana Roo, Baja California, Monterrey, Zacatecas, Jalisco, Puebla, Hidalgo, entre las principales entidades.

Los destinos turísticos como Playa del Carmen, Cozumel y Cancún, son propicios para el trasiego de trata de personas provenientes de Villahermosa, Mérida, Oaxaca, Chiapas, Ciudad de México, Brasil, Venezuela, Argentina, Alemania, Rusia, Cuba y República Checa, Honduras.

Casos directos de trata

En un acumulado de casos de 2018 a 2022 Quintana Roo contabilizó por lo menos, 96 mujeres y niñas rescatadas bajo las modalidades de explotación sexual, trabajo forzado, elaboración y difusión de pornografía infantil, así documentó la estadística de la FGE.

Ante el incremento de este delito en Quintana Roo, el año pasado, inició su servicio, la Unidad Especializada de Investigación de Trata de Personas, la cual reportó 34 mujeres y niñas rescatadas en diversos operativos al finalizar el año.

Las víctimas rescatadas eran explotadas de manera laboral y sexual, catorce de ellas extranjeras, y fueron ubicadas en domicilios de la Quinta Avenida de Playa del Carmen; 7 mujeres más se localizaron en la Zona Hotelera de Cancún, y de niñas rescatadas, 6 en Chetumal y seis más en la propia Zona Hotelera.

El fiscal Óscar Montes de Oca reportó en su momento que dichos sitios eran lugares de prostitución con mujeres y niñas provenientes de Alemania, Venezuela, Argentina, República Checa y también de distintas localidades de México.

Para los especialistas en la materia, es muy difícil generalizar el conocimiento social sobre lo que implica este delito, pues, al ser una forma de esclavitud, la delincuencia organizada opera simultáneamente con varios negocios criminales sin poder separar por sí misma la trata de personas del tráfico de armas o de drogas o de la extorsión y el fraude.

Los principales problemas, insistió Alvarado Natali, son las fallas en los procesos oficiales, pues, en muchos de los casos, pese a que son remitidos los tratantes, no son procesados, por ello, la urgencia de trabajar en esos vacíos legales: Hay una porosidad en el marco legal que no permite tener claridad con respecto a la identificación de víctimas”.

La especialista refirió que no existe la suficiente protección y atención a víctimas en gran parte del país y la zona Sur-Sureste es una de las más olvidadas. Si bien, hay esfuerzos para ofrecer servicios a las víctimas identificadas de parte de asociaciones no gubernamentales y de la propia autoridad, lo cierto es que, en su mayoría, son temporales, sin que necesariamente cuenten con el conocimiento de la debida atención a víctimas.

Además, hay poca información específica sobre las zonas y forma de enganche, las fases y métodos de sometimiento y aislamiento.

Víctima real

Ángela, una joven de 18 años, quería ser militar, durante el proceso de selección, un oficial  la “enganchó” y se la llevó del lugar. Durante tres meses, fue maltratada, victimizada y abusada sexualmente por su raptor, quien después la vendía para obtener ganancias; siempre vivió amenazada de que revelaría a su familia y a su pueblo lo que era ella. Al saber que eso podía pasar no intentó escapar.

Después de ganarse la confianza del tratante, cuenta que tuvo la oportunidad de salir sola de casa, sin su vigilancia, y cuando eso pasó decidió escapar, no sabía dónde se encontraba, sólo corrió sin rumbo hasta sentirse fuera de peligro.

Ángela estuvo vagando por las calles varias semanas hasta que una persona en un negocio de abarrotes la vio en riesgo y fue entonces que la policía llegó.

La joven contó que no quería pedir ayuda porque le daba vergüenza todo lo que le había pasado.  El sujeto la había amenazado y golpeado cada vez que ella lloraba o pedía que la dejara ir. Entonces, con el tiempo, pensaba que si lograba huir no iría a su hogar, temía ser juzgada por su familia y amigos.

Finalmente, este caso tuvo un desenlace feliz, la joven fue rescatada de la calle y devuelta a su casa y ahora continua en atención psicológica acompañada por su familia.

“Hay una constante de jóvenes desaparecidas y que son localizadas en otro lugar, lejos de su hogar, sentadas en una banqueta o vagando por las calles y cuando las abordan, simplemente no saben qué pasó, pero ya están vestidas de distinta forma y sin rastro de violencia sexual, las drogan de tal forma que no se acuerdan de nada expuso la especialista.

Programas con alto impacto y poca durabilidad

Durante el sexenio pasado, el Gobierno Federal puso en marcha un programa para combatir el problema de trata de personas en menores de edad.

La Secretaría de Turismo junto con la CROC y otras dependencias como la FGR y DIF promovieron e implementaron talleres de capacitación para el personal que labora en el sector hotelero en zonas turísticas con altos índices de trata de personas.

Utilizaron gran presupuesto para capacitación, difusión, especialización de unidades y activación para localizar grupos vulnerables, pero todo eso no tuvo continuidad en todas las entidades con derrama turística.

Trata
Encabeza Quintana Roo los casos de trata de personas por cada 100 mil habitantes. Foto: Boletín.org.mx

Estuvimos en DIF, plazas públicas, ciudades turísticas del país e incluso zonas con mayor incidencia de trata fueron tocados por este programa. Cuando había una posible víctima de trata a la vista del personal, ya capacitado, se marcaba al 911 y decías código trata. Te mandaban a una denuncia especializada en trata, hoy eso no existe. Duró solo una administración, lamentó.

Urge atención especializada en víctimas

Una víctima de trata, llega con un grave daño, hay una desesperanza tan grande, un quiebre espiritual tan severo que, para ellas, será muy difícil recuperar la confianza de vivir de otra manera que no sea la explotación sexual a la que fue sometida, y si no es bien atendida, la víctima de tratavolverá nuevamente a ese mundo, pues, en ellas existe el síndrome de Estocolmo.

“Es muy triste porque muchas, principalmente aquellas que salen huyendo de sus países por la descomposición social, la violencia en que viven, en sus declaraciones ellas refieren que no quieren volver a su hogar y, por el contrario, presentan una disociación tal que no pueden identificar ninguna circunstancia propia de dolor, trauma, circunstancia de vulnerabilidad o riesgo”, señaló.

Grilletes virtuales

El manejo que hacen los tratantes con la víctima es perfecto para anular la voluntad y su identidad. La especialista explicó que incluso llegan a olvidar de su propio nombre.

“Yo me llamaba Lucía, pero ahora soy Kasandra, y no recuerdo absolutamente nada a partir del momento de que empecé a ser Kasandra”, explicó.

Se ha minimizado el daño en las víctimas de trata a tal grado que no son tratadas de manera asertiva. Muchas pedirán no volver a su lugar de origen, a sus casas, con su familia, son víctimas de todo tipo de violencias afuera y al interior de su hogar al ser señaladas y doblemente juzgadas.

Por ello, el mayor foco de atención, deberá ser la especialización del personal a cargo de los casos, pues, cuando son rescatadas las víctimas, no hay personal especializado en trauma de alto impacto.

Urge el trabajo de equipo especializado para las víctimas de trata, urge que haya personal capacitado para atenderlas, con terapia breve, pero, que la atención se focalice de alto impacto, porque hasta el momento, no hay un solo proyecto de acompañamiento a mediano y largo plazo para las víctimas y llevarlas a una reinserción social en la que efectivamente logren su autoconfianza, autonomía y libertad”, dijo.

La importancia en visibilizar la problemática desde el punto de vista psicológico, es porque las víctimas de trata presentan un alto grado de codependencia y desarrollo de paranoia violenta, además de adicción al alcohol y a narcóticos.

Ellas mantienen en su mente recuerdos inefables, que no se borrarán, y no porque no tengan atención al momento, sino porque no existe seguimiento de la víctima a largo plazo.

Presentan estrés postraumático con pensamientos intrusivos recurrentes, disociación de las cosas, episodios de personalidad vinculados con psicopatologías como psicosis, esquizofrenia y bipolaridad

Nuevos modos de trata

Actualmente, hay un modus operandi que se ha puesto de moda. Los tratantes enganchan a adolescentes y jovencitas desde la farándula. Ya hay casos reportados en las que las chicas son citadas para una sesión fotográfica.

Ya en el lugar, las drogan con sustancias que les roban voluntad, pero que no llegan al desmayo. Les toman fotografías y las someten a actos sexuales con fotografías expuestas o filmaciones; ahora, invitan a un grupo cerrado de hombres, amigos a esos actos sexuales.

Ellas no tienen voluntad, son sometidas y victimizadas. Sin lugar a duda esta forma de operar es trata, porque hay enganche, captación, traslado, fines de explotación sexual y hay ganancia”, indicó

Mónica Alvarado lamentó que la delincuencia se mueva de tal manera que no exista evidencias de los actos, entonces no se puede tipificar cuando llegan las denuncias y quedan las víctimas en la total indefensión y con trauma.

México en estadísticas

A nivel internacional México, ocupa el lugar 20 de 167 países con estadística de trata de personas. La ONU calcula 21 millones de personas en el mundo víctimas de trabajo forzoso, incluyendo la trata para la explotación laboral y sexual, de estas 71% son mujeres y niñas.

La trata de personas abarca fines de explotación laboral, extracción de órganos, prostitución forzada, mendicidad forzada, servidumbre, pornografía infantil, explotación infantil, producción y difusión de pornografía infantil. En todos hay enganche, captación, traslado y obtención de ganancias principalmente.

En el país, las más vulnerables son las mujeres y niñas, pues por lo menos tres de cada cuatro son víctimas de trata con fines de explotación sexual.

El Protocolo de Palermo de la Convención de las Naciones Unidas, señala como mínimo la explotación en forma de prostitución ajena, esclavitud, explotación sexual, prácticas análogas a la esclavitud, trabajos o servicios forzados, extracción de órganos y servidumbre.

“Enganche” digital

Para el Consejo Ciudadano para la Seguridad y Justicia de la Ciudad de México, los intentos de enganche al mundo digital, van en aumento y aunque ha crecido la respuesta institucional en materia de ciberdelincuencia, la velocidad del cambio y la habilidad de adaptación delictiva que aprovechan, además, la sobrecarga de los sistemas locales de procuración de justicia, pues, son muy pocos los que cuales cuentan con policías, peritos, ministerios públicos especializados para identificar y combatir este delito.

Hablar de trata no es solo la víctima, es también la familia, hay una afectación colectiva. Se dice que por cada víctima de trata que suele ser desaparecida, hay por lo menos 10 dolientes. La afectación es colectiva, hay pueblos completos donde jóvenes hombres y mujeres fueron secuestrados e integrados para una modalidad de trata con fines de explotación laboral para la delincuencia organizada.

Para Mónica Alvarado Natali se requiere en México una atención multidisciplinaria como lo tienen Italia y España, que trabajan el tema de trata de personas y dan atención personalizada a las víctimas en un proceso largo en el que incluyen cambio de identidad, refugio total para iniciar tratamiento y a mediano plazo actividades laborales con empresas en convenio hasta llegar el momento de lograr una reinserción social con seguimiento.

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