La división de juegos de Microsoft inicia una etapa de transformación profunda con el nombramiento de Asha Sharma como su nueva presidenta y CEO, marcando un cambio estratégico tras la jubilación de Phil Spencer y la dimisión de Sarah Bond. Sharma, una ejecutiva con un dilatado historial en inteligencia artificial y plataformas de consumo, asume el liderazgo con tres compromisos claros que delinearán el rumbo de Xbox en los próximos años. Matt Booty, hasta ahora director de Xbox Game Studios, ha sido ascendido a jefe de contenido de Xbox, reportando directamente a Sharma, y se perfila como el eslabón de continuidad con los estudios creativos.
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Los tres compromisos de la nueva era Xbox
Asha Sharma ha delineado su visión en tres pilares fundamentales, comunicados desde su primer día en el cargo:
- Great games: Este compromiso sitúa la calidad y el impacto de los lanzamientos first-party como prioridad absoluta. Sharma ha enfatizado que su primer trabajo es “entender qué hace que esto funcione y protegerlo”, empoderando a los estudios, invirtiendo en franquicias icónicas y apoyando nuevas ideas. Matt Booty, como jefe de contenido, es clave en esta estrategia, ya que “entiende la artesanía y los desafíos de crear grandes juegos”, ha liderado equipos galardonados y goza de la confianza de desarrolladores en toda la industria. Booty ha expresado su entusiasmo por asociarse con Sharma, destacando su compromiso con los grandes juegos y las decisiones centradas en jugadores y desarrolladores en un sector en constante cambio.
- Return of Xbox: Este punto se interpreta como una declaración de intenciones para reforzar la identidad de marca, recuperar impulso en mercados específicos y redefinir el posicionamiento de la división dentro del ecosistema global de Microsoft. Sharma ha confirmado que se mantendrá la política actual de lanzamientos multiformato, sugiriendo una estrategia de expansión y accesibilidad.
- Future of play: La visión de futuro de Sharma apunta a la innovación tecnológica, con un enfoque en servicios, la nube y la inteligencia artificial, áreas donde Microsoft posee una fuerte presencia estratégica. Sin embargo, Sharma ha sido categórica al distanciarse de una aplicación superficial de la IA, afirmando que Xbox no se centrará en “basura de IA sin alma”. Ha prometido inventar nuevos modelos de negocio y formas de jugar, apoyándose en equipos icónicos, personajes y mundos que la gente adora, pero sin tratarlos como “IP estáticas para explotarlas y monetizarlas”. En su lugar, se construirá una plataforma y herramientas compartidas que permitan a desarrolladores y jugadores crear y compartir sus propias historias, asegurando que los juegos “son y siempre serán arte, creados por humanos y con la tecnología más innovadora que ofrecemos”.
Un cambio de liderazgo en un momento crucial
La salida de Phil Spencer, quien se jubila tras 38 años en Microsoft y dos décadas como la cara de Xbox, representa un terremoto en la industria. Spencer, que entró como becario en 1988 y acompañó a Xbox desde su lanzamiento en 2001, comunicó su decisión el pasado otoño y permanecerá como asesor hasta el verano para facilitar la transición. Su legado incluye la adquisición de Minecraft, ZeniMax y Activision Blizzard por más de 69.000 millones de dólares, expandiendo Xbox a PC, móviles y la nube, y llevando la plataforma a más de 500 millones de usuarios activos mensuales, casi triplicando el tamaño del negocio.
Sin embargo, este cambio llega en un momento complejo. Los ingresos de la división de videojuegos de Microsoft cayeron cerca de un 10% en el último trimestre, y Xbox lleva dos generaciones consecutivas operando como tercera consola en ventas, por detrás de PlayStation y Nintendo. La dimisión de Sarah Bond, quien muchos consideraban la sucesora natural de Spencer, añade un elemento de misterio a la reestructuración.
La elección de Asha Sharma, una ejecutiva sin experiencia previa en el sector de los videojuegos pero con un expediente construido sobre inteligencia artificial y plataformas de consumo (lideró la plataforma CoreAI de Microsoft y ocupó cargos en Instacart y Meta), es la señal más clara de que Microsoft busca un cambio profundo. Su rápida y contundente declaración contra el “contenido de IA sin alma” es particularmente llamativa, dado su trasfondo, y subraya una dirección estratégica que prioriza la creatividad humana y la innovación genuina sobre la eficiencia a corto plazo.
El futuro del juego en un panorama desafiante
La transición de liderazgo coincide con el 25 aniversario de Xbox y un catálogo prometedor que incluye el relanzamiento de Halo este verano, Gears of War y Fable en otoño, y una remasterización de Fallout 3 en desarrollo. No obstante, la industria del videojuego en general atraviesa un periodo complejo, con desarrollos cada vez más costosos y un retorno de la inversión en grandes títulos menos seguro. En los últimos cinco años, se han perdido aproximadamente 45.000 empleos en el sector, y se han producido cierres de estudios como Bluepoint Games por parte de PlayStation.
Bajo la dirección de Asha Sharma, Xbox se prepara para enfrentar estos desafíos con una visión renovada, apostando por la calidad de los juegos, el fortalecimiento de la marca y una innovación tecnológica que respete la esencia artística y humana del juego.

