El mercado de divisas en México observa una notable resiliencia del peso frente al dólar este 4 de marzo de 2026, cotizando en 17.74 unidades. A pesar de la retórica del presidente Donald Trump sobre Irán y el repunte del crudo, la moneda mexicana mantiene niveles competitivos, sorprendiendo a los analistas.
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Estado actual del peso frente al dólar
Al inicio de la jornada financiera, el tipo de cambio interbancario se sitúa en un promedio de 17.74 pesos por dólar. Esta cifra representa una depreciación marginal del 0.12% respecto al cierre previo, con el mercado operando en un rango estrecho entre los 17.65 y los 17.82 unidades, lo que indica una estabilidad moderada. En las ventanillas bancarias, la divisa estadounidense se comercializa en un promedio de 18.15 pesos para la venta, mientras que la compra se establece en 17.10 pesos.
Factores determinantes en la cotización actual
La cotización actual del peso es el resultado de una compleja interacción entre fuerzas macroeconómicas y geopolíticas.
Las recientes advertencias de la Casa Blanca, liderada por el presidente Donald Trump, sobre una resolución inminente del conflicto en el Golfo Pérsico, han inyectado una considerable volatilidad en los mercados. La incertidumbre respecto a la escala de una posible intervención militar mantiene a los inversores en un estado de alerta constante.
Paralelamente, el crudo Brent cotiza sobre los $83 dólares. Este repunte beneficia marginalmente los ingresos fiscales de México, pero simultáneamente ejerce presión sobre las expectativas de inflación global.
Un factor crucial es el diferencial de tasas de interés. El atractivo de la tasa de interés de Banxico, que se mantiene por encima del 10%, continúa actuando como un imán para las operaciones de carry trade, lo que previene una fuga masiva de capitales hacia el dólar y sostiene la demanda por la moneda local.
Comportamiento histórico reciente del peso
En la última semana, el peso ha navegado por aguas turbulentas, mostrando una capacidad de adaptación notable.
Entre el 25 y el 27 de febrero, se observó un periodo de estabilidad, con la divisa cerca de los 17.30 pesos por dólar, impulsada por datos positivos de exportación. Posteriormente, del 28 de febrero al 2 de marzo, se registró una reacción defensiva ante el inicio de las hostilidades en Medio Oriente, lo que llevó al dólar a subir hasta los 17.85 unidades. Finalmente, entre el 3 y el 4 de marzo, el movimiento ha sido lateral, con la moneda mexicana logrando “estacionarse” en el rango de los 17.70s, absorbiendo el impacto del parón bursátil en Asia (KOSPI) y las declaraciones del presidente Trump.
Proyecciones a corto plazo para el peso
Se proyecta que el peso mantenga el soporte en el nivel de 17.70, a menos que se materialice un evento disruptivo de gran magnitud en el Estrecho de Ormuz. La atención del mercado se centrará en el dato de inflación en México, cuya publicación está programada para el viernes. Si la inflación muestra resistencia a la baja, impulsada por los costos energéticos, Banxico podría verse en la necesidad de endurecer su postura monetaria. Paradójicamente, esta acción podría fortalecer al peso frente al dólar, al prometer tasas de interés elevadas por un periodo más prolongado.
Contexto temático extendido y dinámicas globales
La administración de Donald Trump ha articulado una narrativa que vincula la futura caída del precio del petróleo con la resolución del conflicto con Irán, una perspectiva que el mercado aún procesa con cierto escepticismo. Para la economía mexicana, esta dinámica presenta un escenario de doble filo: un petróleo caro beneficia las finanzas de Petróleos Mexicanos (Pemex), pero un dólar fortalecido por la aversión al riesgo global encarece significativamente las importaciones de bienes intermedios, impactando la cadena de suministro. Históricamente, el peso mexicano ha demostrado ser la divisa más líquida para cubrir riesgos en mercados emergentes, lo que explica su elevado volumen de operación incluso en jornadas de alta volatilidad.
Elementos que favorecen la fortaleza del peso
La resiliencia macroeconómica de México se ve apuntalada por el ingreso constante de remesas y la inversión extranjera directa, particularmente impulsada por el fenómeno del nearshoring, que mantiene una oferta robusta de dólares en el mercado local. Adicionalmente, la percepción de una disciplina fiscal y un manejo responsable de las finanzas públicas en México otorga un voto de confianza significativo, diferenciando al peso de otras monedas de la región como el peso colombiano o el real brasileño.
Riesgos latentes para la estabilidad del peso
La aversión al riesgo global representa una amenaza considerable. Si el conflicto con Irán escalara y se expandiera a otros actores regionales, se anticipa un flujo masivo de capitales hacia activos de refugio, como el dólar y el oro, lo que podría disparar el tipo de cambio por encima de los 18.20 pesos por dólar. Otro riesgo latente es la inflación importada; el alza en los costos de fletes marítimos y energéticos podría obligar a un ajuste en la política monetaria que, si bien busca contener los precios, podría frenar el crecimiento económico del país.
Recomendaciones estratégicas por perfil de actor
Se emiten las siguientes recomendaciones, adaptadas a los distintos perfiles de participantes en el mercado:
- Inversionistas: Se sugiere mantener una posición diversificada. El peso continúa siendo atractivo para la obtención de rendimientos en moneda local, pero se considera prudente establecer coberturas en dólares para mitigar los riesgos ante posibles picos de volatilidad.
- Importadores / Exportadores: Se aconseja la utilización de instrumentos de cobertura, tales como forwards o futuros, con el fin de fijar el tipo de cambio en niveles cercanos a los 17.75 pesos por dólar. Esta estrategia permite proteger los presupuestos operativos del segundo trimestre frente a fluctuaciones adversas.
- Público General: Para aquellos que requieran adquirir dólares para viajes o compromisos inmediatos, los niveles actuales se consideran aceptables. Se recomienda realizar estas transacciones antes de la posible volatilidad que puedan generar los anuncios de la Reserva Federal (Fed) la próxima semana.

