México activó la primera alerta epidemiológica por hantavirus tras un brote internacional. Esta enfermedad viral, usualmente de roedores, preocupa por la cepa Andes, capaz de transmisión humana, y su rápida progresión a graves complicaciones respiratorias, aunque el riesgo de contagio es bajo.
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Un virus silencioso: el hantavirus de roedores a humanos
La Secretaría de Salud de México emitió un aviso epidemiológico por hantavirus, su primero de este tipo, a través del Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica (Conave). Este paso sigue a un brote internacional en el crucero MV Hondius, que resultó en la enfermedad de varios pasajeros y la muerte de al menos tres personas debido a síntomas respiratorios severos. La cepa identificada, hantavirus de los Andes, es la única variante conocida con capacidad de transmitirse entre personas, lo que intensificó la preocupación en las autoridades sanitarias, a pesar de mantener un riesgo de contagio general bajo.
El hantavirus es una enfermedad viral cuya transmisión habitual ocurre por contacto con roedores infectados, específicamente a través de su saliva, orina o excremento. La infección se produce cuando partículas contaminadas quedan suspendidas en el aire y son inhaladas por personas, un escenario común al limpiar espacios cerrados como bodegas, casas abandonadas o graneros que presenten rastros de ratones.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha señalado que, aunque el riesgo de propagación sostenida de la cepa Andes entre humanos es muy bajo, la gravedad de la enfermedad exige una vigilancia médica activa y constante. Este tipo de transmisión persona a persona es un fenómeno poco común para este virus, lo que destaca la importancia de la alerta actual.
Síntomas de alarma: cuando una gripe esconde un peligro mayor
Uno de los desafíos principales en la detección del hantavirus radica en la similitud de sus síntomas iniciales con los de una infección común, como la gripe. Los pacientes pueden experimentar fiebre, dolor muscular, cansancio extremo, dolor de cabeza y malestar general. Adicionalmente, pueden presentarse síntomas digestivos como vómito o diarrea, complicando aún más un diagnóstico temprano.
La fase crítica de la enfermedad sobreviene con el desarrollo del Síndrome Pulmonar por Hantavirus (SPH). Esta complicación provoca una dificultad respiratoria severa que puede deteriorar rápidamente la condición del paciente. Las autoridades sanitarias han enfatizado la rapidez con la que la enfermedad puede progresar: una persona puede iniciar con síntomas leves y, en cuestión de horas o pocos días, desarrollar problemas respiratorios graves. Esta rápida evolución es una de las principales razones para mantener una vigilancia epidemiológica especial.
En cuanto al Hantavirus de los Andes, informo lo siguiente:
— Dr. David Kershenobich S (@DKershenobich) May 12, 2026
1. A la fecha, en México no se han detectado casos.
2. México mantiene una vigilancia epidemiológica permanente, de acuerdo a los protocolos internacionales.
Rutas de contagio: más allá del contacto animal
La vía de contagio más frecuente para el hantavirus permanece el contacto indirecto con roedores portadores del virus. Esto incluye la inhalación de polvo contaminado con la saliva, orina o excremento de ratones. También existe riesgo al tocar superficies contaminadas y, posteriormente, llevarse las manos a la cara o consumir alimentos que hayan estado expuestos a estos residuos.
Sin embargo, la cepa Andes ha demostrado la capacidad de transmitirse entre humanos. Este tipo de transmisión se asocia principalmente con el contacto cercano y prolongado con personas ya infectadas. En respuesta a esta particularidad, México ha instado a hospitales y unidades médicas a mantenerse en alerta máxima ante la posible aparición de casos sospechosos, reforzando los protocolos de atención y diagnóstico.
Respuesta nacional: estrategias de México ante la amenaza
El aviso epidemiológico del Conave se dirigió específicamente a hospitales, laboratorios y unidades de vigilancia epidemiológica a lo largo del territorio nacional. Las directrices emitidas por las autoridades solicitan una serie de acciones inmediatas:
- Aislamiento de posibles casos sospechosos de manera instantánea.
- Notificación urgente de cualquier contagio confirmado para activar los protocolos de respuesta.
- Seguimiento médico riguroso de todas las personas que hayan mantenido contacto cercano con pacientes confirmados.
- Las pruebas diagnósticas serán centralizadas y realizadas por el Instituto de Diagnóstico y Referencia Epidemiológicos (InDRE), garantizando un estándar de calidad.
- El personal médico involucrado en la atención de estos casos deberá implementar y utilizar medidas especiales de protección para evitar la propagación.
El 12 de mayo de 2026, el Dr. David Kershenobich S. comunicó que, hasta esa fecha, no se habían detectado casos de hantavirus en México. Confirmó que el país mantiene una vigilancia epidemiológica permanente, en estricto apego a los protocolos internacionales establecidos.
El epicentro: brote global que encendió las alertas
La secuencia de eventos que llevó a la alerta epidemiológica mexicana se inició en abril de 2026, a bordo del crucero MV Hondius. En esta embarcación, que transportaba pasajeros de más de 20 nacionalidades, uno de los viajeros comenzó a experimentar fiebre y malestares generales durante el trayecto. Su condición se deterioró rápidamente, desarrollando problemas respiratorios graves que culminaron con su fallecimiento a bordo.
Posteriormente, la esposa del pasajero también enfermó y murió en Sudáfrica. Este suceso fue seguido por la aparición de otros casos sospechosos entre la tripulación y el resto de los pasajeros. La situación escaló hasta que las pruebas de laboratorio confirmaron la presencia del hantavirus de la cepa Andes. Esta confirmación provocó una movilización internacional, con varios países iniciando rastreos epidemiológicos y el crucero enfrentando restricciones de desembarco en algunas regiones mientras se organizaban cuarentenas y traslados médicos para los afectados.

