Tres claves de la noticia:
- Escuelas de San Francisco: El personal docente y administrativo labora en horarios habituales a pesar de la vigilancia comunitaria.
- Asistencia irregular: Se reporta una fluctuación en la asistencia de alumnos debido al temor de las familias por hechos violentos previos.
- Autogestión de seguridad: El retén surge tras una amenaza con arma de fuego el pasado 19 de abril, bajo el esquema de usos y costumbres.
KANTUNILKÍN, QR.- Ante el clima de incertidumbre que ha permeado en la comunidad de San Francisco tras los recientes incidentes de inseguridad, el enlace de la Secretaría de Educación (SEQ) en el municipio de Lázaro Cárdenas, Emilio Jiménez Ancona, informó que el sector educativo se mantiene firme en sus labores. A pesar de la presencia de retenes ciudadanos instalados por los habitantes, el funcionario aseguró que el personal docente y administrativo está cumpliendo cabalmente con los horarios y calendarios establecidos.
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La situación en la zona ha sido atípica durante las últimas semanas. La instalación de filtros de revisión vehicular por parte de los pobladores, quienes buscan blindar su localidad de la delincuencia, generó inicialmente dudas sobre la viabilidad de continuar con las clases presenciales. Sin embargo, Jiménez Ancona destacó que, tras un periodo de evaluación, la prioridad ha sido salvaguardar el derecho a la educación de los menores.
Resiliencia educativa frente a la inseguridad
El funcionario reconoció de manera abierta que la asistencia de los estudiantes no ha sido constante. “La asistencia ha sido inestable en los últimos días; entendemos que existe una preocupación natural por parte de los padres de familia”, señaló. No obstante, enfatizó que las actividades pedagógicas no han sufrido interrupciones severas en la actualidad y que las aulas permanecen abiertas para recibir al alumnado.
Es importante recordar que, al inicio de este conflicto social, se determinó una suspensión temporal de clases como medida preventiva. Durante ese lapso, las autoridades educativas, en conjunto con los comités de padres de familia, analizaron los riesgos para garantizar que ni alumnos ni maestros se vieran expuestos a situaciones de peligro durante los trayectos o dentro de los planteles.
Con el paso de los días y al establecerse un canal de comunicación con los organizadores del retén, se acordó el retorno a las aulas. “Estamos en la etapa final del ciclo escolar; los alumnos necesitan concluir sus evaluaciones y cumplir con las actividades programadas para no afectar su historial académico”, explicó el enlace educativo.

El origen del conflicto: Seguridad por “Usos y Costumbres”
La tensión en San Francisco escaló el pasado 19 de abril, cuando se reportó un grave incidente en el que una persona fue amenazada con un arma de fuego. Este evento fue el detonante para que la comunidad, cansada de la vulnerabilidad, decidiera tomar la vigilancia en sus propias manos. Lo que comenzó como un bloqueo total de los accesos evolucionó hacia la instalación de un retén permanente donde se revisan vehículos sospechosos.
Bajo el régimen de usos y costumbres que rige en esta zona maya, la seguridad y la aplicación de la justicia local recaen en la figura del juez tradicional, quien trabaja de manera coordinada con el delegado y el comisariado ejidal. Son estas autoridades comunitarias quienes supervisan las acciones de vigilancia, asegurando que el tránsito de los docentes sea respetado para no entorpecer la vida académica del poblado.
Jiménez Ancona elogió la disposición del magisterio, subrayando que los maestros han mostrado un compromiso excepcional al adaptarse a estas condiciones extraordinarias. La coordinación entre los docentes y los líderes comunitarios ha sido fundamental para que la jornada escolar transcurra sin contratiempos mayores, permitiendo que la comunidad mantenga una relativa normalidad dentro de su propio esquema de seguridad.
Finalmente, el enlace de la SEQ hizo un llamado a la calma y reiteró que se mantendrá una vigilancia estrecha sobre la situación en San Francisco para tomar decisiones oportunas en caso de que el entorno social cambie, priorizando siempre la integridad física de la comunidad escolar.

