El Papa Francisco ha sido dado de alta del Hospital Gemelli de Roma después de 37 días de hospitalización debido a una neumonía bilateral severa. Durante su estancia en el hospital, el pontífice, de 88 años, enfrentó dos episodios críticos que pusieron en riesgo su vida.
El domingo, a las 12:02, el Papa hizo una breve aparición pública desde un balcón del hospital, donde, en silla de ruedas, saludó a los fieles que se habían congregado para verlo. Aunque se le notaba debilitado y con dificultades para hablar y respirar, agradeció el apoyo y las oraciones recibidas durante su convalecencia.
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Tras su alta, Francisco se dirigió a la Basílica de Santa María la Mayor para rezar antes de regresar a la Casa Santa Marta en el Vaticano, donde continuará su recuperación. Los médicos han recomendado un periodo de reposo de al menos dos meses antes de que pueda retomar sus actividades habituales.

Durante su hospitalización, el Papa experimentó una insuficiencia respiratoria aguda causada por una infección polimicrobiana que derivó en neumonía bilateral. Gracias a tratamientos médicos como terapias farmacológicas, oxígeno de alto flujo y ventilación mecánica no asistida, su salud mejoró significativamente, permitiendo su recuperación y posterior alta hospitalaria.
Esta reaparición pública del Papa Francisco es significativa, especialmente en medio de especulaciones sobre su posible renuncia debido a su estado de salud. Sin embargo, el pontífice ha mantenido su intención de continuar con sus funciones, aunque deberá disminuir su ritmo de trabajo durante el periodo de convalecencia.
La comunidad católica y líderes mundiales han expresado su alivio y alegría por la recuperación del Papa, enviándole mensajes de apoyo y deseos de pronta mejoría. Se espera que, una vez completada su recuperación, Francisco retome sus labores pastorales y continúe con su misión al frente de la Iglesia Católica.

