He recorrido un sinnúmero de veces la Zona Maya de Quintana Roo, principalmente al interior, cuando entro por Nuevo Xcan, en Lázaro Cárdenas; paso por Tres Reyes para bajar a Cobá, en Tulum, y continúo hacia Chanchén Primero; me voy a Tepich, en Felipe Carrillo Puerto, y hago escala en Tihosuco, donde parece que el tiempo se detuvo; para continuar mi ruta hacia Sabán, Dzuché y cerrar mi recorrido en José María Morelos.
No soy periodista de escritorio; fui formado como reportero en la calle, constato lo que empieza como rumor hasta comprobarlo o descartarlo; por eso voy a casi cada pueblo de la Zona Maya de Quintana Roo, donde he constatado el rezago social, los índices de pobreza y la poca calidad de vida que tienen los habitantes de municipios como Tulum, Bacalar, José María Morelos, Lázaro Cárdenas y Felipe Carrillo Puerto.
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El discurso de los políticos está bien planteado en el papel, en las cifras alegres que presumen a nivel nacional y hasta internacional; pero la realidad contrasta con la fantasía de “por el bien de todos, primero los pobres”, con la máxima de “no robar, no mentir y no traicionar al pueblo”.
En la Zona Maya sí se vive la austeridad: a veces solo hay tortilla y frijol k’abax, chile habanero y tortillas, huevos o tortillas, o a veces solo lo que pueden cazar en el monte; a diferencia de la mesa de los políticos que se rasgan las vestiduras y defienden lo austero de un presupuesto, que solo les beneficia para comprar sus “camionetotas”, comer en restaurantes exclusivos, hospedarse en el mejor hotel cuando van de comisión para hacer “gestorías”, portar ropa y zapatos de marca, mientras no pueden donar ni un medicamento para la aporreada familia que lo necesita.

La brecha social en la Zona Maya de Quintana Roo
Lo que observo en mis recorridos por la zona maya de Quintana Roo, lo que me dicen los habitantes de las comunidades mayas y la falta de atención de los gobiernos de los tres niveles lo confirma el Diario Oficial de la Federación (DOF), que el 30 de enero pasado publicó el Informe anual sobre la situación de pobreza y rezago social 2026; mientras las entidades del noroeste del país, como Baja California y Baja California Sur, logran indicadores de bienestar comparables con naciones desarrolladas, Quintana Roo es el estado con la mayor brecha de desigualdad en las zonas turísticas de México.
No es manía mía: los informes de inicios de 2026 indican que la pobreza en Quintana Roo aumentó un 7.6%, sumando más de 52 mil nuevos casos, afectando particularmente al sur y la Zona Maya. La evidencia oficial deja en claro que, en servicios básicos en zonas como Tulum, más del 35 % de los hogares mayas carecen de agua potable; en Bacalar, los índices más altos son de carencia por acceso a la alimentación; en JMM, FCP y LC, alrededor del 30.3 % de sus habitantes enfrenta carencias en servicios de salud, mientras que el 16% padece rezago educativo.
Quintana Roo concentra pobreza extrema en municipios mayas
La pobreza extrema se concentra drásticamente en el sur y la Zona Maya, donde hay registros que demuestran que la pobreza es 26 veces mayor que en los municipios del norte del estado.
Felipe Carrillo Puerto y José María Morelos registran niveles de pobreza que superan el 60 % en términos generales, con una infraestructura social estancada.
Persisten faltas en niveles críticos en la infraestructura de vivienda, como agua potable y drenaje, lo que mantiene a estos municipios con un grado de rezago social calificado como “bajo” en el ranking nacional, pero alto en el contexto estatal.
Concluyo al decir que la pobreza, en todas sus modalidades, se “respira” en la mayoría de las comunidades mayas; se observa al recorrer sus caminos y carreteras; se sufre al convivir con sus habitantes, quienes con toda amabilidad te ofrecen estar en su mesa, humilde, pero con un agradecimiento por tener algo que comer ese día. Ahí se las dejo…
SASCAB
Por cierto, no deja de ser curioso ver que, en el Senado de la República y el Congreso de la Unión, tienen hasta su salón de belleza, masajes y spa, para que nuestros senadores y diputados puedan estar “presentables” y relajados cuando acudan a las sesiones.
Estos lujos al interior de la Cámara Alta encendieron el debate sobre austeridad, uso de espacios públicos y transparencia institucional. Tras hacerse pública su existencia, el lugar fue clausurado sin una explicación oficial.
Como diría el clásico, ¿a dónde vamos a parar? Al tiempo…

