Claves de la noticia:
- Playa del Carmen es pet friendly: La Plaza 28 de Julio se transformó en un espacio de esperanza donde perros rescatados buscaron una segunda oportunidad en familias locales.
- Participación: Más de 40 emprendedores unieron fuerzas para recaudar recursos destinados a rescatistas independientes y asociaciones civiles.
- Impulso: El gobierno de Estefanía Mercado reafirmó su compromiso con la vida digna de los animales, posicionando a la ciudad como un referente de empatía.
PLAYA DEL CARMEN QR.- No fue solo un evento masivo; fue un despliegue de humanidad. La Plaza 28 de Julio, corazón de Playa del Carmen, se convirtió este fin de semana en el escenario de cientos de historias con final feliz durante la segunda edición del “Dog Beach Festival”.
Según un comunicado, el evento impulsado por el gobierno de Estefanía Mercado demostró que, en Playa del Carmen, la protección animal ya no es un tema secundario, sino un motor de unión social y conciencia colectiva.
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Desde las primeras horas del festival, el ambiente se llenó de una energía distinta. Ciudadanos de todas las edades, muchos acompañados por sus propias mascotas, se acercaron a las áreas de exhibición para conocer de cerca la realidad del rescate animal.
El objetivo era claro: transformar la vida de aquellos seres que, tras haber sufrido el abandono, hoy buscan una mano amiga y un hogar donde pasar el resto de sus días.
Segundas oportunidades: El milagro de la adopción
El punto focal de la jornada fue, sin duda, la feria de adopción. Decenas de perros, bajo el resguardo de asociaciones y voluntarios independientes, lucieron sus mejores galas para cautivar a los asistentes.
Cada uno de estos animales representaba una historia de resiliencia, y el festival sirvió como el puente necesario para conectarlos con personas dispuestas a asumir la responsabilidad de su cuidado.
En representación de la presidenta municipal, la secretaria de Desarrollo Económico y Atracción de Inversiones, Estefanía Hernández, compartió un mensaje que resonó profundamente entre los rescatistas: “El verdadero objetivo de este festival es crear conciencia sobre la importancia de darles un hogar a los animales rescatados. Ellos necesitan amor, cuidado y una familia”.
Sus palabras subrayaron la visión de una administración que entiende que el progreso de una ciudad también se mide por la forma en que trata a sus animales.
Emprendimiento con causa y apoyo al rescatista
El festival también funcionó como un pulmón económico para el comercio local especializado. Un total de 40 emprendedores se instalaron en el “mercadito” de productos para mascotas, ofreciendo desde accesorios hechos a mano hasta servicios de salud preventiva.
Lo más relevante de esta participación fue el impacto solidario, ya que parte de la actividad estuvo enfocada en recaudar recursos críticos para los grupos de rescatistas que, día tras día, operan con recursos propios para alimentar y curar a animales en situación de calle.
Este esfuerzo conjunto permitió que el festival no solo fuera un evento de un día, sino una fuente de sustento para las organizaciones que sostienen la red de protección animal en Quintana Roo.
Al mismo tiempo, se fortaleció la iniciativa de la ruta “Pet Friendly”, la cual está posicionando a Playa del Carmen ante el mundo como un destino compasivo y moderno, capaz de integrar a las mascotas en la vida pública y turística de manera armónica.

Un compromiso que trasciende el evento
La jornada estuvo enriquecida con actividades que celebraron el vínculo entre humanos y animales. Concursos de talento y disfraces permitieron ver la dedicación de los dueños, mientras que las charlas informativas sobre tenencia responsable sembraron la semilla de la prevención en las nuevas generaciones.
Al evento asistieron figuras como Sergio Beristain y la regidora Matilde Carrillo, quien tuvo palabras de reconocimiento para la labor heroica de los voluntarios.
Carrillo enfatizó que el compromiso del gobierno municipal con el bienestar animal es permanente y que se seguirán reforzando las acciones legislativas y operativas para garantizar que ningún animal sufra maltrato en el municipio.
Con el cierre de esta edición del Dog Beach Festival, Playa del Carmen no solo registró una derrama económica y una alta participación ciudadana; registró, sobre todo, una victoria para la empatía.
Las colas moviéndose y las sonrisas de los nuevos adoptantes fueron el mejor testimonio de que, cuando una comunidad se une por los que no tienen voz, el resultado es siempre transformador.

