La actriz Laura Flores se colocó rápidamente en tendencia tras compartir una nueva sesión de fotos en redes sociales, mostrando un radical cambio de imagen. Dejó atrás el fleco recto que la acompañaba en semanas recientes y apostó por un tono rubio cenizo, un giro estético que dejó a muchos seguidores con la boca abierta, pues el efecto rejuvenecedor fue tal que lucía irreconocible.
Sin embargo, más allá de la sorpresa estética por su nuevo peinado y maquillaje, esta aparición encendió una conversación social más profunda. La publicación generó un debate sobre el uso de filtros digitales y los inalcanzables estándares de belleza impuestos en el mundo del espectáculo, especialmente para las mujeres que transitan el llamado “sexto piso”.
También te puede interesar: El regreso de Harry Styles a México: Precios, fechas y el futuro de su residencia global
El impacto de un rubio cenizo y el adiós al fleco recto
El cambio de look, que fue suficiente para que su nombre se volviera tendencia, fue resultado del trabajo de una maquillista que compartió el resultado en sus propias redes sociales, resaltando la belleza de la actriz.
Los detalles específicos del nuevo estilo son:
- Tono: Un rubio cenizo.
- Peinado: Un estilo que abandona el fleco recto que la actriz había llevado en años recientes, lo cual hace que su rostro luzca más estético.
Algunos comentarios de sus admiradores, que no se hicieron esperar, destacaron inmediatamente el efecto rejuvenecedor, con mensajes como: “Peinado y maquillaje para la gran actriz”, “hermosa”, y “guapísima”, asegurando que a sus 62 años “luce más joven que nunca”.
La edad en el espectáculo: ¿62 son los nuevos 20?
Laura Flores, nacida el 23 de agosto de 1963 en Reynosa, Tamaulipas, tiene actualmente 62 años. Desde su debut en televisión en 1980 con la telenovela El Combate, ha sido considerada uno de los rostros más bellos de México. A pesar del paso del tiempo, ha consolidado ese reconocimiento, manteniéndose en el gusto del público y como referente de una figura esbelta y cuidada.
En redes sociales, muchos coincidieron en que la actriz demuestra que el “sexto piso” “se ve mejor que nunca”.
Esta oleada de admiración, no obstante, se conecta con la tendencia actual de perfección digital. La fuente 1 planteó que el cambio no solo fue un evento de moda, sino que desató un debate en el entorno digital sobre los filtros aplicados a las fotografías y los estándares de belleza que exigen una juventud perpetua a las figuras públicas.
El contexto de un cambio: ¿Nuevo proyecto o nueva etapa?
Para entender el momento de esta transformación, es clave revisar el contexto reciente de la actriz.
Hasta hace unos días, Laura Flores lucía el flequillo recto debido a su participación en la puesta en escena de la obra Porque los Hombres Aman a las Cabronas. El hecho de que comparta un cambio tan radical, que la hace ver casi irreconocible, inmediatamente despertó la duda entre sus seguidores sobre si esto forma parte de un nuevo proyecto actoral o un regreso a la televisión, quizás en una telenovela como El Amor No Tiene Color, que la vio protagonizar.
Además del aspecto profesional, la actriz parece buscar un inicio fresco para el 2026. El 2025 fue un año complicado para ella en el ámbito personal, debido a las constantes polémicas relacionadas con su vida amorosa y la ruptura que vivió con Lalo Salazar, confirmando su quinto divorcio en medio de rumores. Este cambio de imagen, entonces, podría interpretarse como un intento de dejar atrás esa delicada situación y enfocar su energía en una nueva etapa.
El impacto del cambio de Laura Flores demuestra que, incluso en la madurez, la imagen sigue siendo una moneda de cambio clave en el mundo del espectáculo. ¿Hasta qué punto la fascinación por el “eterno rejuvenecer” refleja la admiración genuina por la actriz, y en qué medida es un síntoma de nuestra obsesión colectiva por desafiar el tiempo y replicar estándares estéticos que solo existen bajo la luz de los filtros?

