El show de medio tiempo del Super Bowl LX con Bad Bunny se perfilaba como el evento que rompería todas las métricas, confirmando el poder global de la música latina. Sin embargo, los datos oficiales de audiencia revelados por la NFL y Nielsen Big Data muestran una dicotomía clara: mientras la presentación del artista puertorriqueño fue un huracán absoluto en redes sociales, en la televisión tradicional de Estados Unidos quedó lejos de establecer la marca histórica.
Este fenómeno nos obliga a ver a fondo el verdadero impacto de los grandes espectáculos en una era donde las reproducciones digitales y la viralidad inmediata superan, en percepción, al rating televisivo tradicional. El show en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, sirvió como un marcador para entender el cambio de consumo.
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Récords digitales y el dominio internacional de Bad Bunny
La NFL confirmó a través de un comunicado que la presentación del Super Bowl LX, que enfrentó a los Seattle Seahawks y los New England Patriots, batió récords inéditos en el ámbito digital. Bad Bunny logró establecer una marca completamente nueva en el ecosistema de redes sociales.
En sus primeras 24 horas, el espectáculo acumuló la asombrosa cifra de 4,000 millones de reproducciones. Esto significó un incremento del 137 por ciento respecto a la presentación que protagonizó Kendrick Lamar el año anterior.
Detalles clave de este triunfo digital:
- Alcance Global: El 55 por ciento de estas reproducciones en redes sociales provinieron de mercados internacionales, no de Estados Unidos.
- Impacto en Streaming: Apple Music, que produjo el show de medio tiempo del Super Bowl, reportó que las reproducciones de Bad Bunny se septuplicaron en su plataforma inmediatamente después del espectáculo.
- Canciones más populares: Las canciones más beneficiadas fueron “DtMF”, “BAILE INoLVIDABLE” y “Tití Me Preguntó”. Además, el playlist oficial del espectáculo se convirtió en el más reproducido de la plataforma.
La audiencia del partido: el segundo más visto de la historia
Aunque el show de medio tiempo atrajo gran atención, el partido en sí, el Super Bowl LX entre Seahawks y Patriots, logró cifras históricas, aunque insuficientes para superar el récord absoluto.
El encuentro tuvo un pico de audiencia de 137.8 millones de espectadores durante el segundo cuarto, lo cual es, de hecho, el pico de audiencia más alto registrado en la historia de la televisión estadounidense.
En promedio, el Super Bowl LX tuvo una audiencia de 124.9 millones. Esta cifra se generó a partir de la suma de las transmisiones en NBC, Peacock, Telemundo, NBC Sports Digital y NFL+, según los datos de Nielsen Big Data.
Este resultado lo ubicó como el segundo programa de televisión más visto en la historia de Estados Unidos, solo por detrás del Super Bowl LIX. El LIX, que se jugó en febrero del 2025 entre los Kansas City Chiefs y Philadelphia Eagles, promedió 127.7 millones de espectadores.
La transmisión en español marca su propio hito
Un dato que subraya el creciente impacto del público hispano es el desempeño de la transmisión en español. Telemundo promedió 3.3 millones de espectadores y se convirtió, así, en el Super Bowl más visto de la historia en español dentro de los Estados Unidos. El pico de audiencia de Telemundo coincidió con el espectáculo de medio tiempo, alcanzando los 4.8 millones de espectadores durante la actuación de Bad Bunny.
El show de Bad Bunny cae al cuarto lugar histórico en televisión
A pesar de su inmensa viralidad digital y su impacto en las plataformas de streaming, la audiencia que presenció el show de Bad Bunny en el Super Bowl LX por televisión se estableció en 128.2 millones de espectadores en los Estados Unidos.
Esta cifra, aunque monumental, lo coloca en el cuarto lugar de los Halftime Shows más vistos de la historia, lo cual contradice la percepción general de que fue el más grande.
El ranking histórico queda de la siguiente manera:
La brecha entre el éxito rotundo en redes sociales y el resultado en el rating tradicional es el patrón más interesante que dejó el Super Bowl LX. La capacidad de Bad Bunny para generar 4,000 millones de reproducciones en un día demuestra que el verdadero crecimiento del evento ya no se mide únicamente en el hogar promedio estadounidense, sino en la viralidad internacional y la generación de contenido efímero. ¿Seguirá la NFL midiendo su éxito basándose en los parámetros de la televisión lineal, o priorizará la métrica digital que un artista global como Bad Bunny logra disparar?

