El equilibrio financiero global se ha visto alterado este 3 de marzo de 2026, con el peso mexicano registrando un retroceso significativo a 17.5610 pesos por dólar, una depreciación del 1.3% impulsada por una crisis energética y diplomática sin precedentes.
La combinación de ataques a infraestructuras petroleras en Arabia Saudita y el bloqueo logístico en el Golfo Pérsico ha activado los algoritmos de venta masiva en los mercados emergentes, rompiendo meses de estabilidad envidiable para la divisa mexicana.
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El peso mexicano bajo presión: Cifras clave
Al inicio de las operaciones de este martes, se observa que el peso mexicano cotiza en un promedio interbancario de 17.5610 pesos por dólar. Esta cifra representa una depreciación cercana al 1.3% respecto al cierre de febrero, marcando un punto de inflexión en su comportamiento reciente. En las ventanillas bancarias, la divisa estadounidense ya se comercializa en niveles de 17.94 pesos en Banco Azteca y 17.80 pesos en Afirme, lo que refleja una prima de riesgo que el mercado no había experimentado desde mediados de 2025.
Factores desencadenantes de la depreciación
La actual coyuntura se explica por una confluencia de eventos geopolíticos y económicos que han generado una “tormenta perfecta” para los mercados emergentes.
La escalada bélica directa, manifestada en el ataque a la refinería de Aramco en Ras Tanura y el asedio a la embajada de EE. UU. en Riad, ha provocado un disparo en el Índice Dólar (DXY). Los inversores, en busca de activos de refugio, han volcado su capital hacia el billete verde, fortaleciéndolo frente a otras monedas.
Paralelamente, el sector energético se encuentra en una situación crítica. El crudo Brent ha alcanzado picos intradía de 82.37 USD, mientras que el WTI ha experimentado un salto superior al 6%, superando los 75.00 USD. La amenaza de una interrupción prolongada del suministro, derivada del cierre parcial del Estrecho de Ormuz, es un factor determinante en esta escalada de precios.
Finalmente, la incertidumbre en torno a la Reserva Federal de EE. UU. (Fed) se ha reavivado. El alza en los precios de los combustibles sugiere una posible inflación persistente, lo que podría llevar a la Fed a mantener las tasas de interés elevadas por un período más prolongado de lo inicialmente previsto, impactando negativamente en el apetito por el riesgo.
Evolución reciente del mercado
El comportamiento de los últimos siete días ilustra la rápida deterioración de las condiciones.
- Tipo de Cambio (FIX): De 17.17 MXN el 25 de febrero, pasó a 17.34 MXN el 1 de marzo, y hoy, 3 de marzo, se sitúa en 17.56 MXN.
- Crudo Brent: Cotizaba a $70.50 USD el 25 de febrero, ascendió a $76.00 USD el 1 de marzo, y ha alcanzado los $82.37 USD en la jornada actual.
- Prima de Riesgo MX: Se mantuvo estable hasta el 25 de febrero, mostró una tendencia al alza el 1 de marzo, y actualmente se encuentra bajo presión crítica.
Proyecciones a corto plazo: Alta volatilidad
Se proyecta una semana de alta volatilidad para el peso mexicano. Analistas de instituciones como Goldman Sachs y Grupo Financiero BASE advierten que, de no restablecerse la seguridad en las rutas navales del Golfo Pérsico, la divisa mexicana podría perforar la barrera de las 18.00 unidades por dólar para el próximo lunes. El mercado permanecerá atento a cualquier anuncio por parte de la OPEP+ respecto a una posible liberación masiva de reservas petroleras, medida que podría frenar la escalada de precios de los hidrocarburos.
Elementos de contención para la divisa
A pesar de la presión, existen factores que ofrecen un “colchón” al peso mexicano, evitando un colapso más pronunciado.
El diferencial de tasas, conocido como carry trade, es un soporte clave. México mantiene una tasa de interés atractiva del 10.25%, lo que ofrece un rendimiento superior en comparación con otras economías y disuade una fuga masiva de capitales al mismo ritmo que otras divisas emergentes.
Asimismo, se espera un flujo récord de remesas hacia México durante el mes de marzo. Este ingreso de dólares, impulsado por el aumento en el valor de cambio, inyectará liquidez al mercado interno, contribuyendo a mitigar parte de la presión depreciatoria.
Riesgos latentes y presiones adicionales
No obstante, la situación presenta riesgos significativos que podrían exacerbar la depreciación.
La fuga hacia la seguridad es un fenómeno recurrente en contextos de inestabilidad geopolítica. El capital tiende a abandonar activos de riesgo, como el peso mexicano, para buscar refugio en valores considerados más seguros, como el oro y los Bonos del Tesoro de EE. UU.
Adicionalmente, se anticipa una inflación importada. El encarecimiento de la gasolina y el gas, resultado directo del conflicto en el Golfo, impactará directamente en los precios al consumidor en México hacia la segunda quincena de marzo, generando presiones inflacionarias internas.
Estrategias de mitigación y cautela financiera
Ante el panorama actual, se emiten las siguientes recomendaciones para empresas y pequeños ahorradores:
- Cobertura cambiaria: Las empresas con obligaciones en dólares para el segundo trimestre deben considerar la contratación de forwards antes de que el tipo de cambio alcance la barrera de los 18.00 pesos por dólar.
- Inversión en activos de refugio: Para los pequeños ahorradores, diversificar una parte del capital en oro o fondos dolarizados podría mitigar el impacto de la depreciación de la moneda local.
- Cautela en gasto energético: Se recomienda anticipar un ajuste al alza en los precios de los combustibles y planificar las logísticas industriales para minimizar el consumo de hidrocarburos.
“El mercado ya no está operando bajo fundamentos económicos, sino bajo el instinto de supervivencia geopolítica. El peso es hoy la víctima colateral de un conflicto a 12 mil kilómetros de distancia.” — Análisis Editorial de Don Vergas (3 de marzo de 2026).

