Claves de la noticia:
- Primicias Mayas en Kantunilkín 2026: Los preparativos arrancan en la segunda quincena de abril bajo la supervisión del Consejo Supremo Maya.
- Ciclo sagrado: Se realizarán cuatro primicias anuales y el cierre tradicional con la ceremonia del “muc pib”.
- Técnica ancestral: Las ofrendas se cocinan en hornos bajo tierra (pib) utilizando ingredientes sagrados como el balché y la pepita.
KANTUNILKÍN, QR.- En el corazón de la zona norte del estado, el misticismo y la fe se preparan para tomar el protagonismo. Donaciano Poot Chan, presidente del Consejo Supremo Maya, anunció formalmente que durante la segunda quincena del mes de abril darán inicio los preparativos para las tradicionales primicias mayas.
Estos rituales, que han sobrevivido al paso de los siglos, representan el vínculo inquebrantable entre el hombre del campo y las deidades que rigen la naturaleza.
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El objetivo de estas ceremonias es claro y profundo: pedir a los dioses una producción agrícola generosa. En un contexto donde el cambio climático y las variaciones en las temporadas de lluvia desafían la seguridad alimentaria, los productores locales recurren a la sabiduría de sus antepasados para asegurar el sustento de sus familias y la prosperidad de la comunidad.
La espiritualidad como eje de la producción agrícola
Según explicó Poot Chan, estas prácticas no son simplemente actos simbólicos, sino una práctica espiritual profundamente arraigada en la identidad de la región. La cosmogonía maya dicta que la tierra no es una propiedad, sino un ente vivo al que se le debe solicitar permiso y gratitud antes y después de cada cosecha.
“Buscamos asegurar buenas cosechas mediante ofrendas y rezos dirigidos a las deidades. Es un acto de respeto y reciprocidad con la tierra que nos da todo”, señaló el representante indígena. Esta conexión espiritual es lo que permite que la cultura maya permanezca vigente, adaptándose a la modernidad sin perder su esencia sagrada.

El ciclo de las ofrendas: Del inicio al “Muc Pib”
La organización de estos eventos es meticulosa. Donaciano Poot detalló que el ciclo anual consta de cuatro primicias principales. Cada una de ellas marca un momento crucial en el calendario de siembra y crecimiento de los cultivos. Sin embargo, el momento cumbre ocurre con la ceremonia especial denominada muc pib.
El muc pib es considerado el cierre oficial de los trabajos agrícolas del año. Esta ceremonia posee una solemnidad mayor, ya que es encabezada por un sacerdote maya (H’men). La selección de este guía espiritual no es al azar; los dignatarios mayas evalúan cuidadosamente a los candidatos para asegurar que el ritual se dirija estrictamente bajo los cánones de la tradición oral y el conocimiento heredado.
El sabor del rito: Balché, pepita y el horno subterráneo
Uno de los pilares más fascinantes de las primicias es la elaboración de las viandas. Lejos de ser un proceso de cocina convencional, la preparación de los alimentos es en sí misma un acto ritual. Los integrantes del Consejo Supremo Maya son los encargados de transformar ingredientes básicos en ofrendas divinas.
Entre los elementos indispensables destacan:
- Masa de maíz: La base de la vida en la cultura mesoamericana.
- Pepita de calabaza: Utilizada para dar textura y sabor sagrado a los platillos.
- Balché: Una bebida ceremonial fermentada, elaborada a partir de la corteza del árbol homónimo, que sirve como puente de comunicación con el mundo espiritual.
El sacerdote maya no solo guía los rezos, sino que supervisa personalmente las proporciones de los ingredientes y la construcción del pib. El pib es un horno excavado en la tierra donde se colocan piedras calientes y leña para cocinar las ofrendas a fuego lento. Esta técnica de cocción lenta bajo tierra no solo conserva el sabor único de los alimentos, sino que simboliza el retorno de la ofrenda al vientre de la Madre Tierra.

Preservación de la identidad cultural
Para Donaciano Poot Chan, la realización de estas primicias trasciende el ámbito agrícola. Representa la resistencia de un pueblo que se niega a olvidar sus raíces. “Es fundamental preservar estas prácticas. No se trata solo de religión o agricultura; es nuestra identidad cultural y nuestro vínculo con la naturaleza”, enfatizó.
En un mundo cada vez más globalizado, Kantunilkín se erige como un baluarte de la cultura maya viva. El inicio de los preparativos en abril marca el comienzo de una temporada de reflexión, comunidad y esperanza para todos los habitantes de la región, recordando que, para recibir los frutos de la tierra, primero hay que saber agradecer.

