Claves de la noticia:
- El subdelegado de La Esperanza, Félix Antonio Chan Pech, reitera la urgencia de construir un domo en el parque principal de la comunidad.
- La solicitud formal fue entregada desde marzo de 2025 al presidente municipal Josué Nivardo Mena Villanueva, sin respuesta a la fecha.
- Los habitantes señalan una desigualdad en infraestructura, comparándose con localidades vecinas como Valladolid Nuevo y Vicente Guerrero que ya cuentan con estos espacios.
LA ESPERANZA, QR.- En el corazón del municipio de Lázaro Cárdenas, la comunidad de La Esperanza se encuentra en una encrucijada entre el crecimiento regional y el rezago en infraestructura básica.
El subdelegado de la localidad, Félix Antonio Chan Pech, ha levantado la voz nuevamente para hacer un llamado enérgico a las autoridades municipales: la construcción de un domo deportivo en el parque principal ya no es un lujo, sino una necesidad social imperante.
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El proyecto, que ha sido el estandarte de la gestión de Chan Pech, tiene un objetivo claro y profundo: brindar a los niños y jóvenes un espacio adecuado para la práctica de actividades deportivas y recreativas. En un contexto donde la salud pública y la prevención de conductas de riesgo son prioridades estatales, la falta de espacios techados se convierte en una barrera para el desarrollo integral de las nuevas generaciones.
Una petición que cumple un año en la congeladora
La insistencia del subdelegado no es reciente. Chan Pech recordó que esta petición fue presentada formalmente el pasado 19 de marzo de 2025 ante el despacho del presidente municipal, Josué Nivardo Mena Villanueva. A pesar de haber cumplido con los protocolos administrativos y de haber manifestado el respaldo de los habitantes, la respuesta favorable por parte de la administración municipal de Lázaro Cárdenas no ha llegado.
“Nuestro objetivo es fomentar el deporte y contribuir a que los jóvenes se mantengan alejados de situaciones que puedan afectar su salud o su desarrollo”, explicó el representante comunitario. Para los habitantes de La Esperanza, el domo representa un escudo contra el ocio improductivo y un incentivo para la sana convivencia.
El clima: El principal adversario de la convivencia
La ubicación geográfica de La Esperanza, inmersa en la zona norte de Quintana Roo, la hace vulnerable a condiciones climáticas extremas. El intenso calor que caracteriza a la región durante gran parte del año, sumado a las prolongadas temporadas de lluvias, limita drásticamente el uso del parque principal.
Contar con un domo permitiría que las actividades deportivas, culturales y sociales se realicen sin interrupciones. Actualmente, los torneos locales de básquetbol o fútbol de salón, así como los festivales comunitarios, dependen enteramente de que el sol sea clemente o de que las nubes no descarguen tormentas.
“Sin una techumbre, el parque queda inutilizado durante el día por el sol o por las lluvias constantes”, señaló el subdelegado.

Justicia social frente a comunidades vecinas
Uno de los puntos que mayor eco genera en la demanda de los habitantes es la comparación con las comunidades aledañas. Félix Antonio Chan Pech destacó que poblaciones cercanas como Valladolid Nuevo y Vicente Guerrero ya cuentan con este tipo de infraestructura. Esta situación genera un sentimiento de exclusión entre los pobladores de La Esperanza, quienes consideran que en este 2026 es turno de que su localidad sea contemplada en el presupuesto de obra pública.
Además de la función social, existe un componente estratégico. La Esperanza es un punto de tránsito obligado para cientos de familias y transportistas que se dirigen diariamente hacia la ciudad de Cancún. La construcción del domo no solo beneficiaría a los locales, sino que mejoraría significativamente la imagen urbana de la comunidad ante quienes la visitan o transitan por ella.
Un llamado a la acción gubernamental
El subdelegado Chan Pech espera que esta reiteración de la demanda no caiga en oídos sordos. La construcción del domo en La Esperanza se percibe como una deuda pendiente de la administración de Mena Villanueva con una comunidad que, pese a su posición estratégica, se siente relegada en la distribución de recursos para el fortalecimiento de los espacios de convivencia.
La comunidad espera que el 2026 sea el año en que el parque principal deje de ser un espacio abierto a las inclemencias y se transforme en el centro de desarrollo que los jóvenes de La Esperanza tanto anhelan y merecen.

