Claves de la noticia:
- Eco Park Cha’Ak: El parque combina actividades acuáticas en cenotes vírgenes con senderismo y avistamiento de aves.
- Rescate cultural: Se posiciona como un centro de tradiciones donde se realizan bodas mayas y se promueve la artesanía local.
- Llamado a la acción: Los encargados solicitan mayor apoyo gubernamental en promoción para potenciar la economía de las familias locales.
KANTUNILKÍN QR.- En el corazón de la zona maya, donde la selva baja custodia secretos milenarios, surge el Eco Park Cha’Ak como una bocanada de aire fresco para el turismo en Quintana Roo. Este recinto no es solo un destino recreativo; es un santuario que busca equilibrar el aprovechamiento de la riqueza natural con la preservación de la cultura y el apoyo directo a las comunidades de Kantunilkín.
Bajo la dirección de Manuel Noh Cohuo, encargado del proyecto, el parque ha diseñado una oferta que rompe con el modelo de turismo de masas, apostando por experiencias personalizadas que conectan al visitante nacional y extranjero con la esencia más pura del entorno selvático.
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Un paraíso entre aguas cristalinas y selva
El alma de Eco Park Cha’Ak reside en sus dos cenotes, cuerpos de agua que para la cosmivisión maya representan portales al inframundo. Noh Cohuo detalló que estos ojos de agua son el epicentro de la aventura en el parque. En ellos, los turistas pueden sumergirse en aguas frescas y cristalinas para practicar nado, kayak, snorkel y buceo.
A diferencia de otros destinos más concurridos, aquí el silencio solo se interrumpe por el canto de la fauna local, ofreciendo una experiencia de introspección y paz que es difícil de hallar en los grandes centros turísticos de la entidad.
Para quienes prefieren mantener los pies (o las ruedas) en la tierra, el parque ha habilitado senderos naturales diseñados específicamente para recorridos en bicicleta. Esta modalidad se ha convertido en una de las favoritas, ya que permite atravesar la biodiversidad de la región de una manera ecológica y no invasiva, facilitando el avistamiento de aves endémicas y el reconocimiento de flora medicinal.
El misticismo de las bodas mayas y la economía local
Más allá de la recreación física, el Eco Park Cha’Ak se ha convertido en un bastión del rescate cultural. Uno de los servicios más distintivos y que ha captado la atención del mercado internacional es la organización de bodas mayas. Estas ceremonias, dirigidas por dignatarios o guías espirituales locales, integran elementos como el copal, flores y rezos en lengua materna, ofreciendo a las parejas una unión cargada de simbolismo y respeto por la tierra.
El impacto del parque trasciende el entretenimiento, funcionando como un motor económico para Kantunilkín. Noh Cohuo enfatizó que el proyecto es una plataforma para el talento local:
“Impulsamos la participación de las familias de nuestra comunidad. Quienes nos visitan pueden adquirir hamacas y servilletas bordadas a mano, productos que cuentan la historia de nuestras tradiciones en cada hilo”.
Asimismo, el parque alberga el proyecto “Xuunaan Kaab”, una iniciativa dedicada a la producción de cosméticos elaborados con miel natural de la región. Este espacio permite a los visitantes conocer el proceso de aprovechamiento sustentable de la miel, un recurso sagrado para los mayas, y ver de primera mano cómo el trabajo artesanal puede transformarse en productos de alta calidad.
El reto de la promoción y la esperanza en la Cuaresma
A pesar de la robusta oferta cultural y natural, el camino no ha estado exento de retos. Manuel Noh Cohuo hizo un llamado directo a las autoridades locales y estatales, reconociendo que el parque necesita un impulso mayor en materia de promoción turística. Según el encargado, es vital posicionar a Kantunilkín en el mapa de los viajeros que buscan alternativas al “sol y playa”.
“Confiamos en que, en vísperas de la temporada de Cuaresma, pueda registrarse un repunte en la afluencia turística”, expresó con optimismo, señalando que estas fechas son clave para la recuperación económica de las familias que dependen directamente del flujo de visitantes al parque.
Con una infraestructura que respeta el medio ambiente y una propuesta que honra el legado de sus ancestros, el Eco Park Cha’Ak se levanta como un recordatorio de que el futuro del turismo en Quintana Roo debe ser verde, consciente y, sobre todo, profundamente humano.





