Claves de la noticia:
- Comerciantes en Holbox: Fueron desalojados hace ocho meses bajo la promesa de una remodelación que iniciaría en 30 días; a la fecha, no hay avances.
- Señalamientos directos: Afectados vinculan a Aldo Mena Villanueva, hermano del alcalde, como el principal gestor del desalojo y los compromisos no cumplidos.
- Impacto financiero: La falta de un espacio propio ha obligado a los vendedores a rentar locales con costos elevados, reduciendo sus ingresos al mínimo de subsistencia.
HOLBOX, QR.- Lo que inició como una promesa de modernidad y mejora para la imagen turística de la isla de Holbox, se ha transformado en una pesadilla económica para un grupo de 16 familias locales. Bajo el argumento de una rehabilitación urgente del “mercadito” local, estos comerciantes fueron desalojados hace ocho meses, pero hasta el día de hoy, el sitio permanece en total abandono, sin una sola piedra movida y con un creciente sentimiento de traición hacia las autoridades municipales.
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El engaño del mes de espera
La problemática se remonta a casi tres trimestres atrás, cuando las autoridades municipales de Lázaro Cárdenas instaron a los locatarios a desalojar sus puestos de trabajo. La consigna era clara: las obras de remodelación comenzarían en un plazo máximo de un mes. Con la esperanza de contar con un espacio digno que elevara la competitividad del destino, los vendedores accedieron de manera voluntaria, confiando en la palabra de sus representantes.
De acuerdo con los testimonios recabados, la orden de desalojo y la gestión del proyecto estuvieron respaldadas directamente por Aldo Mena Villanueva, hermano del presidente municipal. Mena Villanueva habría sido el encargado de asegurar a los afectados que la rehabilitación era una prioridad para el gobierno local, enfocada en mejorar el servicio y la estética de la zona turística más importante del municipio.
Sin embargo, el tiempo ha pasado y la realidad en el terreno es de desolación. Las estructuras del antiguo mercado permanecen inertes, mientras que la maleza y el olvido comienzan a apoderarse del espacio que alguna vez fue el motor económico de estas familias.
Sobreviviendo entre rentas y deudas
La falta de cumplimiento institucional no solo es un problema de infraestructura; es una crisis humanitaria y financiera para quienes vivían del día a día en el mercado. Al verse despojados de sus espacios habituales, los 16 comerciantes se han visto forzados a buscar refugio en locales rentados fuera de la zona de flujo principal o en condiciones menos favorables.
“Estamos trabajando apenas para sobrevivir”, expresaron los afectados bajo condición de anonimato, por temor a represalias de la administración municipal. Los locatarios explican que los elevados costos de arrendamiento en una zona de alta plusvalía como Holbox absorben la mayor parte de sus ingresos. Lo que antes era una ganancia neta para el sustento familiar, hoy se destina casi íntegramente a pagar el techo donde apenas pueden exhibir sus productos.
Esta situación ha generado un desequilibrio económico severo. Muchos de ellos han tenido que recurrir a préstamos para mantener sus negocios a flote, mientras observan cómo el proyecto de remodelación parece haber quedado archivado en algún escritorio del ayuntamiento de Lázaro Cárdenas.

Decepción ante la administración de Lázaro Cárdenas
La inconformidad no solo se limita a la obra gris, sino a la gestión política de la actual administración. Los denunciantes manifestaron una profunda decepción, señalando que el gobierno parece priorizar intereses personales y de grupo por encima del bienestar de la ciudadanía y los pequeños emprendedores que sostienen la economía de la isla.
“Sentimos que nos utilizaron para liberar el espacio y luego nos dieron la espalda”, señalan. La comunidad de Holbox observa con recelo cómo, mientras otros proyectos privados avanzan a pasos agigantados, el mercado público, esencial para la identidad y el servicio local, permanece estancado.
Un llamado urgente a la solución
El grupo de comerciantes hizo un llamado enérgico a las autoridades del municipio de Lázaro Cárdenas para que dejen de lado las evasivas y presenten un plan concreto de acción. Exigen que se transparente el destino de los recursos destinados a dicha obra y que se establezca una fecha real para el retorno a sus puestos de trabajo.
El abandono del proyecto sigue afectando directamente a quienes dependen de esta actividad para subsistir. En un destino que presume ser de clase mundial, la precariedad de sus comerciantes locales revela una grieta profunda en la administración pública que, hasta el momento, ha dejado a 16 familias a la deriva en medio del paraíso.

