La conversación digital sobre la identidad animal se ha disparado en 2026, impulsada por plataformas como TikTok, Facebook e Instagram. La confusión es habitual: millones de usuarios intentan distinguir entre los “therians” y el fandom “furry”, dos comunidades que, aunque relacionadas con lo animal, poseen significados y enfoques radicalmente diferentes. Entender la distinción es clave para navegar estos fenómenos socioculturales que han pasado de ser nichos a debates masivos en cuestión de semanas.
Los therians describen su experiencia como una profunda identificación interna, de carácter psicológico o espiritual, con una especie animal real y concreta. No se trata de un juego o un disfraz, sino de una percepción personal sobre quiénes son. Este auge viral responde a la potencia del algoritmo, que convirtió una palabra antes desconocida en un detonador de discusión intensa.
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La raíz de la identificación: therianthropy
El término “therian” proviene de therianthropy, una palabra que describe la creencia o identificación profunda de una persona con un animal. Derivada del griego ther (bestia salvaje) y anthropos (ser humano), la palabra se utilizó históricamente para referirse a transformaciones mitológicas, pero desde los años noventa comenzó a nombrar esta experiencia identitaria específica en comunidades digitales.
Quienes se asumen como therians sienten una afinidad que consideran involuntaria y que ligan a una especie concreta, la cual llaman su “teriotipo” (como lobos, gatos, aves o llamas). Investigadoras como Elizabeth Fein, profesora de psicología en la Universidad Duquesne, han señalado que los therians pueden sentir que tienen el alma reencarnada de un lobo, o que su afinidad es tan profunda que, en cierto modo, ellos mismos son ese animal.
Es importante señalar que esta identidad no corresponde a una clasificación médica, ni a un diagnóstico clínico reconocido. Según especialistas, la identificación con animales puede interpretarse como una forma de expresar rasgos de personalidad, emociones o una búsqueda de pertenencia social, y generalmente no se considera un trastorno mental.
Therians frente a furries: la diferencia clave
La confusión entre therians y furries es el motor principal del debate en redes sociales, pero su fundamento es distinto. La diferencia central radica en el enfoque:
El movimiento furry se consolidó en convenciones de ciencia ficción durante la década de los ochenta y gira en torno a la creatividad y el diseño de personajes ficticios. La profesora Sharon E. Roberts, cofundadora del Proyecto Internacional de Investigación Antropomórfica, explica que tener una fursona es como un avatar y no implica creer que se es ese animal, del mismo modo que un cosplayer no cree ser Spider-Man.
En contraste, los therians se centran en una identidad interna vinculada a un animal real, aunque reconozcan que tienen cuerpos humanos. La investigadora Nika R. Gagliardi describe que los therians son parte de una subcultura más amplia llamada Otherkin, cuyos miembros creen que su alma no es humana (identificándose con criaturas míticas o, en el caso de los therians, con animales específicos).
Expresión, accesorios y el debate social
La expresión de la identidad therian se manifiesta de distintas maneras. Algunos adoptan comportamientos simbólicos, como ladrar, gruñir, saltar, o el ejercicio físico conocido como quadrobics, que consiste en desplazarse apoyando manos y pies. Muchos utilizan accesorios como máscaras, colas y orejas, que, según Gagliardi, les ayudan a sentirse más conectados con su identidad.
La viralización de este tema en 2026 también ha generado controversia y desinformación.
- Incidentes reportados: Medios citan casos como el de un joven que supuestamente mordió a una niña en Buenos Aires, o noticias sobre un supuesto zorro que mordió a una niña en Argentina. Estos episodios han encendido discusiones sobre los límites de estas conductas en espacios compartidos.
- Contexto social: Se ha documentado que el tema therian es usado en ocasiones en el contexto de debates públicos sobre identidades trans, en narrativas que buscan debilitar el respaldo social a la comunidad LGBTQ+. Esto se relaciona con estudios que indican que más del 70% de los furries se identifican como LGBTQ+.
Convocatorias y el impacto en Nuevo León
El fenómeno ha cruzado las fronteras digitales para llegar a encuentros organizados en el espacio público, registrándose reuniones en plazas mexicanas, Montevideo y Buenos Aires.
En Nuevo León, específicamente, circuló un cartel promoviendo la “1era convivencia de Therians de la UANL”. La convocatoria, difundida en redes sociales, estaba programada para el 20 de febrero. Se detallaba un encuentro a las 14:00 horas en Rectoría, seguido de un “paseo felino” a las 15:00 horas.
Al momento de difundirse la noticia, no existía confirmación oficial sobre la autenticidad o realización del evento, dejando abierta la incógnita sobre si se trataba de la primera reunión formal de therians en la entidad o simplemente de una broma producto de la viralidad del tema.
La expansión de la identidad therian es un síntoma de cómo la era del algoritmo redefine la pertenencia. Prácticas que antes eran marginales o localizadas se convierten en debates globales en horas. Si bien los especialistas confirman que las comunidades con identidades no convencionales han existido por décadas, lo novedoso es la capacidad de internet para amplificar y, simultáneamente, complejizar la negociación de las diferencias en el espacio público contemporáneo.

