CANCÚN, QR.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha reavivado su interés en adquirir Groenlandia, territorio autónomo bajo soberanía danesa. En una reciente entrevista, Trump afirmó que la anexión de la isla es una necesidad absoluta para la seguridad nacional de Estados Unidos, subrayando su importancia geoestratégica y su potencial en recursos naturales.
Esta postura ha generado tensiones diplomáticas entre Washington y Copenhague. El primer ministro de Groenlandia, Jens-Frederik Nielsen, respondió categóricamente que la isla “no está en venta” y que su futuro será decidido por sus propios habitantes.
También te puede interesar:Rehabilita Gobierno de Quintana Roo instalaciones de la Expomor tras 8 años
En respuesta a las declaraciones de Trump y a la creciente presión estadounidense, Dinamarca ha anunciado un significativo incremento en su gasto de defensa en el Ártico. El ministro de Defensa danés, Troels Lund Poulsen, detalló un plan de inversión de aproximadamente 14.600 millones de coronas (US$2.050 millones) destinado a fortalecer la vigilancia y mantener la soberanía en la región. Este plan incluye la adquisición de nuevos buques, drones de largo alcance y una mayor cobertura satelital.
Además, la visita planificada de la segunda dama de Estados Unidos, Usha Vance, a Groenlandia ha sido recibida con descontento tanto por el gobierno local como por Dinamarca. Líderes groenlandeses han calificado la visita de muy agresiva, interpretándola como una muestra de la continua presión estadounidense sobre el territorio.
Presencia militar Groenlandia
La ex primera ministra danesa, Helle Thorning-Schmidt, expresó su desconcierto ante la postura de Trump, recordando la histórica alianza entre Dinamarca y Estados Unidos. Subrayó la cooperación militar en conflictos como Irak, Afganistán y Libia, y destacó que, según el tratado de 1951, Estados Unidos ya mantiene una presencia militar en Groenlandia sin necesidad de controlar el territorio.
En resumen, el renovado interés de Donald Trump en Groenlandia ha intensificado las tensiones diplomáticas y ha llevado a Dinamarca a reforzar su presencia y defensa en el Ártico, reafirmando la soberanía de Groenlandia y la determinación de sus habitantes de decidir su propio futuro.

