CHETUMAL, QR.– En los últimos días, aspirantes del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) a la candidatura de Othón P. Blanco han intensificado su imagen pública. Algunos comenzaron a tejer alianzas, en las que Luis Gamero Barranco, secretario del ayuntamiento, se perfila como el enemigo a vencer.
Hasta hace unas semanas, los interesados por ser los abanderados solamente coincidían en actos oficiales públicos o sus encuentros eran casuales, pero la situación dio un giro. Ahora la estrategia es sumar esfuerzos para derribar al adversario.
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El pasado 14 de febrero, el diputado Saulo Aguilar Bernés organizó un evento para la promoción de su imagen; la justificación, el Día del Amor y la Amistad, que fue anunciado como “reunión de amigos de Saulo”.

El acto es parte de la campaña anticipada con miras al proceso electoral de 2027; no hay otra forma de entenderlo. Fue más que evidente un evento con tintes políticos que incluyó hasta rifas de regalos.
Pero también tuvo otra parte política que pocos notaron, pero callaron. En el evento estuvieron presentes otros dos interesados en la candidatura a la presidencia municipal: Nabil Eljure Terrazas, subsecretario de Gobierno, y Martha Beltrán Castillo, dirigente municipal del Partido del Trabajo (PT). Esta última quiere ser abanderada por la coalición.
No se trató de ningún acto oficial y menos partidista, sino de una supuesta celebración. La asistencia del funcionario estatal y de la líder petista puede ir más allá de sumar esfuerzos; es decir, doblar las manos a favor del legislador estatal, quien asegura ser la mejor carta.
La presión política se concentra en torno a Luis Gamero
Hay otros interesados en la nominación que, pese a que no han sido vistos públicamente juntos, de igual manera están impulsando una guerra sucia en contra del secretario del Ayuntamiento.
Agruparse o hacer montón para vencer al adversario político no es descabellado, si se considera que Luis Gamero no ha estado quieto. Su fallido intento como candidato a la máxima silla municipal en el proceso electoral de 2021, por violencia política en razón de género, no fue obstáculo para seguir en las calles y sumar su capital político.
Su sanción vence el 20 de septiembre de 2026 y tendrá el camino libre para ser elegible, tres meses antes de iniciar el proceso electoral local.
En las elecciones de 2024 no logró ser candidato, pese a recursos legales, pero logró negociar la Secretaría General, que le ha servido para tener contacto con la gente, además de insertar a su madre como novena regidora.
La ruta política de Luis Gamero rumbo al proceso local
También ha optado por sana distancia de una de sus principales impulsoras, Marybel Villegas Canché. Como parte de su estrategia, no se le ha visto en ninguno de los eventos políticos relacionados con aspirantes a la gubernatura, a diferencia de Saulo Aguilar.
Al menos en apariencia, se ha sumado al equipo político de la gobernadora Mara Lezama Espinosa, pero ha dejado claro que irá en busca de la candidatura a la presidencia municipal.
No se trata de que Gamero sea el mejor o peor candidato, o que los demás puedan serlo, sino de que algunos están mostrando con su actuar debilidades por inexperiencia. Los abanderados, está visto, no serán definidos necesariamente por tener la mejor imagen o el mejor trabajo, sino por los intereses que convengan a Morena y a los tomadores de decisiones. Mostrarse vulnerables no es sinónimo de unidad; hay una diferencia abismal.
Payo Obispo
El impulso al área cultural en la capital del estado es uno de los que está en peligro de extinción: eventos mal organizados y sin el respectivo apoyo a los artistas locales han sido motivo hasta de reclamos, como ocurrió en fechas pasadas con el Reggae Fest. La situación se pone peor luego de que la titular del Instituto de Cultura y las Artes (ICA), la chetumaleña Lilián Villanueva Chan, cambió su residencia a Cancún, como ya es moda del gobierno de la Cuarta Transformación.

