En todo sistema de partidos, los partidos políticos, precisamente, son la vanguardia y punta de lanza de las reformas para avanzar en las propuestas para mejorar la democracia, de acuerdo con la visión político-ideológica de cada organización y las bases que representa, incluso cuando el debate alcanza figuras como las gubernaturas pluris.
En México es al revés. La iniciativa que acapara la agenda pública hoy no provino de Morena; solo la apoyará; la creó una “comisión” conformada desde el Poder Ejecutivo.
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Lo que intenta, entre otras cosas, es romper con el estado decadente de las “pluris”, que alimenta a las élites verde y petista, que no ganan elecciones, pero definen las votaciones.
Tanto, que ahora, en su segundo piso de la 4T, van por ganar territorio. Por ello quieren quedarse con San Luis Potosí y Quintana Roo en calidad de “gubernaturas pluris”.
Pero aprobarán la reforma
Aun así, votarán a favor. Se resisten a dar su voto para desaparecer las plurinominales por “lista” de los partidos y reducir en 25% el costo de las elecciones, pero terminarán aprobando. No les queda de otra. El fantasma del “voto libre” en la Cámara los dejaría en peor ridículo; de todos modos, podría aprobarse con votos de sus mismos partidos.
Primero. Cuando menos la mitad de sus 62 diputados federales son guindas con camiseta verde para que Morena pudiera evadir los límites de la sobrerrepresentación; esos diputados son los primeros que, bajo el “voto libre”, aprobarían la iniciativa. Además, la otra mitad son legisladores —todos menos uno— que ganaron con votos de Morena en un porcentaje aproximado de 80-20; es decir, 80 % de votos guindas y apenas 20 % de votos verdes. Sus 14 senadores son todos pluris y con votos guindas.
Son votos trasvasados, no votos propios, pero Jorge Emilio/Manuel Velasco los asumen como su patrimonio familiar y, con ello, además, chantajean con votar contra la reforma.

El 20% de votos que alcanza el Verde como parásito se reduciría a 4-7% en caso de que el Verde vaya en solitario a las elecciones. Los 14 senadores verdes llegaron bajo el mismo esquema parasitario. Por eso les aterra el ¡voto libre!
Segundo. El Verde no es nada sin Morena, como nada fue, pero tuvo todo, con el PRI y el PAN. El chantaje es su arma favorita como “partido bisagra”. Sí, se reconoce tener cierta habilidad y cinismo para lograrlo, pero el problema es que no tienen llenadera.
Actúan como el parásito que mata al cuerpo que lo alimenta para subirse a otro y seguir su vida rémora tan remunerativa. Las ventosas con las que succionan presupuestos y negocios al amparo del poder son las plurinominales y las prerrogativas económicas.
Segundo piso: Gubernatura pluris
Ahora, en su segundo piso de vida parasitaria, además de diputaciones y senadurías, van por territorio: presidencias municipales y gubernaturas. Ya tienen Chiapas y San Luis Potosí y van por todo en Quintana Roo.
Entre la reforma electoral, avanza la adelantada sucesión gubernamental en Quintana Roo y ya es el proceso de renovación gubernamental más interesante de la historia de cinco décadas de estado libre y soberano de la federación. Usted tiene la última palabra.

