La madrugada del 28 de febrero de 2026 marca un punto de inflexión geopolítico con el inicio de la Operación Furia Épica que anunció Trump. Estados Unidos e Israel han lanzado una ofensiva masiva contra Irán, impactando instalaciones nucleares y objetivos militares, con el objetivo declarado de desarme y cambio de régimen.
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¿Cómo la Operación Furia Épica reconfigura el panorama estratégico en Oriente Medio?
La Operación Furia Épica, una ofensiva masiva conjunta entre Estados Unidos e Israel, ha impactado instalaciones nucleares críticas en Fordo, Natanz e Isfahán. Se han registrado bombardeos sobre objetivos militares en Teherán, incluyendo zonas adyacentes a las oficinas del Líder Supremo, Alí Khamenei. El análisis técnico indica que la armada iraní está en proceso de aniquilación y su industria de misiles será arrasada, buscando un control total del tráfico marítimo en el Golfo. La neutralización de la amenaza atómica a corto plazo es un objetivo primordial, con la obliteración reportada de las instalaciones nucleares en Fordo y Natanz. La cúpula de poder iraní se encuentra bajo asedio, lo que busca la desestabilización del mando central de los ayatolás.
¿Qué factores desencadenaron la transición de la diplomacia a la confrontación militar?
El desencadenante de esta acción militar se identifica en el colapso de las negociaciones nucleares en Ginebra y un reporte de inteligencia que señalaba un avance inminente en el enriquecimiento de uranio a niveles armamentísticos. Se ha constatado la frustración tras semanas de diálogos infructuosos, con acusaciones de no negociar de buena fe por parte del régimen iraní. La operación representa una ejecución conjunta con las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), coordinada directamente entre las administraciones de Estados Unidos y Benjamin Netanyahu. Adicionalmente, se ha implementado una táctica de guerra psicológica, ofreciendo inmunidad total a los miembros de la Guardia Revolucionaria que depongan las armas, con el fin de fragmentar la lealtad interna del ejército iraní y desarticular su brazo represor.
¿Cuáles son las implicaciones inmediatas y las proyecciones a corto plazo del conflicto?
La tensión escaló verticalmente durante la última semana, evidenciada por el despliegue de dos grupos de portaaviones estadounidenses en la región. Las advertencias de evacuación para ciudadanos occidentales en Líbano e Irak el pasado miércoles sirvieron como preludio a la ofensiva. El viernes 27, se anticipó la insatisfacción con la situación, señalando el uso de la fuerza como la única opción restante ante la intransigencia de Teherán.
Para los próximos siete días, se anticipa una fase de bombardeo continuo que podría durar varios días. Teherán ya ha iniciado una represalia con ataques de drones y misiles contra bases de EE. UU. en Bahréin, Catar y los Emiratos Árabes Unidos. La inestabilidad interna en Irán es un factor crítico a observar, donde se determinará si el llamado a la población se traduce en protestas masivas o si el régimen logra sofocar levantamientos mediante el corte de internet ya reportado.
¿Cómo se evalúa la viabilidad del cambio de régimen y la estabilidad regional?
Los factores a favor de la operación incluyen la capacidad tecnológica, donde la precisión de los ataques iniciales sugiere una degradación significativa de las defensas antiaéreas iraníes en las primeras horas. El respaldo regional también se observa, con países como Arabia Saudita y Egipto, aunque preocupados por la escalada, viendo con buenos ojos el debilitamiento de la influencia iraní en la zona.
Sin embargo, existen factores en contra que elevan el riesgo. El conflicto regional es una preocupación latente, evidenciada por la muerte de un civil en Abu Dabi debido a restos de misiles interceptados, lo que confirma el impacto en terceros países. La oposición interna en EE. UU. es notable, con legisladores de ambos partidos calificando los ataques de inconstitucionales por no contar con la autorización del Congreso, lo que podría generar una crisis política en Washington.
¿Qué consideraciones estratégicas se presentan para analistas e inversores?
Para los analistas geopolíticos, la recomendación es monitorear de cerca la cohesión de la Guardia Revolucionaria; las deserciones masivas serán el único indicador real de la viabilidad del plan de cambio de régimen. Para los inversores, se aconseja prepararse para un periodo de alta volatilidad en los mercados de materias primas y energía, con posibles interrupciones en el Estrecho de Ormuz. La crisis energética ya se manifiesta con precios del petróleo reaccionando con volatilidad extrema, amenazando la estabilidad económica global.
La declaración del presidente Donald Trump al pueblo iraní resuena en este contexto: “Probablemente sea su única oportunidad en generaciones… Tomen el control de su destino y desaten el futuro próspero que está a su alcance.”

