El papa León XIV, en su primer mensaje de Año Nuevo como pontífice, emitió un contundente llamado a la paz global, advirtiendo que la salvación no reside en el fortalecimiento militar, sino en el entendimiento y el perdón incondicional. Ante miles de fieles reunidos en la Ciudad del Vaticano, el líder de la Iglesia conectó el inicio del nuevo año con la 59ª Jornada Mundial de la Paz y el inminente cierre del Jubileo.
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El imperativo de la paz: comenzar el 2026 sin indiferencia
El jueves 1 de enero de 2026, en la solemnidad de Santa María, Madre de Dios, el Santo Padre León XIV se dirigió a los fieles tanto en la basílica de San Pedro como, posteriormente, en la oración mariana del Ángelus.
Ante unos 40 mil fieles y peregrinos congregados en una soleada Plaza de San Pedro, el pontífice subrayó que el inicio del año debe ser más que una simple sucesión de fechas. En su alocución, afirmó que el Señor “nos invita a renovar nuestro tiempo, inaugurando finalmente una época de paz y amistad entre todos los pueblos”. Advirtió que, sin este anhelo de bien, “no tendría sentido girar las páginas del calendario ni llenar nuestras agendas”.
En la tradicional misa, celebrada en la basílica de San Pedro ante unos 5 mil fieles, el pontífice estadounidense, que es agustino, enfatizó su compromiso con una visión de paz “desarmada y desarmante”.
La salvación no reside en la confrontación militar
Durante su homilía, León XIV abordó directamente la lógica de la violencia y la confrontación. Basándose en las enseñanzas de San Agustín, el Papa aseveró que un rasgo fundamental de Dios es “la total gratuidad de su amor”, manifestada en la imagen de un niño recién nacido, desnudo e indefenso en la cuna.
El Papa advirtió que el mundo:
- “No se salva afilando las espadas”.
- No se logra juzgando, oprimiendo o eliminando a los hermanos.
- Se construye “esforzándose incansablemente por comprender, perdonar, liberar y acoger a todos, sin cálculos y sin miedo”.
El pontífice, elegido en mayo pasado, vive así su primer Año Nuevo como Papa, y describió el nuevo 2026 como una oportunidad para una vida renovada, marcada por la capacidad de perdonar. Recomendó que este año sea visto como “un camino abierto, por descubrir, en el que aventurarnos, por gracia, libres y portadores de libertad, perdonados y dispensadores de perdón”.
La preocupación por el rearme global y la justificación de la amenaza
El mensaje de Año Nuevo se enmarcó en la 59ª Jornada Mundial de la Paz. León XIV aprovechó la ocasión para recordar los puntos clave de su primer mensaje papal para esta conmemoración, publicado el 8 de diciembre y titulado La paz sea con todos vosotros. Hacia una paz desarmada y desarmante.
En dicho texto, el Papa alertó sobre varias tendencias críticas que socavan la esperanza en el planeta:
- Aumento del gasto militar: Durante 2024, el gasto militar mundial aumentó un 9.4%, lo que revela un “enorme esfuerzo económico” de los países para su rearme.
- Justificación de la violencia: Denunció que la paz es tratada como un ideal lejano, lo que “termina por no considerar escandaloso que se le niegue, e incluso que se haga la guerra para alcanzarla”.
- Inestabilidad política: Expresó su preocupación por la “desestabilización planetaria” que asume cada día “mayor dramatismo e imprevisibilidad”.
León XIV también manifestó inquietud por el hecho de que muchos gobernantes justifican el aumento del gasto militar y las decisiones de rearme con el argumento recurrente del “peligro respecto a los otros”, es decir, la amenaza externa. Para el Papa, esto debilita la capacidad de imaginar soluciones distintas a la confrontación.
María y el Jubileo: el camino para cultivar la esperanza
El mensaje de Año Nuevo de León XIV se conectó con dos eventos trascendentales: la solemnidad de Santa María y el Jubileo que está por concluir el 6 de enero, iniciado por el papa Francisco.
El pontífice dirigió la mirada a la Virgen María, recordándola como la primera morada del Verbo, la protagonista de la solemnidad, quien “fue la primera en sentir palpitar el corazón de Cristo”.
- El corazón de Jesús: El Papa explicó que este corazón “late por todo hombre y toda mujer”, tanto por quien lo acoge con sencillez (como los pastores) como por quien lo rechaza (como Herodes).
- Custodiar la vida: El misterio del Salvador naciendo de una mujer resplandece en María Santísima y se refleja en cada recién nacido, revelando la imagen divina impresa en el cuerpo humano.
Respecto al Jubileo, León XIV recordó que este tiempo de gracia ha enseñado un camino concreto para cultivar la esperanza de un mundo nuevo, el cual implica:
- Convertir el corazón a Dios.
- Transformar los agravios en perdón.
- Transformar el dolor en consolación.
- Transformar los propósitos de virtud en obras buenas.
Al concluir su mensaje, el Papa invitó a elevar una súplica coral, pidiendo a todos: “Oremos todos juntos por la paz, sobre todo entre las naciones ensangrentadas por conflictos y miseria, pero también en nuestras casas, en las familias heridas por la violencia y el dolor”. La esperanza, renovó, se halla en Cristo, “el sol de justicia que nunca declina”.
El llamamiento de León XIV a una paz desarmada plantea una pregunta fundamental para la política global de 2026: ¿Es posible revertir el impulso del rearme mundial, que creció un 9.4% solo en 2024, para abrazar el camino de la acogida total y el perdón que él promueve?

