La Franja de Gaza vivió una de las jornadas más violentas desde que comenzó la tregua, con una oleada de ataques aéreos israelíes que las autoridades locales calificaron como los más intensos de esta segunda fase del alto el fuego. Las fuentes divergen en el saldo fatal de este sábado: mientras algunas autoridades reportaron al menos 28 muertos, la información más reciente de fuentes médicas gazatíes elevó la cifra a 32 fallecidos, entre ellos un número significativo de niños (seis o siete, según la fuente).
Esta ofensiva se produce en un momento determinante para el alto el fuego, poniendo en duda la continuidad del acuerdo negociado por el presidente estadounidense Donald Trump en octubre, y que debía conducir a un cese permanente de las hostilidades. Los bombardeos golpearon infraestructura civil, incluyendo tiendas de campaña que albergaban a personas desplazadas en zonas como Jan Yunis y Al Mawasi.
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La ofensiva aérea y el quiebre de la confianza
El sábado se registraron ataques en toda la Franja, desde el sur hasta Ciudad de Gaza. La agencia de defensa civil, administrada por Hamás, afirmó que entre las víctimas había niños y mujeres. De particular gravedad fue el ataque reportado por la defensa civil y Al Jazeera en la ciudad meridional de Jan Yunis y Al Mawasi, donde helicópteros artillados alcanzaron una tienda de campaña que albergaba a desplazados.
Funcionarios del hospital Al Shifa en Ciudad de Gaza confirmaron que un ataque aéreo en esa zona alcanzó un edificio de apartamentos, resultando en la muerte de tres niños y dos mujeres. El tío de las niñas fallecidas, Samer Al Atbash, expresó la frustración colectiva, preguntándose qué crimen habían cometido esos niños mientras se habla de un “alto el fuego”.
Los reportes de la Franja indican que la mayoría de los fallecidos se registraron en Ciudad de Gaza, impactando:
- Apartamentos residenciales.
- Tiendas de campaña y refugios.
- Una comisaría de policía en Sheikh Radwan, que dejó al menos 13 víctimas mortales en el hospital Al Shifa.
- En Al Mawasi, el bombardeo contra una ciudad de tiendas de campaña mató a los siete integrantes de una familia, formada por un hombre, sus hijos y sus tres nietos.
La respuesta de Israel y la justificación del ataque
El ejército israelí confirmó haber llevado a cabo varios ataques, justificándolos como una respuesta a una violación del acuerdo por parte de Hamás el viernes. Tanto Israel como Hamás se han acusado mutuamente de incumplir la tregua desde que esta entró en vigor.
Las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI), junto con la Agencia de Seguridad de Israel (ISA), emitieron un comunicado explicando que la ofensiva se desató después de que se identificara a ocho terroristas saliendo de la infraestructura terrorista subterránea en el este de Rafah. La nota del ejército israelí afirma que abrieron fuego en el momento del incidente, matando al menos a tres de los supuestos combatientes, y que los grupos armados gazatíes incumplen el derecho internacional “sistemáticamente”.
En respuesta a lo que Israel consideró una violación, se atacaron varios objetivos, entre ellos:
- Cuatro comandantes y otros terroristas de Hamás y Yihad Islámica.
- Un almacén de armas y una fábrica de armas.
- Dos bases de lanzamiento pertenecientes a Hamás en el centro de la Franja de Gaza.
Lara Eljmala, residente en Ciudad de Gaza, citada en un medio, también reconoció que los ataques eran una respuesta a la salida de combatientes de la resistencia de los túneles de Rafah.
El marco político de la tregua
Esta ronda de violencia ocurre en un momento sensible, ya que el paso fronterizo de Rafah, en la frontera de Gaza con Egipto, estaba previsto que reabriera el domingo. Esto, junto con la recuperación del cadáver del último rehén israelí a principios de esta semana, son elementos que señalan el paso hacia la etapa final de la tregua, que debe convertirse en permanente.
El acuerdo de alto el fuego, negociado por el presidente estadounidense Donald Trump, ha sido cuestionado por la milicia palestina. Hamás condenó las “masacres”, instando a Estados Unidos a tomar medidas inmediatas, y afirmó que estas violaciones confirman que el Gobierno israelí “continúa su brutal guerra de genocidio contra la Franja”.
El apoyo continuo de Estados Unidos
Horas antes de la última ronda de bombardeos, Estados Unidos había aprobado una nueva venta de armas a Israel, que incluye vehículos terrestres y aéreos por valor de 6.000 millones de dólares (unos 5.000 millones de euros). Este envío es el tercero que el presidente Donald Trump aprueba sin el consentimiento del Congreso, rompiendo con el procedimiento habitual en la política estadounidense.
El Ministerio de Asuntos Exteriores de Egipto condenó los ataques en un comunicado, instando a todas las partes a “actuar con la máxima moderación”. Mientras tanto, la coalición de gobierno israelí percibe en estos momentos de tensión una oportunidad histórica.
Las cifras de la devastación
La situación humanitaria sigue siendo crítica. Desde que la guerra entre Israel y Hamás comenzó tras el ataque liderado por Hamás el 7 de octubre de 2023, en el que murieron unas 1.200 personas, el saldo en Gaza es masivo.
Según el Ministerio de Sanidad de la Franja, han muerto más de 71.660 personas en Gaza durante la campaña militar israelí. Aunque Israel ha cuestionado estas cifras, una fuente de alto rango de seguridad israelí afirmó a medios locales que el ejército acepta que más de 70.000 palestinos han muerto.
El ministerio también afirmó que, desde que comenzó el alto el fuego el 10 de octubre de 2025, al menos 509 palestinos han muerto por fuego israelí, además de cuatro soldados israelíes.
La restricción de suministros básicos por Israel es otro punto de contención. Varios centros médicos alegan que este bloqueo les impide afrontar la llegada de heridos de gravedad. Farhan Haq, portavoz adjunto del secretario general de las Naciones Unidas, denunció que las carencias en materiales para refugios y el frío han causado la muerte de 11 niños este invierno. La embajada estadounidense en Israel incluso impidió en 2024 que se enviara un informe de alerta a Washington que describía el norte del enclave como un “territorio apocalíptico” con severas carencias de comida y asistencia médica.
El patrón que se revela es una tregua sumamente frágil que, para la población civil que vive bajo la Línea Amarilla, apenas ha significado un respiro. Con la muerte de una familia completa en sus tiendas de campaña, y el aumento constante del saldo mortal a pesar de los acuerdos, cabe preguntarse qué queda del compromiso de paz y si la violencia, impulsada por las represalias y el apoyo armamentístico extranjero, permitirá que la última fase del alto el fuego, que requiere la salida de las tropas israelíes de casi toda la Franja, llegue a concretarse.

