El viernes 16 de enero, la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos (FAA, por sus siglas en inglés) emitió una advertencia crítica a las aerolíneas civiles. Esta alerta no se limita a un punto específico, sino que abarca amplias zonas de México, Centroamérica y parte de América del Sur, citando una “situación potencialmente peligrosa” generada por actividades militares y posibles interferencias en los sistemas de navegación.
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La advertencia oficial: qué regiones están bajo riesgo
La FAA, que recomendó a la aviación civil estadounidense extremar la precaución, detalló que la amenaza se debe a la actividad militar en curso y la interferencia en el Sistema Global de Navegación por Satélite (GNSS). Los avisos, conocidos en la jerga aeronáutica como Notices to Airmen (NOTAM), entraron en vigor el mismo viernes 16 de enero y tienen una duración establecida de 60 días, vigentes hasta el 17 de marzo.
Las regiones geográficas impactadas por esta advertencia de seguridad aérea son extensas y clave para el tráfico aéreo continental:
- Geografía continental: México, Panamá, Ecuador, Colombia, y otros países centroamericanos.
- Regiones específicas: Bogotá, Guayaquil, y la región de Mazatlán Oceánica.
- Espacios aéreos especializados: Partes del espacio aéreo dentro del Océano Pacífico oriental y las zonas marítimas sobre el Pacífico colombiano.
Los avisos cubren específicamente las Regiones de Información de Vuelo (FIR) de Centroamérica (MHTG) y Bogotá (SKED), además de sectores sobre el Golfo de California y rutas que conectan con el cono sur de Sudamérica. La FAA señaló que los peligros potenciales podrían afectar aeronaves “a todas las altitudes”, incluyendo fases críticas como despegue, aterrizaje y sobrevuelo.
La amenaza específica: transpondedores apagados
La preocupación principal de la agencia aérea radica en la manera en que operan ciertas aeronaves militares en la región. El texto de la FAA explicó que los aviones militares estadounidenses podrían operar a altitudes de sobrevuelo de crucero o inferiores a las comúnmente utilizadas.
Lo que realmente importa en esta alerta es la práctica de realizar operaciones sin transpondedores activados. Los transpondedores son esenciales para que el control de tráfico aéreo civil pueda coordinar y seguir aeronaves. La operación sin estos dispositivos complica la coordinación y genera riesgos de colisión, algo ya visto en un antecedente reciente:
- En diciembre, un avión de pasajeros de JetBlue (JBLU.O), vuelo 1112 (Curazao a Nueva York), realizó una maniobra evasiva para evitar colisionar con un avión cisterna de la Fuerza Aérea estadounidense cerca de Venezuela. El avión militar no tenía activado el transpondedor.
La FAA pidió a las tripulaciones informar de inmediato cualquier anomalía de navegación o avistamiento de tráfico militar no identificado que puedan encontrar.
El contexto de la escalada: operaciones militares en el caribe
Esta acción de la FAA no sucede en el vacío; se da en medio de fuertes tensiones geopolíticas en la región latinoamericana. Los avisos reflejan un incremento general en la presencia de aeronaves y operaciones militares estadounidenses, algunas de ellas con objetivos específicos y altamente sensibles.
Estados Unidos mantiene desplegado un contingente naval en el Caribe como parte de la operación conocida como Lanza del Sur. Además, la fuente reporta que Washington ha estado destruyendo, de manera sumaria, supuestas lanchas del narcotráfico que navegan en el Pacífico oriental, no lejos de la costa colombiana.
Este mismo despliegue naval fue el que apoyó la operación Resolución Absoluta. Esta operación llevó a la captura del presidente venezolano, Nicolás Maduro, y su esposa, Cilia Flores, en Caracas, el pasado 3 de enero. La agencia aérea, tras el ataque a Venezuela, ya había restringido previamente los vuelos en todo el Caribe, lo que resultó en la cancelación de cientos de vuelos de las principales aerolíneas. El administrador de la FAA, Bryan Bedford, declaró a Reuters a principios de esta semana que había existido una buena coordinación entre la agencia y el ejército estadounidense antes de la operación en Venezuela.
La postura de Trump y los antecedentes de conflicto
La administración del presidente Donald Trump ha contribuido significativamente a la escalada de tensiones. Además de los despliegues en el sur del Caribe y las acciones directas contra Venezuela, el mandatario ha planteado la posibilidad de otras acciones militares en la zona, incluso contra Colombia.
Más directamente sobre México, Trump afirmó la semana pasada que “los cárteles estaban controlando México” y sugirió abiertamente que Estados Unidos podría atacar objetivos terrestres para combatirlos. Esto forma parte de una serie de amenazas que buscan desplegar la fuerza militar estadounidense contra los cárteles de la droga. Estos roces con líderes de Latinoamérica en las últimas semanas son el telón de fondo de la inusual y extensa alerta aérea emitida por la FAA.
La emisión de una advertencia que cubre un territorio tan vasto como México, Centroamérica y parte de Sudamérica, con foco en aeronaves operando sin sistemas de identificación activos, revela un patrón claro: la seguridad aérea civil se ve comprometida cuando las tensiones geopolíticas y las operaciones militares unilaterales escalan a este nivel. La aviación comercial queda atrapada entre la necesidad de mantener rutas rentables y el riesgo latente de un conflicto que se juega en el aire, obligando a aerolíneas y pilotos a volar en la sombra de una crisis regional inestable. ¿Es sostenible este nivel de riesgo para las rutas comerciales que cruzan el continente?

