El 17 de febrero de 2026, el calendario astronómico marcará un evento tan fugaz como extraordinario. Un eclipse solar anular, apodado el “anillo de fuego”, protagonizará un encuentro polar que despertará el interés mundial. Pero, a diferencia de otros fenómenos, este es tan singular que su visibilidad total quedará reservada casi exclusivamente a científicos y expediciones especializadas.
También te puede interesar: Barry J. Pollack: El abogado de Julian Assange y Enron, ahora defensor de Nicolás Maduro
¿Qué es el eclipse solar anular y por qué es tan especial?
Un eclipse solar anular ocurre cuando la Luna pasa directamente frente al Sol, pero no logra cubrirlo por completo, dejando un borde solar visible como un aro luminoso. Este fenómeno es conocido popularmente como el “anillo de fuego”.
La razón física detrás de este efecto es la distancia relativa de los cuerpos celestes:
- Posición orbital: La Luna se encontrará cerca de su apogeo, el punto más lejano de su órbita alrededor de la Tierra.
- Diámetro aparente: Al estar más lejos, la Luna se ve ligeramente más pequeña desde nuestro punto de vista, y su diámetro aparente es menor que el del Sol.
Según estimaciones astronómicas, este evento es considerado uno de los más llamativos del siglo XXI. El disco lunar cubrirá el 96.3% del diámetro del Sol, un porcentaje de cobertura superior al promedio para este tipo de fenómenos. No obstante, al no ser un oscurecimiento total, el cielo no se oscurecerá por completo.
La exclusividad del anillo: dónde y cuándo se observará
La visibilidad total del “anillo de fuego” será extremadamente limitada, convirtiendo a este eclipse en uno de los más exclusivos de las últimas décadas.
Visibilidad anular (la franja central)
La fase anular completa será observable únicamente desde una franja muy reducida que atraviesa el continente antártico y partes adyacentes del océano Austral.
- La franja de anularidad es un corredor de aproximadamente 616 kilómetros de ancho.
- Quienes se encuentren dentro de esta estrecha franja podrán ver el característico “anillo de fuego”.
- En este trayecto se ubican estaciones científicas, como la Concordia, de gestión franco-italiana, donde la anularidad se mantendrá durante casi dos minutos.
- La llamada sombra antumbral —la región desde la que se aprecia el anillo— cruzará la Tierra en solo 59 minutos, haciendo del fenómeno algo fugaz.
En el punto donde el fenómeno alcanza su máxima duración, la fase anular podrá persistir por cerca de dos minutos y 20 segundos, concentrando la atención de astrónomos por su rareza y su ubicación extrema.
Visibilidad parcial y zonas remotas
Para los observadores situados fuera de la franja antártica, el eclipse se verá como un eclipse solar parcial, en el que la Luna ocultará solo una porción del disco solar. El eclipse no será visible en gran parte del hemisferio norte.
Las fases parciales podrán apreciarse desde:
- América del Sur: El extremo sur de Sudamérica, incluyendo la Patagonia argentina y chilena. En Argentina, la observación parcial será posible en Tierra del Fuego y Santa Cruz. En Chile, la Región de Magallanes tendrá una experiencia similar. Por ejemplo, en Río Grande, la cobertura se apreciará con el 1.93% del Sol, mientras que en Río Gallegos alcanzará apenas el 0.23%.
- África: El sur de África, incluyendo Sudáfrica, Botsuana, Mozambique, Madagascar y Tanzania.
Horarios clave del evento astronómico
El evento se desarrollará durante varias horas. Las predicciones astronómicas oficiales, basadas en cálculos del Instituto Geográfico Nacional (IGN) de España, han definido los siguientes rangos en Tiempo Universal Coordinado (UTC):
| Fase del evento | Hora (UTC) | Descripción |
| Inicio del eclipse parcial | 09:56 UTC | La Luna comienza a tocar el borde del Sol. |
| Inicio de la fase anular | 11:42 UTC | Comienza a formarse el “anillo de fuego”. |
| Punto máximo | 12:11 – 12:13 UTC | Momento de mayor cobertura y alineación perfecta. |
| Fin de la fase anular | 12:41 UTC | El anillo se rompe; la Luna empieza a salir. |
| Fin del eclipse parcial | 14:27 UTC | El evento concluye totalmente. |
La duración total del evento superará las cuatro horas, o “algo más de 4 horas y media” desde el inicio hasta el final de la fase parcial. No obstante, el famoso “anillo de fuego” (la anularidad máxima) será extremadamente breve y localizado.
| Fase | Hora Central (CDMX) | Hora Quintana Roo (Cancún) |
| Inicio | 03:56 AM | 04:56 AM |
| Fase Anular | 05:42 AM | 06:42 AM |
| Punto Máximo | 06:12 AM | 07:12 AM |
| Fin del evento | 08:27 AM | 09:27 AM |
Un patrón de rareza: por qué este evento es crucial para la ciencia
Los astrónomos califican este evento como inusual y extremo por la conjunción de tres factores que limitan la observación y aumentan su valor científico:
- Alta cobertura solar (96.3%), suficiente para formar un anillo brillante sin oscurecer completamente el cielo.
- Condiciones orbitales poco comunes, con la Luna cerca de su apogeo.
- Acceso limitado a la observación directa, al producirse principalmente sobre regiones remotas y poco pobladas de la Antártida.
Esta combinación convierte al eclipse del 17 de febrero en uno de los fenómenos más singulares de las últimas décadas, precisamente porque casi nadie estará en el lugar exacto para verlo completo. Este eclipse solar anular será el primero de varios eventos celestes notables en el año. Más adelante, el 12 de agosto de 2026, ocurrirá un eclipse solar total visible en partes del Ártico, Groenlandia, Islandia y España.
Independientemente de la fase que se pueda ver desde cualquier ubicación, es fundamental recordar que nunca es seguro mirar directamente al Sol sin protección ocular adecuada, ni siquiera durante las fases parciales o anulares. Para la observación es obligatorio usar gafas especiales o dispositivos con filtros solares certificados.
El eclipse de 2026 nos recuerda que los eventos astronómicos más impresionantes a menudo se desarrollan en los escenarios más inaccesibles del planeta. Mientras el mundo sigue su rutina, la Antártida será testigo de una danza cósmica perfecta, marcando un hito para la observación espacial. ¿Será este fenómeno un catalizador para futuras expediciones científicas a los rincones más remotos de la Tierra?

