CHETUMAL, QR.– Luego de la presunta amenaza de sublevación en el Cereso de Chetumal, familiares hicieron públicas las condiciones en las que son tratadas las Personas Privadas de la Libertad (PPL). Señalan que no les permiten salir de sus celdas, ni siquiera para tomar el sol.
Para evitar represalias en su contra o contra sus parientes internos, prefirieron omitir sus nombres, aunque aseguraron que la situación prevalece en el Centro de Reinserción Social (Cereso) desde octubre pasado, cuando la Secretaría de Marina (Semar) tomó el control y desplazó a la Secretaría de Seguridad Ciudadana (SSC).
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Confirmaron que ayer jueves se suspendieron las visitas familiares; sin embargo, no es la primera vez que ocurre. Además, la medida se aplicó sin previo aviso, pese a que muchas personas viajan desde otros puntos del estado e incluso del país.
Desde hace varios meses, los internos del Cereso de Chetumal permanecen en sus celdas y, en muchos casos, en condiciones de hacinamiento: tres o cuatro personas en un espacio reducido. “No les permiten salir a los patios, ni siquiera para tomar el sol”, indicaron.
Restricciones y hacinamiento en el Cereso de Chetumal
Señalan que casi no permiten el ingreso de artículos y que los pocos que entran son dañados, en especial los de aseo personal, como papel higiénico y jabón. En otros casos, como la pasta dental, cobran por ingresarla, pero finalmente se la retiran a los internos.
Agregaron que “no estamos en contra de las medidas de seguridad; sabemos que no es una iglesia, pero en parte se aplican para obligar a los internos a comprar en la tienda del Cereso, operada por las propias autoridades del penal”.

También prohibieron el acceso al Cereso de Chetumal a las empresas que surtían agua al interior, por lo que ahora todos están obligados a comprar el líquido a la empresa impuesta por la dirección del centro penitenciario.
De acuerdo con los familiares, a parientes de las PPL se les ha cobrado una “cuota” para ingresar, ante la prohibición de visitas familiares.
Denuncias contra autoridades del Cereso de Chetumal
Lo más grave, señalan, es que son las propias autoridades las que permiten el ingreso de objetos prohibidos; la situación persiste, con la diferencia de que ahora el control lo ejerce otra corporación.
Los internos son amenazados y vigilados; sin embargo, no realizan actividades orientadas a su reinserción social. Por el contrario, se genera presión, incluida la psicológica, que puede resultar contraproducente.
Los familiares pidieron la intervención de las comisiones Estatal y Nacional de Derechos Humanos para que supervisen que las acciones de las autoridades se apeguen a la ley, pues a las personas se les han retirado prácticamente todos los objetos de las celdas y han sido sacados en camiones de basura, sin importar que se trate de ropa, colchas u otros artículos permitidos.
En ocasiones, tampoco permiten el ingreso de alimentos, y menos en contenedores o bolsas transparentes, pese a que no representan riesgo alguno.
Uno de los principales problemas en los penales del estado es el hacinamiento y, de acuerdo con la Secretaría de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) del Gobierno de México, alcanza alrededor de 76.4 por ciento.

