El espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX, protagonizado por Bad Bunny, culminó con un movimiento digital tan impactante como su actuación: el vaciado completo de su perfil de Instagram. El domingo 8 de febrero de 2026, horas después de hacer historia en el Levi’s Stadium de Santa Clara, California, el artista puertorriqueño eliminó todo su contenido, su foto de perfil y dejó de seguir a sus más de 52 millones de seguidores.
Este patrón de silencio digital ha encendido inmediatamente las especulaciones sobre si se trata de una estrategia de mercadotecnia previa a un anuncio monumental, o si es una declaración silenciosa tras el torrente de críticas políticas que generó su show. Lo único que quedó visible en su biografía fue un enlace a www.debitirarmasfotos.com, un sitio ligado a su último álbum.
También te puede interesar: El Super Bowl LX de Bad Bunny: El fenómeno digital que no conquistó la TV
El hito cultural del super bowl lx
Bad Bunny, cuyo nombre real es Benito Antonio Martínez Ocasio, se convirtió en el primer artista en encabezar el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl íntegramente en español. Esta actuación, vista por más de 100 millones de espectadores, fue definida como una declaración cultural en mayúsculas, más que un simple performance musical.
El espectáculo, de aproximadamente 13 minutos de duración, cerró con su himno ‘Debí Tirar Más Fotos’ mientras ondeaban banderas de toda América. La puesta en escena estuvo profundamente anclada en la identidad puertorriqueña y la cultura latina:
- El artista arrancó caminando entre campos de caña de azúcar.
- Atravesó una feria callejera boricua.
- Incorporó La Casita, la icónica casa rosa tradicional que ya es distintiva en sus conciertos.
- El show incluyó una boda real celebrada en pleno campo de juego, aunque no se difundieron los nombres de los contrayentes.
Los invitados sorpresa que lo acompañaron fueron Lady Gaga y Ricky Martin. Otras figuras reconocidas, como Cardi B y Pedro Pascal, estuvieron bailando en “la casita”, y Jessica Alba también fue mencionada entre los invitados.
La respuesta polarizada: política y crítica
La performance, descrita como una celebración de identidad y orgullo latino, no fue un recital tradicional de hits y esto provocó una respuesta polarizada. Mientras algunos lo aplaudieron como un hito cultural y una reivindicación artística, otros lo acusaron de ser “demasiado político” o “poco típico” para el formato del Super Bowl.
El contexto migratorio y las amenazas políticas
La elección del Levi’s Stadium en Santa Clara, California, como escenario adquirió una “dimensión irónica” debido a la tensa situación migratoria que rodeaba el evento en 2026. California estaba atravesando uno de los episodios más intensos de aplicación de la ley migratoria en décadas, con los arrestos por inmigración en San Diego disparados en un 1,500% respecto al año anterior.
La preocupación política era palpable. En octubre de 2025, la secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, había declarado en un podcast conservador que el ICE estaría “por todas partes” en la Super Bowl. Bad Bunny, quien ya había cancelado varios conciertos en territorio continental estadounidense por temor a redadas, cerró su actuación con un cartel luminoso con el mensaje: “The only thing more powerful than hate is love”.
La actuación generó conversación sobre temas migratorios, aunque el artista evitó referencias directas a la política estadounidense. Las especulaciones surgieron luego de que algunos espectadores creyeran identificar en el escenario a Liam Ramos, un niño recién liberado de un centro de detención. Sin embargo, posteriormente se aclaró que el menor que participó en el espectáculo era en realidad el actor infantil Lincoln Fox.
La dura crítica de Donald Trump
El expresidente Donald Trump criticó duramente el espectáculo a través de un mensaje publicado en Truth Social. Calificó la actuación de Bad Bunny como “absolutamente terrible”, asegurando que “nadie entiende ni una palabra de lo que dice este tipo” y que el baile era “repugnante, sobre todo para los niños pequeños”.
Trump añadió que este espectáculo era una “bofetada a nuestro país”, y aprovechó su mensaje para expresar su desacuerdo con una reciente modificación en las reglas de saque inicial de la NFL.
El vaciado digital: la continuación de una estrategia
El movimiento de eliminar todo el contenido de Instagram, dejando la cuenta con más de 52 millones de seguidores completamente vacía, generó múltiples especulaciones: ¿se trata de una estrategia de marketing clásica o una respuesta directa a las críticas políticas?
La evidencia apunta a que esta acción no es una ruptura, sino la confirmación de una estrategia comunicativa construida meticulosamente a través de múltiples plataformas.
- Bad Bunny ya utilizó la misma táctica en 2022 antes del lanzamiento de Un verano sin ti, un disco que se convertiría en el álbum en español más exitoso de la historia.
- Volvió a repetirla en 2023 tras su gira mundial para anunciar un periodo de pausa.
La diferencia en 2026 es el contexto. El borrado ocurre inmediatamente después de su actuación más politizada, lo que conecta su decisión con la narrativa de su último disco, Debí Tirar Más Fotos.
Este álbum ha sido descrito como un “grito de resistencia” para los puertorriqueños de todas partes, enfocado en preservar la cultura en peligro y abordando temas como la gentrificación (‘Lo que le pasó a Hawaii’). Se grabó íntegramente en Puerto Rico y su cortometraje asociado explora temas de pérdida y desplazamiento.
La coherencia visual (La Casita, las banderas) confirma que cada actuación es un capítulo del mismo proyecto: la representación panlatina en tiempo de adversidad. El siguiente paso de esta construcción transmedia es la ‘Debí Tirar Más Fotos World Tour’, que llevará el mensaje a Australia, Japón y España, entre otros países, entre enero y julio.
Cuando un artista con el alcance global de Bad Bunny elige el silencio digital inmediatamente después de su declaración cultural más grande, obliga al mundo a centrarse no en lo que dice, sino en lo que hizo. ¿Fue este borrado el último acto de un performance transmedia calculado al milímetro, o acaso el retiro temporal de un artista que cumplió su objetivo de poner la identidad latina en el centro de la controversia estadounidense? El patrón está claro, pero la intención detrás del silencio sigue siendo el mensaje más ruidoso de todos.

