CDMX.-Cada 11 de febrero, la Iglesia católica conmemora las apariciones de la Virgen de Lourdes, un acontecimiento espiritual que tuvo lugar en 1858 en la gruta de Massabielle, en Francia, y que marcó profundamente la devoción mariana en el mundo.
La historia, difundida por espacios como Desde la fe y retomada en coberturas de Univision, recuerda el testimonio de santa Bernardita Soubirous, una niña de origen humilde que afirmó haber visto a la Madre de Dios presentarse como la Inmaculada Concepción.
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Las manifestaciones de la Virgen de Lourdes ocurrieron entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858, periodo en el que la joven vidente relató mensajes centrados en la oración, la conversión y la confianza en Dios, especialmente para quienes atraviesan enfermedad o sufrimiento. A pesar de las dudas iniciales y de los interrogatorios civiles y eclesiásticos, el testimonio de Bernardita se mantuvo firme y con el tiempo fue reconocido oficialmente por la Iglesia.
Uno de los signos más significativos asociados a la Virgen de Lourdes fue el surgimiento de un manantial en la gruta, cuyas aguas comenzaron a vincularse con curaciones físicas y espirituales. Este hecho impulsó la construcción de un santuario que hoy recibe a millones de peregrinos provenientes de distintas partes del mundo, quienes buscan consuelo, esperanza y fortaleza en la fe.
De acuerdo con la tradición católica, el mensaje de la Virgen de Lourdes subraya la importancia del rosario, la penitencia, la humildad y la misericordia, además de invitar a la humanidad a reencontrarse con Dios. Estas enseñanzas han sido reiteradas por diversos pontífices y continúan vigentes como referencia espiritual para los creyentes en contextos de dolor, enfermedad o incertidumbre.
La devoción a la Virgen de Lourdes también ha sido fortalecida por el reconocimiento eclesial y la expansión de su celebración litúrgica a toda la Iglesia universal, consolidando su figura como símbolo de sanación y consuelo. A más de siglo y medio de las apariciones, su legado permanece vivo en la oración de los fieles y en las peregrinaciones que año con año renuevan la esperanza cristiana.

Oración a la Virgen de Lourdes
¡Oh amabilísima Virgen de Lourdes, Madre de Dios y Madre nuestra!
Llenos de aflicción y con lágrimas fluyendo de los ojos,
acudimos en las horas amargas de la enfermedad a tu maternal corazón,
para pedirte que derrames a manos llenas
el tesoro de tu misericordia sobre nosotros.
Indignos somos por nuestros pecados de que nos escuches,
Pero acuérdate que jamás se ha oído decir
que ninguno de los que han acudido a ti haya sido abandonado.
¡Madre tierna! ¡Madre bondadosa y madre dulcísima!
Ya que Dios obra por tu mano curaciones sin cuento en la Gruta prodigiosa de Lourdes,
sanando tantas víctimas del dolor,
guarda también una mirada de bendición para nuestro pobre enfermo… (se dice el nombre).
Alcanzadle de vuestro Divino Hijo Jesucristo la deseada salud,
si ha de ser para mayor gloria de Dios.
Pero mucho más alcanzadnos a todos el perdón de nuestros pecados,
paciencia y resignación en los sufrimientos
y sobre todo un amor grande y eterno a nuestro Dios,
prisionero por nosotros en los Sagrarios. Amén.
Virgen de Lourdes, rogad por nosotros.
Consuelo de los afligidos, rogad por nosotros.
Salud de los enfermos, rogad por nosotros.
Rezar tres Avemarías.

