Claves de la noticia:
- Plan B de reforma electoral: La propuesta de la presidenta Claudia Sheinbaum busca topar el gasto de los congresos locales al 0.70% del presupuesto estatal.
- Quintana Roo: Figura en la lista de los 16 estados que actualmente exceden este límite y deberán aplicar recortes.
- Cambios: Morena propone complementar la austeridad con una nueva Ley General de Coordinación y Apertura Democrática para profesionalizar la labor legislativa.
CDMX.- La arquitectura institucional de los estados mexicanos se encamina hacia una transformación radical. Tras la presentación del “Plan B” de la reforma electoral por parte de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, el debate sobre la eficiencia del gasto público ha llegado al corazón de los Poderes Legislativos locales.
Según un comunicado, el diputado Alfonso Ramírez Cuéllar, vicecoordinador del Grupo Parlamentario de Morena, ha señalado que la austeridad no debe ser vista solo como un recorte de caja, sino como el motor de una modernización democrática sin precedentes.
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La propuesta presidencial es clara y matemática: establecer un tope máximo al presupuesto de los congresos locales equivalente al 0.70 por ciento del presupuesto total de cada entidad federativa. Esta medida busca eliminar los excesos y redirigir recursos hacia áreas de mayor impacto social, obligando a las legislaturas a operar con criterios de racionalidad financiera.
El impacto en las entidades: Quintana Roo bajo la lupa
De acuerdo con proyecciones del Grupo Parlamentario del PAN y datos analizados por el diario Reforma, la implementación de este tope presupuestal generaría un ahorro nacional estimado en mil 180 millones de pesos. Sin embargo, la transición no será sencilla para todos, ya que al menos la mitad de las entidades del país operan hoy por encima de ese umbral.
Entre los estados que deberán ajustar sus cinturones de manera inmediata se encuentra Quintana Roo. La entidad caribeña se suma a una lista que incluye a la Ciudad de México, Jalisco, Chihuahua, Baja California y Campeche, entre otros. Para estos congresos, el “Plan B” representa un desafío administrativo que obligará a revisar nóminas, contratos de servicios y gastos de representación que durante años han crecido sin un control estricto.
Ramírez Cuéllar enfatizó que la contención del gasto es una respuesta directa a una demanda histórica de la ciudadanía: “El siguiente paso no es solo gastar menos, sino legislar mejor, abrir más los congresos hacia la participación y el escrutinio de la ciudadanía”, sostuvo el legislador.
Más allá del ahorro: Una nueva Ley General
Para el vicecoordinador de Morena, la austeridad es apenas el punto de partida. La visión del movimiento es que los recursos ahorrados se traduzcan en una mayor calidad legislativa. En este sentido, Ramírez Cuéllar anunció el impulso de una Ley General de Coordinación y Apertura Democrática de los Poderes Legislativos.
Esta iniciativa busca homologar los estándares de integridad y transparencia en todo el país. Actualmente, persiste una brecha profunda entre los diferentes congresos estatales: mientras algunos han avanzado en ejercicios de parlamento abierto, otros mantienen estructuras opacas y con escasa rendición de cuentas. La nueva ley establecería reglas claras para:
- Integridad parlamentaria: Códigos de ética y conducta obligatorios.
- Transparencia proactiva: Acceso total a la información sobre el uso de recursos y procesos de votación.
- Participación ciudadana: Mecanismos reales para que la población incida en la creación de leyes.

Hacia un Congreso General renovado
La estrategia legislativa de Morena no se limita a los estados. Ramírez Cuéllar señaló que este paquete de reformas vendrá acompañado de una nueva Ley Orgánica del Congreso General de los Estados Unidos Mexicanos. El objetivo es crear un ecosistema legislativo interconectado donde exista intercambio de información, planeación conjunta y atención de agendas comunes entre la Federación y los estados.
“Necesitamos congresos austeros, sí, pero también más transparentes, más eficaces, más abiertos al escrutinio social y más coordinados entre sí. Esa es la ruta para recuperar legitimidad institucional”, enfatizó el diputado.
Para Quintana Roo y las otras 15 entidades señaladas, el mensaje es contundente: la era de los presupuestos legislativos en expansión ha terminado. La consolidación de esta reforma marcará un hito en la vida democrática de México, donde la eficacia del representante ya no se medirá por el presupuesto que ejerce, sino por la solidez de las leyes que entrega a su pueblo.

