CDMX.- El comportamiento del INPC enero 2026 reflejó una inflación general anual de 3.79 por ciento y un aumento mensual de 0.38 por ciento, de acuerdo con datos del Instituto Nacional de Estadística y Geografía. La información, retomada por medios especializados como El Economista y El Financiero, muestra presiones diferenciadas entre productos gravados, servicios y bienes con reducciones de precio.
Durante el primer mes del año, el INPC enero 2026 estuvo impulsado principalmente por el alza en cigarrillos, refrescos envasados y servicios de loncherías, fondas, torterías y taquerías, productos que reflejaron el impacto de ajustes al Impuesto Especial sobre Producción y Servicios. También incidieron en el incremento general la vivienda propia, restaurantes y algunos alimentos como plátano y limón, cuyos precios registraron variaciones relevantes.
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INPC enero 2026 refleja presiones en productos gravados
En contraste, el INPC enero 2026 mostró presiones a la baja provenientes del transporte aéreo, el huevo y el gas doméstico LP, además del chile serrano y los servicios turísticos en paquete, cuyos costos disminuyeron durante el periodo analizado y contribuyeron a moderar la inflación mensual.
La inflación subyacente —que excluye bienes y servicios con mayor volatilidad— se ubicó en 4.52 por ciento anual, por encima del nivel observado en diciembre. Este comportamiento del INPC enero 2026 respalda la decisión del Banco de México de pausar temporalmente su ciclo de recortes a la tasa de interés, manteniéndola en 7 por ciento mientras evalúa la trayectoria de precios y los efectos de ajustes fiscales y salariales.
Especialistas del sector financiero anticipan que, una vez disipados estos efectos, el banco central podría retomar reducciones graduales en la tasa de referencia hacia la segunda mitad del año. No obstante, el INPC enero 2026 evidencia que las presiones inflacionarias persisten, particularmente en servicios asociados al consumo cotidiano y en mercancías influenciadas por cambios impositivos.

El Banco de México también advirtió que los riesgos para la inflación permanecen cercanos al equilibrio, aunque con sesgo al alza, considerando factores como aranceles a importaciones, presiones salariales y ajustes tributarios. Aun así, la expectativa predominante es que la inflación general cierre el año alrededor de 4.1 por ciento, con una subyacente cercana a 4 por ciento, siempre que no se presenten choques adicionales en precios internacionales o en la demanda interna.
En este contexto, el seguimiento al INPC enero 2026 se mantiene como un indicador clave para la política monetaria, las decisiones de inversión y la evolución del poder adquisitivo de los hogares mexicanos durante el arranque del año.

