El peso mexicano experimentó una depreciación frente al dólar estadounidense el lunes 23 de febrero de 2026, marcando un retroceso en su valor. Este movimiento se atribuye a una combinación de factores macroeconómicos globales y dinámicas específicas del mercado.
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Desempeño actual del peso mexicano (23 de febrero de 2026)
En la jornada del 23 de febrero de 2026, el peso mexicano mostró un retroceso significativo frente al dólar. Se observó que la divisa mexicana se cotizaba alrededor de 17.09 pesos por dólar, lo que representa una depreciación respecto a jornadas anteriores. Este movimiento se enmarca en un contexto de cautela en los mercados internacionales, donde la aversión al riesgo tiende a fortalecer al dólar como activo refugio.
La dinámica actual del mercado de divisas refleja la sensibilidad del peso a las expectativas sobre la política monetaria global, especialmente las decisiones de la Reserva Federal de Estados Unidos, así como a los datos económicos que se publican en las principales economías. La incertidumbre sobre el crecimiento económico global y las presiones inflacionarias continúan siendo elementos clave que influyen en la valoración de las monedas emergentes.
Factores macroeconómicos y geopolíticos que inciden en la divisa
La cotización del peso mexicano está intrínsecamente ligada a una compleja red de factores económicos y políticos, tanto internos como externos. La divisa es particularmente sensible a los cambios en el panorama global y a las políticas de sus principales socios comerciales.
La influencia de la política monetaria y las tasas de interés
Las decisiones de política monetaria del Banco de México (Banxico) y la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos ejercen una influencia considerable sobre el tipo de cambio. Un diferencial de tasas de interés favorable a México puede atraer capitales de inversión, fortaleciendo el peso. Por el contrario, si la Fed adopta una postura más restrictiva o si las expectativas de inflación en Estados Unidos aumentan, el dólar tiende a fortalecerse, ejerciendo presión a la baja sobre el peso. La anticipación de movimientos en las tasas de interés por parte de cualquiera de los bancos centrales es un factor determinante para los flujos de capital y, consecuentemente, para la valoración de la moneda.
El impacto de las relaciones comerciales y los eventos externos
La economía mexicana, altamente integrada con la de Estados Unidos, es vulnerable a las tensiones comerciales y a los cambios en la política exterior de su vecino del norte. Un ejemplo histórico de esta vulnerabilidad se observó durante el “caos arancelario” impulsado por la administración de Donald Trump, donde las amenazas de imposición de aranceles generaron una significativa depreciación del peso mexicano. Este tipo de eventos subraya cómo las decisiones políticas y comerciales de Estados Unidos pueden tener un impacto directo y sustancial en la estabilidad del peso, creando periodos de alta volatilidad. La dependencia de las exportaciones y las remesas hacia Estados Unidos hace que el peso sea un barómetro de la relación bilateral.
Indicadores económicos internos de México
Los datos económicos internos de México también juegan un papel crucial en la percepción de los inversores y en la fortaleza del peso. El crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) es un indicador fundamental de la salud económica del país. Por ejemplo, un crecimiento robusto del PIB en el cuarto trimestre, como se ha observado en periodos anteriores, puede generar confianza y apoyar al peso. Otros indicadores clave incluyen la inflación, las cifras de empleo, la balanza comercial y la inversión extranjera directa. Un entorno económico estable y con perspectivas de crecimiento atrae inversiones, lo que a su vez fortalece la demanda de pesos.
Análisis de la volatilidad histórica del peso
El peso mexicano ha demostrado históricamente una notable volatilidad, a menudo actuando como un indicador sensible de la percepción de riesgo en los mercados emergentes y de la relación económica entre México y Estados Unidos. Esta característica se debe a su alta liquidez y a la exposición de la economía mexicana a factores externos.
Periodos de incertidumbre global, como crisis financieras internacionales o cambios abruptos en los precios de las materias primas (especialmente el petróleo), han provocado fluctuaciones significativas en el tipo de cambio. La experiencia del “caos arancelario” de Trump es un claro recordatorio de cómo las tensiones geopolíticas y las políticas proteccionistas pueden desestabilizar rápidamente la divisa, generando incertidumbre entre los inversores y afectando las expectativas económicas. La capacidad del peso para absorber y reaccionar a estos choques externos es una característica definitoria de su comportamiento en el mercado de divisas.
Perspectivas y consideraciones para inversores
Las perspectivas para el peso mexicano continúan siendo objeto de un análisis constante por parte de los mercados. Se anticipa que la divisa seguirá influenciada por la evolución de la política monetaria de la Reserva Federal y el Banco de México, el desempeño de la economía global y los precios de las materias primas. La estabilidad política interna y la implementación de políticas económicas prudentes también serán determinantes para mantener la confianza de los inversores.
Para los inversores, la monitorización continua de los indicadores económicos clave, tanto en México como en Estados Unidos, así como la atención a los desarrollos geopolíticos, resulta esencial. La diversificación y la gestión de riesgos son estrategias fundamentales en un entorno de alta volatilidad como el que caracteriza al mercado del peso mexicano.

