El colapso de una estructura provisional en la Universidad Iberoamericana, que resultó en 23 estudiantes lesionados, subraya la urgencia de reevaluar los protocolos de seguridad en eventos masivos. Este incidente en Ciudad de México pone en relieve deficiencias críticas en la instalación y supervisión de montajes temporales.
También te puede interesar: Tensión en Atizapán: La reclasificación del caso Renata Palmer desafía la justicia de género
¿Qué factores técnicos desencadenaron el incidente en el campus Santa Fe?
El análisis técnico preliminar de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos y Protección Civil (SGIRPC) indica que el colapso del templete en las áreas verdes del campus Santa Fe, ocurrido el viernes 27 de febrero de 2026, fue multifactorial. Se ha constatado una deficiencia significativa en la instalación, donde la estructura carecía de los anclajes necesarios para una superficie de jardín, comprometiendo su estabilidad inherente. Adicionalmente, el incidente fue exacerbado por un exceso de carga; el diseño del templete no correspondía al volumen de personas que intentaron ocuparlo simultáneamente para la fotografía grupal, superando su capacidad estructural teórica. La evidencia técnica revela una falta de supervisión técnica rigurosa, lo que plantea interrogantes sobre si la empresa proveedora contaba con el registro de Corresponsable de Seguridad Estructural (CSE) para este montaje específico, un requisito fundamental para garantizar la integridad de las instalaciones temporales.
La trayectoria de riesgo: ¿Cómo la intensificación de eventos expone vulnerabilidades?
La temporada de graduaciones, que ha implicado un uso intensivo y constante de estructuras temporales en el campus durante la última semana, contextualiza el incidente. Aunque la Universidad Iberoamericana asegura haber realizado inspecciones de rutina, el montaje final para la fotografía masiva presentó fallas críticas que no fueron detectadas a tiempo. Esta situación subraya un desafío recurrente en la industria de eventos: la gestión del riesgo acumulado y la fatiga de los materiales o de los procesos de supervisión ante la alta frecuencia de uso. La trayectoria de la industria demuestra que la presión logística y temporal puede comprometer la diligencia en la verificación de cada montaje, incluso cuando existen protocolos establecidos.
¿Cuáles son las implicaciones inmediatas y futuras para la gestión de riesgos institucionales?
El incidente en la IBERO ha activado una serie de acciones inmediatas y proyecta consecuencias significativas para la gestión de riesgos institucionales. La SGIRPC confirmó un saldo de 23 lesionados, con 6 jóvenes trasladados a hospitales cercanos (Hospital ABC Santa Fe y Médica Sur) para descartar lesiones internas o fracturas, reportándose todos como estables. Los 17 restantes fueron atendidos en el sitio por contusiones y crisis nerviosas. En los próximos siete días, las autoridades realizarán un peritaje oficial y un levantamiento técnico de los materiales para fincar responsabilidades legales contra la empresa externa. La IBERO ha suspendido el uso de gradas y templetes en todas sus áreas comunes hasta que se realice una auditoría externa de seguridad, y la oficina de servicios estudiantiles coordinará con las aseguradoras el seguimiento médico de los afectados.
La respuesta de emergencia: Un modelo de activación y sus limitaciones ante fallas estructurales
Un factor a favor en este lamentable suceso fue la respuesta de emergencia. La activación del protocolo interno de la universidad permitió que paramédicos y ambulancias llegaran al sitio en menos de 5 minutos, mitigando la gravedad de las consecuencias. Además, todos los estudiantes cuentan con seguro de accidentes escolares, lo que agiliza la atención médica sin costo inmediato para las familias. Sin embargo, la eficacia de la respuesta de emergencia, aunque crucial, no exime de la necesidad de prevenir la falla estructural en primer lugar. Se observa que una respuesta rápida es un paliativo, no una solución a las deficiencias en la planificación y ejecución de la seguridad.
Daño reputacional y acciones legales: El costo de la negligencia en la contratación de terceros
El incidente ha generado un daño reputacional considerable para la Universidad Iberoamericana. El video del colapso se ha vuelto viral, generando críticas sobre la seguridad en instituciones de élite y la calidad de los proveedores contratados. La naturaleza del incidente, específicamente la estructura mal colocada, abre la puerta a demandas por negligencia contra la empresa proveedora de la estructura metálica. Este escenario subraya la importancia crítica de la debida diligencia en la selección y supervisión de terceros, ya que las fallas de un proveedor pueden tener repercusiones legales y de imagen de gran magnitud para la institución contratante.
¿Qué recomendaciones operativas y contractuales emergen para la industria de eventos?
A partir de este caso de uso, se desprenden recomendaciones imperativas para todos los actores involucrados en la organización de eventos con estructuras temporales. Para los estudiantes que sufrieron golpes leves, se recomienda monitorear síntomas como mareos o dolor persistente en las próximas 48 horas y acudir al servicio médico universitario ante cualquier anomalía. Para los organizadores de eventos, es crucial exigir el carnet de montaje seguro y no exceder nunca el 80% de la capacidad teórica de cualquier grada o templete provisional, estableciendo un margen de seguridad. Finalmente, para las instituciones, la recomendación es realizar una revisión profunda de los contratos con terceros, priorizando las certificaciones de seguridad y la experiencia comprobada por encima de los costos logísticos. La seguridad de la comunidad es la prioridad, y la colaboración con Protección Civil para determinar las causas exactas y asegurar la responsabilidad de la empresa es fundamental, como ha señalado la Universidad Iberoamericana en su comunicado oficial.

