Claves de la noticia:
- Puerto Morelos en alerta: El 47% de la población local reportó enfermedades estomacales vinculadas a la mala calidad del agua.
- Conflicto de planeación: Denuncian que se aprobó el Plan de Desarrollo Urbano (PDU) antes que el Programa de Ordenamiento Ecológico Local (POEL), invirtiendo la jerarquía legal.
- Moratoria urbana: El colectivo exige suspender nuevos permisos de construcción hasta que se realice un balance hídrico científico.
PUERTO MORELOS, QR.- Con el 47% de su población enferma por padecimientos gastrointestinales vinculados a la mala calidad del agua, el colectivo “Toma Las Aguas” exigió al Ayuntamiento de Puerto Morelos una moratoria urbana inmediata.
El grupo de científicos y activistas demandó la suspensión de toda nueva autorización de desarrollo hasta que se garantice un balance hídrico real, denunciando que el crecimiento inmobiliario actual carece de sustento científico y está envenenando la principal reserva de agua subterránea del norte del estado.
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A través de un pliego petitorio entregado a las autoridades municipales, el colectivo subrayó la urgencia de contar con un Programa de Ordenamiento Ecológico Local (POEL) actualizado.
Según los expertos, este instrumento es el único capaz de determinar, mediante estudios técnicos, el grado real de degradación del agua y su impacto directo en la salud de los habitantes y el ecosistema de manglares y arrecifes.
Un vacío legal que pone en riesgo el futuro
Uno de los puntos más álgidos de la denuncia radica en la inconsistencia de la planeación territorial. El colectivo recordó que la reciente actualización del Programa de Desarrollo Urbano (PDU) no solo careció de una participación ciudadana genuina, sino que fue aprobada de forma prematura.
Desde una perspectiva técnica y legal, el POEL debe preceder siempre al PDU. El ordenamiento ecológico es el que establece la aptitud, la vocación y, fundamentalmente, los límites naturales del territorio. Sin este diagnóstico, el PDU se convierte en un cheque en blanco para la urbanización en zonas de alta vulnerabilidad hidrológica.
Actualmente, Puerto Morelos se rige por un POEL que data de cuando el municipio aún formaba parte de Benito Juárez (Cancún). Este documento es considerado obsoleto por “Toma Las Aguas”, ya que carece de políticas de protección específicas para el sistema de ríos subterráneos y no refleja la realidad demográfica ni ambiental de la zona en 2026.
Salud pública: La cifra de la crisis
La preocupación del colectivo no es meramente estética o conservacionista; se trata de una emergencia sanitaria. Basándose en datos del Programa Hídrico Regional Peninsular, la organización alertó que, desde 2019, el 47% de la población de Puerto Morelos reportó enfermedades estomacales y afecciones gastrointestinales asociadas directamente a la contaminación del agua.
“Es inadmisible que las autoridades ignoren que casi la mitad de su población se enferma por el agua que consume o con la que tiene contacto, mientras se siguen firmando permisos para complejos habitacionales que no garantizan un tratamiento de aguas residuales adecuado”, señalaron representantes del colectivo durante la entrega del documento.
Puerto Morelos no es un municipio cualquiera en el mapa hídrico de Quintana Roo; es el principal proveedor de agua subterránea para la zona norte del estado. La afectación de sus pozos no solo compromete la vida local, sino el suministro de los polos turísticos vecinos, lo que eleva el problema a un nivel de seguridad regional.

Las exigencias de “Toma Las Aguas”
El pliego petitorio entregado al Ayuntamiento es contundente y establece una hoja de ruta para evitar el colapso ambiental del municipio. Entre las demandas principales destacan:
- Reconocimiento estratégico: Declarar formalmente a Puerto Morelos como “Municipio Proveedor Estratégico de Agua”.
- Moratoria urbanística: Suspensión temporal de cualquier nueva autorización de construcción hasta que se presente un balance hídrico integral.
- Auditoría de infraestructura: Realizar una evaluación profunda de la red sanitaria actual para identificar fugas y puntos de descarga ilegal.
- Democracia participativa: Garantizar una “silla ciudadana” permanente en las sesiones de Cabildo y una respuesta formal, motivada y pública a las peticiones del colectivo.
La organización concluyó haciendo un llamado a la “socialización” real del POEL, exigiendo que no sea un proceso de simulación, sino un espacio donde la ciencia y la voz ciudadana tengan el peso definitivo sobre los intereses inmobiliarios. El futuro de Puerto Morelos, literalmente, depende del agua que corre bajo sus pies.

