Claves de la noticia:
- Luis Alberto Carrillo May: Con una trayectoria histórica, el docente formó parte de la primera generación del CBTA 186, iniciando labores cuando el plantel aún no tenía edificio propio.
- Legado generacional: Carrillo May destaca que hoy los hijos de sus antiguos alumnos son profesionistas, validando el impacto social de la escuela.
- Mensaje de vida: A sus 70 años, se retira con salud y hace un llamado a la juventud a no abandonar los estudios ante la oferta educativa actual.
KANTUNILKÍN, QR.- El ciclo de una de las figuras más emblemáticas del Centro de Bachillerato Tecnológico Agropecuario (CBTA) Número 186 ha llegado a su fin, pero su legado permanecerá impreso en las paredes del plantel y en la memoria de miles de egresados.
Tras 38 años de servicio ininterrumpido, el profesor Luis Alberto Carrillo May anunció formalmente su jubilación, cerrando un capítulo dorado en la historia educativa de la cabecera municipal de Lázaro Cárdenas.
También te puede interesar: El renacer del Santuario Maya de Kantunilkín: una batalla de 2 mdp contra el olvido cultural
En un emotivo evento cívico encabezado por la directora de la institución, Rebeca Sanguino Tovar, y arropado por el aplauso de la comunidad estudiantil, el docente compartió sus sentimientos tras casi cuatro décadas de tiza y pizarrón. Con la voz cargada de nostalgia pero con la satisfacción del deber cumplido, Carrillo May agradeció a Kantunilkín por ser el escenario de su vida profesional desde aquel enero de 1988.

Los cimientos de una institución
La historia de Carrillo May es, en gran medida, la historia del CBTA 186. Aunque no estuvo presente en el nacimiento administrativo de la escuela, se integró para impartir clases al sexto semestre de la primera generación. Recordó con nitidez aquellos años de carencias y esfuerzos, cuando las actividades académicas no contaban con el edificio actual, sino que se desarrollaban de manera itinerante en las instalaciones de la Expo Feria y, posteriormente, en una escuela primaria de la localidad.
“Kantunilkín me recibió con los brazos abiertos. Encontré aquí el mejor lugar para vivir, donde la amistad incondicional y el respeto son la base de la convivencia”, expresó el profesor, quien también evocó a figuras clave como Olegario Tah Balam, Heber Maldonado Vivas, Jorge Marcelino García Novelo y Gloria Rodríguez Zepeda, pilares que ayudaron a consolidar el prestigio del plantel.
Un impacto que trasciende generaciones
A lo largo de su carrera, Carrillo May fue testigo de la transformación social de la región. Uno de los puntos que más orgullo le genera es ver el fruto de su labor en las familias locales. Según relató, muchos de los padres de familia que hoy llevan a sus hijos al CBTA fueron sus alumnos en el pasado.
“Es gratificante ver que esos jóvenes que pasaron por mis aulas hoy tienen hijos profesionistas. Eso refleja que el plantel ha cumplido su misión de ser un motor de cambio para la comunidad”, señaló. Para el docente, la educación no es opcional, sino la herramienta fundamental para mejorar la calidad de vida, subrayando que, aunque existen casos excepcionales de éxito sin formación académica, estos son mínimos en comparación con las oportunidades que abre el estudio.

Nueva etapa: La familia y la salud
A sus 70 años, Luis Alberto Carrillo May se retira en plenitud. Afirmó encontrarse con buena salud y con el corazón tranquilo. Esta nueva etapa de jubilación estará dedicada enteramente a su familia, con un objetivo muy especial: el cuidado de su nieto. El profesor reconoció con honestidad que, debido a las exigencias de su carrera y sus compromisos laborales previos en la Secretaría de Cultura (donde inició en 1977) y su paso por un CBTA en Chiapas en 1982, no pudo dedicar el tiempo suficiente a sus propios hijos.
“Ahora es tiempo de recuperar esos momentos, de estar presente”, comentó, dejando claro que su retiro no es un final, sino una transición hacia la vida privada y el calor del hogar.
Un llamado a las nuevas generaciones
Antes de abandonar por última vez el recinto educativo, Carrillo May dejó un mensaje contundente para los jóvenes actuales. Resaltó que hoy las facilidades para estudiar son mayores que nunca, con diversas universidades y centros de estudio al alcance de la mano.
“Hoy no hay pretexto para no prepararse. Kantunilkín es una tierra de oportunidades y de gente buena, solo hace falta el compromiso de los jóvenes para aprovechar lo que tienen”, concluyó. La ceremonia, marcada por la solemnidad y el respeto, marca el fin de la era Carrillo May, pero deja una huella imborrable en el corazón de la zona norte de Quintana Roo.

