En una ciudad con la dinámica migratoria y el ritmo acelerado como Cancún, encontrar un espacio de pertenencia genuina puede ser un desafío, especialmente para las mujeres. Sin embargo, bajo la batuta del músico y saxofonista Edgar González Salzmann, ha surgido un proyecto que desafía las convenciones del canto coral tradicional: Magnolias.
Este grupo, compuesto por 60 mujeres de diversas edades y trasfondos, se prepara para su gran debut el sábado 31 de enero a las 19:00 horas en el Teatro de la Ciudad, marcando un hito en su trayectoria de resiliencia y sororidad.
El origen: De mamás libres a un proyecto de gran formato
La historia de Magnolia es una de transformación constante. El germen del grupo se remonta a 2017, cuando González Salzmann visualizó un espacio para mamás libres —mujeres cuyos hijos ya habían crecido o asistían a la escuela, otorgándoles un tiempo propio, a menudo postergado por las labores de cuidado—. Aunque el proyecto sufrió una interrupción drástica debido a la crisis sanitaria global del Covid 19, renació con mayor fuerza el 20 de junio de 2023.
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“Llamé a algunas de las que estaban en esa época y empezamos”, recuerda Edgar. Lo que inició con una docena de interesadas pronto se convirtió en un imán para mujeres de todo el municipio. Hoy, el grupo cuenta con 60 integrantes, incluyendo familias completas como las hermanas Tere Pérez y Ale, así como Jennifer (Jenny) Aguilera, cuya abuela también está por integrarse, demostrando que el canto es un puente generacional.
Tres pilares fundamentales de la experiencia Magnolias
Tras profundizar en las vivencias de sus protagonistas, destacan tres puntos clave que definen la esencia de este proyecto:
- La democratización del arte y el Anti-coro: A diferencia de las agrupaciones académicas o religiosas, Magnolias se define como un “grupo” para evitar el estigma de seriedad o aburrimiento asociado a los coros. No hay filtros de entrada ni audiciones excluyentes; el único requisito es el deseo de cantar. El director asume el reto técnico de armonizar voces inexpertas hasta convertirlas en un instrumento colectivo potente.
- La creación de un Tercer Espacio seguro: Magnolias funciona como un refugio emocional. Para las participantes, las seis horas de ensayo semanales representan una liberación de las tensiones domésticas y laborales. Es un lugar donde el juicio desaparece y la autoestima se fortalece a través de la expresión artística compartida.
- Tejido social y sororidad en Cancún: El grupo ha servido como un mecanismo de arraigo para mujeres que se sentían aisladas o sin raíces en la ciudad (incluyendo población extranjera como la comunidad cubana). Fuera del escenario, se ha consolidado una red de apoyo mutuo y de economía circular donde las integrantes intercambian servicios, productos y acompañamiento emocional.

El reto técnico: Armonizar la diversidad
Lograr que 60 voces, muchas de ellas desafinadas al inicio, suenen con la precisión necesaria para un teatro no es tarea fácil. Edgar González Salzmann, quien se declara un apasionado del sonido colectivo por encima del mensaje litúrgico —declarándose él mismo ateo—, utiliza su formación profesional para realizar arreglos personalizados. “Lograr ese sonido es un instrumento maravilloso. Ya déjate lo que cante… todas cantando un mismo sonido al mismo tiempo, a mí me enamora”, confiesa.
Tere Pérez, una de las 60 voces del coro, describe las clases con Edgar como una experiencia transformadora. “Llegamos estresadas, de malas o tristes, pero nos hace pasar dos horas maravillosas”. La disciplina ha ido en aumento: de dos ensayos semanales pasaron a tres, sumando seis horas de trabajo vocal a la semana. En estos ensayos no solo se educa la voz; se educa el oído y se aprende a escuchar a la compañera para encontrar el tono común.
Un repertorio que rompe esquemas
El debut en el Teatro de la Ciudad no será un recital de música sacra o clásica. Magnolia se presenta con una propuesta de música pop y rock en español de las décadas de los 80 y 90, géneros que definieron la identidad de gran parte de sus integrantes. El público podrá escuchar versiones corales de éxitos de Flans, Pandora, Alejandra Guzmán, Timbiriche y hasta El Tri.
Acompañadas por una banda de músicos en vivo (batería, guitarras, bajo y teclados), las 60 mujeres ofrecerán un espectáculo de aproximadamente hora y media. Según Jennifer Aguilera, otra de las 60 voces, el impacto es doble: por un lado, el disfrute del espectador que se identifica con las canciones; por otro, la historia de vida de cada mujer en escena. “Conocer la historia de cada una fue padrísimo. Hay desde mujeres que vienen con chofer hasta quienes viven en zonas marginadas, pero ahí no importa el dinero, todas nos integramos”, relata.
Hacia el futuro: La meta de las 100 voces
Aunque el concierto del 31 de enero es su gran debut en formato de gala, las ambiciones de Magnolias no terminan ahí. González Salzmann busca que el proyecto siga creciendo hasta alcanzar las 100 integrantes. Además, el director mantiene activos otros espacios como Croma (el coro de la comunidad LGBT+), reafirmando su compromiso con el uso del canto como herramienta de visibilidad y salud mental.
Magnolias ha demostrado que el arte no es propiedad exclusiva de los virtuosos, sino un derecho humano que, ejercido en colectivo, tiene el poder de sanar el tejido social. El sábado, el Teatro de la Ciudad no solo vibrará con música pop; vibrará con el testimonio de 60 mujeres que encontraron en su propia voz el camino hacia la libertad.

