KANTUNILKÍN, QR.– Kantunich, cerro ubicado en Kantunilkín, Quintana Roo, concentra vestigios históricos, prácticas espirituales mayas y una tradición vigente que reconoce la figura del Ixmén, guardián del conocimiento ancestral, de acuerdo con Germán Pool Che, originario de Kantunilkín y descendiente del linaje de los Poles.
En la península de Yucatán, dentro del estado de Quintana Roo, se localiza Kantunich, nombre que significa piedra amarilla o piedra dorada del sol. El sitio es considerado sagrado por comunidades mayas, ya que ahí reposan restos de antiguos gobernantes y se conservan prácticas vinculadas con la cosmovisión maya.
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Pool Che explica que Kantunich no es únicamente un espacio arqueológico, sino un punto de conexión espiritual. Según la tradición oral, en este lugar se encontraron elementos sagrados que permiten a ciertas personas recibir dones, como la capacidad de sanar, percibir lo no visible y comunicarse con las deidades.
Pool Che aclara que en la península de Yucatán no se practica el chamanismo, término que suele asociarse de forma incorrecta con la espiritualidad maya. En su lugar, existe la figura del Ixmén, propia de esta cultura, designada por las deidades para resguardar el conocimiento sagrado.
Kantunich y la figura del Ixmén en la tradición maya
El Ixmén no surge por decisión personal ni por enseñanza formal. “Es elegido por las deidades”, señala Pool Che. La iniciación comienza cuando la persona recibe un cristal sagrado conocido como sastún, objeto que simboliza el llamado espiritual. A partir de ese momento, enfrenta pruebas relacionadas con su carácter, disciplina y compromiso comunitario, de acuerdo con Pool Che.
Para ser reconocido como Ixmén no basta con autoproclamarse. La persona debe contar con el respeto de la comunidad por su conducta, valores y costumbres, además de asumir una responsabilidad permanente, ya que rechazar el llamado no evita sus consecuencias, según la tradición.

De manera histórica, los Ixmén fungieron como consejeros de los gobernantes mayas. Su conocimiento orientaba los ciclos agrícolas, la atención de enfermedades y la toma de decisiones colectivas. El término Ixmén significa, de forma literal, “el que tiene el conocimiento”, explicó Pool Che.
Kantunich como centro de la cosmovisión y medicina maya
Dentro de la cosmovisión maya existen distintos niveles de saber: hierbateros, conocedores de plantas medicinales; hechiceros, vinculados a prácticas espirituales específicas; y magos, especializados en técnicas de percepción. El Ixmén integra estos conocimientos para realizar sanaciones físicas y espirituales, base de la medicina tradicional maya.
La medicina tradicional maya se apoya en plantas que crecen en la región y que han sido utilizadas por generaciones. “Nada crece en el monte por casualidad”, afirma Pool Che, al señalar que cada especie tiene un uso medicinal definido.
La cultura maya mantiene un calendario ceremonial activo. Incluye bodas, bautizos, rituales de iniciación infantil y el Jet’s Meek, ceremonia de agradecimiento a la tierra, la milpa, la cosecha y las deidades. Estos rituales fueron documentados por cronistas coloniales como Fray Diego de Landa.
En la actualidad, Kantunich continúa como un espacio sagrado que preserva la memoria histórica y espiritual del pueblo maya, a través de prácticas que permanecen vivas en las comunidades de la región, mencionó Pool Che.

