Claves de la noticia:
- Justicia tradicional en Vicente Guerrero.- La labor del juez tradicional Julián Pat Canche trasciende la resolución de conflictos familiares, enfocándose en la gestión de salud y apoyos gubernamentales.
- Respaldo.- Existe una colaboración directa con instituciones como el IMSS-Bienestar y la Secretaría del Bienestar para agilizar trámites de poblaciones vulnerables.
- Trascendencia.- A falta de una figura similar en la cabecera municipal, el juez de Vicente Guerrero también extiende su apoyo a los habitantes de Kantunilkín.
VICENTE GUERRERO, QR.- En el tejido social de las comunidades rurales, la figura del juez tradicional ha evolucionado para convertirse en algo más que un mediador de disputas. Julián Pat Canche, juez tradicional de la comunidad de Vicente Guerrero, ha puesto de manifiesto que su rol actual es fundamental para el acceso a derechos básicos como la salud y la seguridad social, actuando como un gestor incansable ante las dependencias federales y estatales.
Recientemente, durante una visita de trabajo a la ciudad de Kantunilkín, Pat Canche compartió detalles sobre la amplitud de sus facultades y la importancia de que la ciudadanía reconozca en el juzgado tradicional una puerta abierta hacia la solución de problemas que van más allá del ámbito legal o familiar.
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Gestión de salud y bienestar social
Uno de los pilares de la gestión de Pat Canche es la canalización médica. En un entorno donde los trámites burocráticos pueden retrasar la atención de urgencias, el juez tradicional cuenta con la facultad de orientar y facilitar el ingreso de ciudadanos al hospital del IMSS-Bienestar. Esta labor es vital para garantizar que las familias de la zona maya y rural reciban atención oportuna sin perderse en el complejo sistema de salud.
“Lo más importante de esta labor es que las dependencias estatales y federales te abren las puertas para poder ayudar a la gente que necesita atención oportuna”, expresó el juez. Esta confianza institucional permite que su firma y gestión tengan un peso específico al momento de solicitar apoyos extraordinarios o traslados médicos.
Además de la salud, la Secretaría del Bienestar es otro de los puntos neurálgicos de su trabajo. Durante su estancia en la cabecera municipal, Pat Canche acudió específicamente para dar seguimiento a las tarjetas de programas sociales destinadas a mujeres de su sector. La agilización de estos trámites asegura que los recursos lleguen de manera directa y sin intermediarios innecesarios a las manos de quienes más lo necesitan.
Un liderazgo que trasciende fronteras comunitarias
Un aspecto relevante de la declaración de Pat Canche es la flexibilidad territorial de su apoyo. Aunque su nombramiento oficial corresponde a la comunidad de Vicente Guerrero, la realidad social de la región lo ha llevado a atender a familias de Kantunilkín.
Resulta paradójico que, siendo la cabecera municipal el centro administrativo de la zona, no cuente con una figura de juez tradicional que atienda los asuntos comunitarios bajo los usos y costumbres. Ante este vacío, Pat Canche ha extendido su mano a los habitantes de la cabecera, quienes acuden a él buscando la cercanía y la eficacia que a veces la justicia formal no puede ofrecer con la misma calidez.
“El hecho de ser juez de una comunidad específica no me impide tocar puertas. Mi compromiso es con la población más vulnerable, sin importar de qué localidad vengan”, señaló con firmeza.

El valor de la justicia de usos y costumbres
La labor de los jueces tradicionales en el estado es un reconocimiento a la autonomía y la organización de los pueblos originarios. Sin embargo, casos como el de Julián Pat Canche demuestran que estos líderes son también piezas clave en la gobernanza moderna. Al servir de enlace con programas federales, reducen la brecha de desigualdad y permiten que las políticas públicas tengan un impacto real en el campo.
La capacidad de gestionar, de “tocar puertas” y de ser recibidos por funcionarios de alto nivel, posiciona a los jueces tradicionales como figuras de autoridad moral y administrativa. En Vicente Guerrero, la justicia no solo se trata de dictaminar quién tiene la razón en un pleito de tierras o una desavenencia familiar; se trata de asegurar que ninguna mujer se quede sin su apoyo de Bienestar y que ningún enfermo se quede sin cama en el hospital.
Con estas acciones, la figura del juez tradicional se reafirma como un baluarte de la identidad comunitaria y un motor de desarrollo social que, día con día, trabaja para que la voz de los ciudadanos sea escuchada en los niveles más altos de gobierno.

