BACALAR, QR.- De nuevo inició la explotación masiva del caracol Chivita en la Laguna de los Siete Colores. Pese al riesgo de su extinción, no hay veda ni control en el aprovechamiento de esta especie, que se comercializa hasta en redes sociales.
Esta especie emblemática del cuerpo de agua del décimo municipio, está bajo amenaza una vez más luego de algunos años de parcial recuperación, luego de ser objeto de depredación masiva.
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Fueron ciudadanos que de Bacalar quienes alertaron que de nueva cuenta el caracol Chivita, cuyo nombre científico es Pomacea Flegellata, esta siendo comercializado por pescadores furtivos y en grandes cantidades.
Los moluscos son ofrecidos hasta en redes sociales, sin que ninguna autoridad hasta el momento haya hecho algo para contrarrestar estas acciones. Los caracoles se expenden en grandes cantidades y el costo por kilogramo oscila entre 110 y 150 pesos. La entrega se puede pactar a domicilio para burlar a las autoridades.
Vacio legal y falta de regulación ambiental
La población y asociaciones ecologistas han mostrado su preocupación, pues a la fecha no existe ninguna veda o regulación oficial para el aprovechamiento del molusco, pese a que el 15 de agosto se conmemora el Día Municipal del Caracol Chivita por parte del Ayuntamiento de Bacalar.
Los esfuerzos para proteger a esta especie iniciaron desde 2017 cuando casi se extinguieron de la laguna. Varias iniciativas ingresaron al Congreso del Estado de Quintana Roo para frenar su depredación masiva, sin embargo, solo se logró mayor vigilancia que finalmente desapareció.
Uno de los que ingresó una propuesta de ley fue el entonces diputado Javier Padilla Balam, hoy oficial mayor del Ayuntamiento de Bacalar, pero se fue al archivo.

Función ecológica y desplome poblacional del molusco
La importancia de este molusco es que es un filtrador natural vital para mantener la calidad y cristalinidad del agua que caracteriza al cuerpo lagunar. Además que es parte de la cadena alimenticia de otras especies de mamíferos o de aves como el gavilán y la garza, emblemáticas del cuerpo lagunar.
Durante algunos años, y luego de que cobró interés en 2017, bajó el aprovechamiento furtivo del molusco; sin embargo, el problema regresó y hoy el producto se comercializa de forma masiva.
La extracción se realiza a plena luz del día, sin que alguna autoridad municipal, estatal o federal intervenga. Los ciudadanos y agrupaciones ambientalistas de Bacalar reprochan la nula vigilancia, sobre todo porque los gobiernos centran sus intereses en el beneficio económico y dejan en segundo plano el cuidado ambiental.
Advierten que, de no implementarse acciones inmediatas, la especie podría desaparecer definitivamente de la laguna.
Estudios realizados por El Colegio de la Frontera Sur (Ecosur), estableció que la población del molusco cayó cerca de 90 por ciento, pasando de más de cinco mil ejemplares registrados en 2012 a solo 283 en 2022.
En la actualidad, no se han elaborado estudios para conocer su situación.

