El Australian Open 2026 sigue generando titulares por la combinación explosiva de actuaciones épicas, récords de asistencia y el caos controlado que siempre acompaña a los héroes locales, los “Special Ks”. Mientras el dobles australiano luchaba en un encuentro de alta tensión contra sus propios compatriotas, Maddison Inglis se consolidaba como la última mujer del país en pie, y Naomi Osaka avanzaba con una victoria difícil marcada por 41 errores no forzados y un cruce de palabras cargado de acrimonia en la red.
También te puede interesar: La entrada icónica de Naomi Osaka: medusas, mariposas y moda en Australia
El caos de los “Special Ks” impulsa el drama en la Kia Arena
El dúo de dobles formado por Nick Kyrgios y Thanasi Kokkinakis volvió a hacer de las suyas, regalándole al público una montaña rusa de emociones que justificó el precio de la entrada. Este espectáculo se vivió en el choque contra sus compatriotas Jason Kubler y Marc Polmans.
El partido fue de infarto en el tercer set, con los “Special Ks” perdiendo una ventaja significativa. Los marcadores revelan la intensidad:
- Llegaron a liderar 6-5 en el tercer set, después de un juego que mantuvo a la multitud al borde del asiento.
- Antes, habían perdido su ventaja, llegando a empatar 4-4.
- La pareja australiana había liderado 5-4, con Kubler y Polmans sirviendo a continuación.
- Se habían quebrado mutuamente, poniendo el set 4-3, justo después de que Kyrgios y Kokkinakis lograran un break para colocarse 3-1.
El dramatismo no se limitó al marcador. Kyrgios, conocido por su temperamento, fue escuchado por el micrófono quejándose ante la juez de silla, Marijana Veljovic, con la frase “Este lugar es un zoológico”. Además, durante un descanso, se quejó de no querer usar una botella del patrocinador de agua porque “ellos no me pagan” o palabras de ese efecto.
El hombro de Kokkinakis y la gestión del partido
La tensión física se sumó al drama. Thanasi Kokkinakis necesitó solicitar un tiempo muerto médico para recibir tratamiento en su problemático hombro. Aunque regresó a la cancha, y Nick Kyrgios lo animó a hacer “todo lo posible” para conseguir la victoria, se ha señalado que a la pareja le resultará complicado superar un torneo completo dadas sus recientes dificultades con las lesiones.
La juez de silla Marijana Veljovic tuvo que recordar al público que se callara, en repetidas ocasiones, mientras Kyrgios levantaba las manos a la oreja pidiendo “más, más, más” bullicio en la arena.
Maddison Inglis: de la clasificación a la tercera ronda
Maddison Inglis, de 28 años, ha emergido como la última esperanza de Australia en la categoría de individuales femeninos. Su victoria la catapultó a la tercera ronda del torneo, una hazaña notable considerando su reciente historial.
Durante tres años, Inglis no había podido acceder al cuadro principal de un Grand Slam. No lograba ubicarse entre las 100 mejores del mundo y se veía obligada a luchar en la fase de clasificación, cayendo a menudo en el obstáculo final.
Su pase a la tercera ronda se selló con una victoria “valiente” contra la alemana Laura Siegemund, la número 48 del mundo, en un partido que se extendió por tres horas y 20 minutos. El punto decisivo llegó en un tenso tie-break del set decisivo, donde Siegemund logró salvar dos de los cuatro puntos de partido. La victoria de Inglis se concretó finalmente con un winner de revés cruzado por encima de la cabeza. Al terminar, se derrumbó en la cancha del ANZ Arena y rompió a llorar mientras la multitud estallaba.
Su próximo desafío será contra la 16ª cabeza de serie, Naomi Osaka.
Osaka avanza con un triunfo nervioso y un final tenso
Naomi Osaka, cuatro veces campeona de majors, logró asegurar su lugar en la tercera ronda tras una victoria sufrida y llena de drama contra la experimentada rumana Sorana Cirstea. El partido, celebrado en el Margaret Court Arena, terminó 6-3, 4-6, 6-2 en exactamente dos horas.
La japonesa, que ganó el Australian Open en 2019 y 2021, tuvo un desempeño lejos de ser perfecto, cometiendo la sorprendente cifra de 41 errores no forzados.
El encuentro tuvo un cierre ácido: el partido concluyó con un “intercambio de palabras enojadas” de Cirstea en la red. Cirstea, de 35 años, participaba en su 18º y, según anunció, último Australian Open.
Al ser consultada sobre el final, Osaka fue directa: “Intenté jugar bien. Creo que cometí muchos errores, pero hice mi mejor esfuerzo. Ella es una gran jugadora. Creo que este fue su último Australian Open. Así que lamento que estuviera enojada por eso.”
El contraste en el estilo
Mientras que en su partido de primera ronda Osaka había acaparado la atención por su audaz atuendo “inspirado en medusas”, para el segundo match optó por un look más sobrio, dejando de lado el parasol, sombrero y velo.
En el juego, la 16ª cabeza de serie fue quebrada inmediatamente en el segundo set con un forehand descontrolado. Aunque respondió para nivelar el marcador, fue víctima de sus propios errores (14 solo en ese set), permitiendo a la rumana llevar el encuentro a un set decisivo. Osaka se revitalizó tras un descanso fuera de cancha, logrando un break de inmediato en el tercer set para tomar la delantera y asegurar la victoria.
Sorpresas y nuevos récords
La jornada también estuvo marcada por una sorprendente eliminación y un nuevo hito de público.
La hazaña de Nikola Bartunkova
La clasificadora adolescente Nikola Bartunkova, de la República Checa, protagonizó otra sorpresa al eliminar a la 10ª cabeza de serie, Belinda Bencic, en el ANZ Arena. Bartunkova perdió el segundo set 6-0, e incluso estuvo abajo por un break en el tercer set, pero luchó hasta ganar el decisivo 6-4.
Asistencia histórica
El Australian Open ha batido nuevamente su récord de asistencia con un total de 103,956 aficionados en las sesiones de día y noche, superando el récord de 103,720 establecido el día anterior. La asistencia total acumulada en los días del cuadro principal asciende ya a 508,430 aficionados.
En otros resultados, el campeón Jannik Sinner “cruzó fácilmente” el cuadro a pesar del esfuerzo del australiano Duckworth.
Este Australian Open no solo está siendo memorable por el nivel de juego, sino por la capacidad de los protagonistas para inyectar drama y carácter en cada partido, atrayendo multitudes sin precedentes y demostrando que el tenis espectáculo está más vivo que nunca. ¿Podrá Inglis manejar la presión de ser la única australiana en pie, o el caos de los “Special Ks” eclipsará el resto del torneo.

