El Super Bowl LX, disputado el 8 de febrero de 2026 en el Levi’s Stadium, consolidó a los Seattle Seahawks como campeones, venciendo 29-13 a los New England Patriots. Esta victoria no solo significó el segundo trofeo Vince Lombardi para Seattle, sino que también reescribió las narrativas sobre qué se necesita para ganar el gran partido, destacando el rol clave del pateador Jason Myers, quien fue nombrado Jugador Más Valioso por una actuación histórica.
El dominio del partido por parte de Seattle se construyó sobre una defensa asfixiante que neutralizó por completo al mariscal de campo novato de New England. Mientras el mundo observaba si la “cábala del jersey blanco” se mantendría, el Super Bowl LX reveló una tendencia más profunda: los equipos que ejecutan el juego terrestre y controlan el reloj son más resilientes, sin importar el color de su uniforme.
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La victoria de Seattle y la quiebra de la tendencia del jersey blanco
Los Seattle Seahawks lograron un récord de 16-3 para asegurar su segundo campeonato, doce años después de su primer título. Los New England Patriots (17-3) fueron la víctima en una final que se definió por la incapacidad de su ofensiva para mover el ovoide de manera consistente.
Un detalle que rodeó el encuentro fue la elección del uniforme. Los Patriots, que ejercían como equipo local administrativo, seleccionaron un conjunto monocromático completamente blanco (jersey, pantalones y calcetines) por primera vez en su historia en un Super Bowl. Esta elección buscaba apoyarse en una tendencia estadística significativa: los equipos que visten de blanco históricamente han ganado 18 de los últimos 26 Super Bowls.
Sin embargo, la historia cambió en Santa Clara:
- Resultados de la tendencia: Los Patriots perdieron, lo que revirtió la racha dominante.
- Nueva dinámica: Seattle, que vistió azul marino total, se unió a los Kansas City Chiefs (rojo, 2024) como equipos que han ganado de color oscuro en 2 de los últimos 3 Super Bowls, marcando una posible nueva tendencia en la NFL.
- Contraste único: Fue el primer Super Bowl en la historia donde ambos equipos vistieron uniformes de un solo color (blanco total vs. azul marino total).
Crónica de la asfixia: el partido cuarto por cuarto
El Super Bowl LX se caracterizó por un inicio lento y defensivo, que rápidamente se transformó en una demostración de superioridad por parte de Seattle.
La defensa de Seattle impone el ritmo (primera mitad)
El primer cuarto del partido concluyó 3-0 a favor de los Seahawks, manteniendo la tendencia histórica de los Patriots de no anotar en el primer cuarto de un Super Bowl. Jason Myers abrió el marcador con un gol de campo de 33 yardas tras una serie de 51 yardas. La defensa fue dominante, logrando dos capturas sobre el mariscal novato de los Patriots, Drake Maye. Cooper Kupp (Seahawks) y Kayshon Boutte (Patriots) registraron las jugadas más largas de sus respectivos equipos en el periodo.
La segunda mitad del primer tiempo mantuvo la tónica, con los Seahawks ampliando su ventaja únicamente con la pierna de Myers:
- Segunda anotación: Myers conectó un gol de campo de 45 yardas.
- Tercera anotación: Justo antes del descanso, la defensa forzó un rápido tres y fuera, permitiendo a Myers un tercer acierto de 52 yardas, dejando el marcador 9-0 al medio tiempo.
Durante los primeros dos cuartos, la unidad defensiva de Seattle limitó a New England a menos de 100 yardas totales y registró 3 capturas contra Drake Maye.
Sentencia en el último cuarto
El tercer periodo continuó con el dominio defensivo. Jason Myers anotó su cuarto gol de campo (40 yardas), poniendo el marcador 12-0. Un error crítico de los Patriots se produjo cerca del final del cuarto cuando Drake Maye sufrió un balón suelto (fumble) tras ser capturado, recuperando Seattle el ovoide en territorio rival.
El último cuarto fue el de la sentencia definitiva:
- Anotación de Seattle (TD): Sam Darnold lanzó un pase de anotación a AJ Barner, ampliando la ventaja a 19-0 e hipotecando las aspiraciones de New England.
- Respuesta de New England (TD): Los Patriots evitaron ser el primer equipo blanqueado en la historia del Super Bowl con un pase de anotación de Maye a Mack Hollins (con 12:27 restantes).
- Defensa final: La victoria fue sellada por una intercepción retornada para anotación (pick-six) de 45 yardas de Uchenna Nwosu, y un último gol de campo de Myers, estableciendo el marcador final de 29-13.
El MVP más atípico y el calvario del mariscal novato
A diferencia de muchos Super Bowls, el Jugador Más Valioso no fue el mariscal de campo. El galardón fue para Jason Myers, el pateador de los Seahawks.
El récord histórico de Jason Myers
Myers fue el motor ofensivo del equipo durante los tres primeros cuartos, empatando el récord de más goles de campo en un solo Super Bowl con 5 aciertos: 33, 45, 52, 40 y 38 yardas.
Los mariscales de campo bajo el reflector
Sam Darnold (Seahawks): Lideró la ofensiva con gestión impecable, sin entregas de balón. Completó 19 de 28 pases para 224 yardas y 1 pase de anotación.
Drake Maye (Patriots): El novato tuvo un debut difícil en el gran escenario, siendo presionado constantemente. Fue capturado en 6 ocasiones y su intercepción fue devuelta para touchdown. Lanzó para 186 yardas, 1 anotación y 1 intercepción.
La defensa de Seattle: la nueva ‘Legion of Boom’
La defensa de Seattle se erigió como la verdadera estrella, recordando a las grandes unidades históricas. Registraron seis capturas y forzaron tres entregas de balón en total.
- Líder en capturas: El ala defensiva Derick Hall lideró el equipo con 2.5 capturas.
- Jugada clave: El momento que terminó de hundir a los Patriots fue el retorno de intercepción de 45 yardas de Uchenna Nwosu en el último cuarto.
El fenómeno Bad Bunny: un quiebre cultural en el medio tiempo
El descanso del Super Bowl LX también fue histórico, con el espectáculo de medio tiempo encabezado por Bad Bunny, quien se convirtió en el primer artista masculino en presentarse en solitario en el evento.
El show fue una celebración de la cultura latina, incluyendo apariciones sorpresa de Lady Gaga, Ricky Martin y el actor Pedro Pascal. El espectáculo, que cerró con un mensaje de unidad y banderas de toda Latinoamérica, impulsó la audiencia del evento a niveles récord, estimándose que fue el Super Bowl más visto de la historia, superando los 125 millones de espectadores solo en Estados Unidos. El Levi’s Stadium registró un lleno total de 71,000 espectadores.
La victoria de los Seahawks en el Super Bowl LX, definida por el dominio defensivo y la precisión histórica de un pateador, nos fuerza a mirar más allá de la tradicional figura del mariscal de campo como único protagonista. ¿Es el MVP de Jason Myers el indicativo de que la NFL, en la era de los límites salariales, está comenzando a valorar el punto más consistente, el pateador, como la ficha de oro en el tablero? Este triunfo, más que una estadística, es una lección sobre cómo las unidades completas, y no solo las estrellas ofensivas, son las que alzan el trofeo Vince Lombardi en el fútbol moderno.

