El 1 de febrero de 2026, Jude Bellingham encendió las alarmas en el Santiago Bernabéu tras sufrir una grave lesión en el muslo izquierdo durante el partido de LaLiga EA Sports ante el Rayo Vallecano. La acción, ocurrida antes de los 10 minutos de juego, obligó al volante inglés a abandonar el campo con visibles gestos de dolor y lágrimas.
La preocupación es máxima para el Real Madrid y su entrenador, Álvaro Arbeloa, pues la naturaleza del pinchazo en la zona isquiotibial sugiere una posible rotura que lo dejaría fuera al menos tres semanas, afectando directamente su participación en los partidos clave de la Champions League contra el Benfica.
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Contexto de máxima tensión en el Santiago Bernabéu
El encuentro contra el Rayo Vallecano, correspondiente a la jornada 22 de LaLiga, se desarrolló en un ambiente sumamente hostil para el Real Madrid. Los fanáticos expresaron su descontento con silbidos desde la entrada en calor y durante la salida de los jugadores al campo.
La hostilidad de la grada, que aplicó “pitos selectivos”, era una clara recriminación a los resultados insuficientes de la temporada, especialmente tras lo sucedido en la Champions League ante el Benfica. La lesión de Bellingham solo añadió más inconvenientes al difícil momento que atraviesa el equipo dirigido por Álvaro Arbeloa.
El momento exacto de la lesión de Jude Bellingham
Todo ocurrió entre el minuto 8 y el 10 del encuentro, cuando el Real Madrid generaba uno de sus primeros ataques.
- La jugada: El argentino Franco Mastantuono envió un pase en profundidad o balón filtrado para Bellingham, quien galopó para ganar el esférico cerca de la línea de fondo.
- El tirón: Fue en ese instante, en la arrancada, que el jugador sintió un fuerte pinchazo o “mordisco” en la parte posterior del muslo izquierdo.
- Reacción inmediata: El dolor fue tan intenso que no pudo continuar la carrera ni despejar el balón, echándose rápidamente al suelo y mirando de inmediato hacia el banquillo.
Los segundos siguientes estuvieron cargados de tensión. El entrenador, Álvaro Arbeloa, dudó al principio, sin ordenar a nadie calentar. No obstante, la reacción de sus propios compañeros de equipo, que hicieron la señal de cambio, y la rápida entrada de los servicios médicos confirmaron la gravedad del problema.
La preocupante reacción de Bellingham y la alerta de rotura
El diagnóstico inicial, a la espera de las pruebas médicas, se centra en la zona de los isquiotibiales izquierdos. La fuente de AS señala que las sensaciones son “muy malas” y que podría tratarse de una “rotura clara”.
Aunque la camilla se acercó, Bellingham logró levantarse, ayudado por el cuerpo médico. Abandonó el campo por su propio pie, pero la imagen que encendió la “alerta roja” fue su rostro. Se marchó entre lágrimas, cubriéndose la cara con la camiseta blanca, lo que confirma tanto el dolor como el grado de la lesión. Su cojera al salir del campo refuerza la sospecha de una rotura.
El pronóstico más optimista sugiere que, “a poco que sea”, el inglés estaría fuera de tres semanas, lo que pone en riesgo su disponibilidad para los playoffs de la Champions League.
El impacto deportivo: la carga de minutos del ‘5’ y las bajas sensibles
La salida forzada de Bellingham significó la entrada de Brahim Díaz al campo, quien tuvo que ingresar sin calentar. Brahim Díaz es el escogido para relevarle en lo inmediato.
La lesión subraya el problema de la excesiva carga de minutos que venía acumulando el centrocampista. Desde que se reincorporó tras su operación en el hombro izquierdo, Bellingham se había convertido en un jugador indiscutible para el esquema técnico:
- Partidos jugados: Había disputado un total de 27 partidos y 1.964 minutos en lo que iba de temporada con el Real Madrid.
- Consistencia: Había jugado absolutamente todos los partidos, salvo la excepción del partido contra el Albacete.
- Rendimiento: Hasta ese momento, el ‘5’ sumaba seis goles y cuatro asistencias.
- Racha en Liga: Antes del partido contra el Rayo, sumaba doce encuentros consecutivos disputando los 90 minutos de LaLiga, una dinámica que se extendía a los dos choques de la Supercopa de España y los últimos tres de Champions.
La ausencia del inglés, un jugador clave tanto para Xabi Alonso (técnico anterior) como para Álvaro Arbeloa, llega en el peor momento y obligará al cuerpo técnico a reajustar profundamente su estrategia de cara a los decisivos encuentros que se avecinan.

