Carlos Alcaraz garantiza su presencia en los cuartos de final del Masters 1.000 de Montecarlo tras superar al argentino Tomás Etcheverry en tres sets (6-1, 4-6, 6-3). Pese a un inicio arrollador, el murciano necesitó gestionar momentos de crisis para citarse con Alexander Bublik en la siguiente ronda.
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Dominio inicial y despliegue de fuerza en la arcilla
La incursión de Carlos Alcaraz en los octavos de final del primer Masters 1.000 sobre tierra batida de la temporada comenzó con una exhibición de autoridad. El tenista español impuso un ritmo vertiginoso desde los primeros compases, logrando dos juegos en blanco consecutivos y una rotura de servicio temprana que desarmó la estrategia de su rival.
Esta versión arrolladora guardó similitudes con su debut frente a Baez, actuando como un vendaval en la arena monegasca. El primer set se resolvió con un contundente 6-1, aunque ya se percibían ciertas irregularidades; Alcaraz requirió hasta cuatro bolas de set para cerrar la manga, evidenciando errores inesperados en momentos donde el marcador le favorecía ampliamente.
La irrupción de Etcheverry y el bache competitivo
El escenario cambió drásticamente en el segundo set. La solvencia inicial dio paso a una crisis de juego que el argentino Tomás Etcheverry supo capitalizar con un tenis brillante y contestatario. La resistencia del argentino transformó el encuentro, forzando a Alcaraz a una faceta defensiva poco habitual en este inicio de gira.
- Pérdida de control: El murciano cedió dos breaks de forma consecutiva ante la efectividad de Etcheverry.
- Limitación táctica: Los errores no forzados se multiplicaron, recordando los pasajes de inestabilidad sufridos recientemente en las pistas de Indian Wells y Miami.
- Reacción rival: Etcheverry anuló la capacidad ofensiva del español, adjudicándose la segunda manga por 4-6 y llevando el desenlace al parcial definitivo.
Resolución en el tercer set y cita con Bublik
La definición del encuentro se trasladó a un tercer set de alta exigencia física y mental. El punto de inflexión ocurrió en el segundo juego de esta manga, un tramo crítico donde Etcheverry gozó de múltiples ventajas que no logró consolidar. Por el contrario, Alcaraz mostró su jerarquía al aprovechar su primera opción de rotura, decantando la balanza a su favor.
Aunque el enfrentamiento resultó más complejo de lo previsto, el español logró reaccionar a tiempo para evitar la eliminación. El triunfo por 6-3 en el último parcial confirma su capacidad para sufrir en la superficie lenta y asegura un enfrentamiento de alto nivel contra el kazajo Alexander Bublik en la antecámara de las semifinales.

