martes, febrero 3, 2026

La fecha de Grand Theft Auto VI es oficial: Qué revela la campaña de verano

Take-Two reafirma la fecha de lanzamiento de GTA VI (19 de noviembre de 2026) y desmiente rumores sobre retrasos y versiones solo digitales. Conoce por qué el inicio de la campaña de marketing este verano es la prueba definitiva de su estreno.

Wendy Guevara desmiente rumores sobre su muerte tras viralizarse noticia falsa en redes

Wendy Guevara desmintió rumores sobre su muerte tras viralizarse una noticia falsa en redes sociales este 3 de febrero de 2026.

Jardín Medicinal Maya “Lool Ja´” avanza como nuevo espacio cultural en Cancún

Ana Paty Peralta supervisó el Jardín Medicinal Maya “Lool Ja´” en el Parque de la Equidad, espacio cultural y ecológico.

¿Impactará el asteroide 2024 YR4 la Luna? La controversia científica

Fecha:

El asteroide 2024 YR4, detectado por el sistema ATLAS en Chile a finales de 2024, se convirtió rápidamente en un foco de alarma internacional. Con un diámetro inicial de hasta 55 metros, los cálculos preliminares le otorgaron una probabilidad superior al 3% de colisionar con la Tierra en diciembre de 2032, una cifra que, al ser sin precedentes, activó protocolos de vigilancia internacional y la atención de la comunidad científica. No obstante, las observaciones posteriores con instrumentos avanzados descartaron por completo la amenaza directa para nuestro planeta.

Sin embargo, la atención se ha movido hacia nuestro satélite natural, pues aunque la NASA ha emitido un informe definitivo negando cualquier riesgo de impacto, otros análisis orbitales sugieren una probabilidad de choque lunar que oscila entre el 2% y el 4.3%. Este evento, de confirmarse para el 22 de diciembre de 2032, representaría el primer gran impacto lunar observable en directo por la humanidad moderna, abriendo un debate clave entre la defensa planetaria y la ciencia pura.

También te puede interesar: El giro de Meta: Instagram y WhatsApp tendrán suscripciones premium

El asteroide que puso a prueba la defensa planetaria

Inicialmente catalogado como “potencialmente peligroso” debido a su órbita que cruza regularmente el trayecto de la Tierra, el asteroide 2024 YR4 fue puesto en vigilancia prioritaria. Este objeto rocoso, comparable en tamaño a un edificio de más de diez pisos, fue el centro de un esfuerzo internacional para reducir la “elipse de incertidumbre” generada por los primeros cálculos.

El esfuerzo de monitoreo incluyó tiempo de observación de emergencia asignado por la Agencia Espacial Europea (ESA) en el Telescopio Espacial James Webb (JWST). La ventaja del Webb radica en su visión infrarroja, esencial para detectar el calor que emite el asteroide directamente, lo cual refina las mediciones orbitales.

La visión del james webb y las características de 2024 yr4

Tras cinco horas de observación continua realizadas a finales de febrero de 2025, los expertos descartaron el riesgo terrestre para los próximos cien años. Estas observaciones, complementadas con estudios infrarrojos y telescopios terrestres, permitieron refinar su tamaño y composición.

Los estudios revelaron que 2024 YR4 mide entre 60 y 67 metros de diámetro, algo más grande de lo estimado. Se determinó que es un asteroide de tipo S, lo que significa que es rico en silicatos, con una superficie rocosa y menos reflectante de lo esperado. Los datos confirman que es una roca sólida y compacta de forma aplanada que completa una rotación cada 19.46 minutos.

La gran divergencia: ¿Impacto lunar o trayectoria segura?

Aquí reside la principal controversia informativa. Tras días de monitoreo y cálculos orbitales detallados, la NASA ha confirmado que el asteroide 2024 YR4 no impactará la Luna ni la Tierra, posicionándolo en el Nivel 0 de la Escala de Turín, lo que implica que el riesgo es inexistente y que pasará a una distancia segura.

Sin embargo, otros análisis, presentados por astrónomos y agencias como la ESA, sugieren lo contrario. Según sus últimos análisis, la probabilidad de colisión contra la Luna el 22 de diciembre de 2032 se mantiene en una ventana que oscila entre el 2% y el 4.3%. Aunque la cifra no representa una certeza, obligó a la comunidad científica a analizar escenarios que antes solo existían en simulaciones.

La posibilidad de un impacto lunar sigue en pie para algunos expertos. Alan Fitzsimmons, astrofísico de la Universidad de Queen’s en Belfast, ha expresado que “Estamos cruzando los dedos para que ocurra el impacto lunar; no tendría ningún efecto sobre la Tierra, pero nos permitiría estudiar el proceso de formación de un cráter con una claridad sin precedentes”. Los cálculos para confirmar o descartar el choque con certeza podrían definirse a partir de 2028.

Consecuencias del choque: una energía termonuclear y un cráter gigante

De concretarse la colisión, la energía liberada sería masiva. Se estima que el golpe sería comparable a la de una explosión termonuclear de gran escala, o la energía equivalente a seis millones de toneladas de TNT (unas 400 veces la potencia de la bomba de Hiroshima).

El impacto generaría varios fenómenos observables y medibles:

  • Un cráter que oscilaría entre 1 kilómetro y 1,200 metros de diámetro, con una profundidad de más de 200 metros (algunos cálculos sitúan la profundidad hasta 260 metros).
  • Un destello luminoso con un brillo similar al que proyecta Júpiter.
  • La eyección de hasta 10,000 toneladas de material lunar hacia el espacio.
  • Un sismo lunar global con una magnitud estimada cercana a 5.0.

La preocupación real: lluvia de meteoros y el riesgo orbital

Los expertos coinciden en que no habría consecuencias catastróficas para la Tierra, ya que la órbita de la Luna no se vería alterada y la mayoría del material expulsado se desintegraría al entrar en la atmósfera terrestre. Como declaró el astrónomo Pawan Kumar, el evento “No sería motivo de preocupación para la Tierra”.

No obstante, los efectos secundarios no serían imperceptibles. Investigaciones lideradas por Yifan He, de la Universidad de Tsinghua, sugieren que fragmentos lunares podrían alcanzar la velocidad de escape y desplazarse hacia nuestro planeta.

Esto implicaría una intensa lluvia de meteoros durante varios días, observable a simple vista con picos de millones de meteoros por hora. Este fenómeno astronómico sería visible especialmente en regiones de Sudamérica, el norte de África y el Medio Oriente.

El mayor foco de preocupación se encuentra en el espacio orbital cercano a la Tierra. Si parte del material eyectado queda temporalmente en órbita, incrementaría el riesgo de colisiones con satélites de comunicación, sistemas GPS y las megaconstelaciones de internet. En escenarios extremos, el aumento de escombros orbitales podría detonar el temido Síndrome de Kessler, una reacción en cadena que complicaría gravemente el uso seguro del espacio.

Una oportunidad irrepetible para la ciencia

Más allá de los riesgos técnicos, la comunidad científica contempla este posible impacto como una oportunidad sin precedentes que podría revolucionar nuestra comprensión del sistema solar.

Observar un choque de esta magnitud en tiempo real permitiría:

  • Estudiar la física de impactos espaciales y la formación de cráteres de alta energía.
  • Analizar las ondas sísmicas para obtener datos precisos sobre la estructura interna de la Luna.
  • Obtener hasta 400 kilogramos de muestras lunares gratuitas (fragmentos que sobrevivan al reingreso atmosférico), funcionando como una inesperada misión de retorno de muestras.

Además, el caso serviría como una prueba real para los sistemas de defensa planetaria y los protocolos internacionales de toma de decisiones. Algunas agencias espaciales debaten realizar una misión de desvío similar a la DART, aunque esto eliminaría una oportunidad científica que podría aportar información clave para mejorar las estrategias de defensa planetaria.

El asteroide 2024 YR4, independientemente de la postura final de la NASA, ha servido como un ejercicio vital para los sistemas de detección y coordinación espacial. Nos recuerda que el espacio cercano no es un entorno estático y que la gestión del riesgo de los Objetos Cercanos a la Tierra determinará no solo el futuro de la ciencia planetaria, sino también la seguridad de nuestra infraestructura tecnológica orbital. ¿Estamos dispuestos a renunciar a una oportunidad científica de esta magnitud en nombre de la defensa planetaria, o debemos priorizar el conocimiento que mejorará precisamente esos mismos sistemas defensivos?

banner WA
¿Impactará el asteroide 2024 YR4 la Luna? La controversia científica

Compartir:

Historias relacionadas