El cuestionado secretario general de la Sección 25 del Sindicato Nacional de la Educación en Quintana Roo, Arimael Salas Alcocer, dio la espalda a sus agremiados en la lucha contra las reformas a la Ley del Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).

Desde la semana pasada afiliados a esta agrupación sindical iniciaron una serie de acciones para contrarrestar las reformas, por considerar que afecta sus derechos laborales y salariales.

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Ni tardo ni perezoso, el líder de la Sección 25, salió a deslindar a la directiva sindical de participar en los actos de protesta, principalmente en paros laborales y manifestaciones públicas, como la marcha que realizaron en Chetumal cientos de trabajadores de la educación afiliados al Snte.

En efecto al menos él y su directiva no participaron en este movimiento, lo que fue calificado por los integrantes del magisterio como una traición a la base sindical.

Toda vez de que, en lugar de demostrar ser un verdadero líder, se ha dedicado a realizar supuestas mesas de trabajo, para recolectar propuestas con el objetivo de suavizar las reformas promovidas por el Gobierno Federal.

Pero ni siquiera en dichas mesas le ha ido bien, pues la base de sindical le ha recriminado en diversas ocasiones su traición y su falta de compromiso con el gremio, además de acusarlo de pretender tomar el pelo a los sindicalizados con acciones que no servirán para nada.

También lo han considerado como líder vendido con el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo, a través de la línea del Snte a nivel central, que dirige Alfonso Cepeda Salas y de quien la mayoría de los agremiados en el estado aseguran no los representa.

Los sindicalizados en Quintana Roo advirtieron que ahora más que nunca dejarán solo a Salas Alcocer con el compromiso de sumar afiliados al Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), luego de que a nivel nacional el SNTE hiciera el compromiso de sumar millón y medio de militantes al partido en el poder.

El líder sindical, con plaza docente en Cancún y delfín de su antecesor Fermín Pérez Hernández, ha perdido la poca confianza y respeto que tenía ante la base magisterial, en contraste ha ganado el repudio.

La forma de actuar de Salas Alcocer no para algunos no es extraña, pues de acuerdo con sindicalizados manipuló las elecciones en octubre de 2022 para obtener la victoria con el apoyo de Carlos Gorocica Moreno, entonces titular de la Secretaría de Educación de Quintana Roo (SEQ), quien por cierto tenía planeado adjudicar 42 plazas a docentes recomendados en complicidad con la directiva sindical, mediante un pago de 40 mil pesos por espacio laboral.

La desconfianza del líder de la Sección 25 de igual manera estriba en que puso al sindicato bajo las órdenes de la gobernadora Mara Lezama y de la actual responsable de la SEQ, Elda Xix Euán, por ser simpatizante de Morena.

Integrantes del grupo que le ayudaron para presidir el sindicato como Florentino Balam, Arturo Fernández, Carlos Gutiérrez García, Jorge Milián Narváez y Fermín Pérez Hernández, aguardan pacientemente para actuar y no dejarán pasar esta oportunidad, pues luego de llegar a la silla de Snte los traicionó.

La permanencia Salas Alcocer hasta el 2024 está en riesgo, pues sindicalizados aseguran que la bomba de tiempo por venta de plazas y cobros de quincenas de maestros fantasmas puede detonar en cualquier momento.

La participación magisterial observada el pasado 22 de febrero anticipa no solo problemas para el sindicato, al que están afiliados más de 14 mil trabajadores de la educación, sino para los cerca de 360 mil estudiantes que acuden a las más de dos mil escuelas de educación básica y medio superior del estado. De inicio, el viernes 21 del mismo mes hubo paro de labores.

La base magisterial está inconforme principalmente porque las reformas a la Ley del ISSSTE provocarán un cobro de cuotas de vivienda al salario integrado (sueldo base más compensación) para todos aquellos que rebasen las 10 Unidades de Medidas y Actualización (UMA).

Aunado a ello, no se cumplió el compromiso de eliminar el requisito de 60 años para que los trabajadores puedan jubilarse, una vez que cumplan los 28 años (mujeres) o 30 años (hombres) de cotización en el ISSSTE.

Payo Obispo

Los trabajadores de la educación son los únicos que han levantado la voz contra las reformas a la Ley del ISSSTE. Los sindicatos de burócratas de los tres órdenes de gobierno están sometidos y en muchos de los casos amenazados con sus espacios laborales. Ninguno ha manifestado postura al respecto, pese a que las modificaciones afectan a la todos los empleados de la administración pública federal, estatal y municipal que están bajo este régimen de seguridad social.

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