La renuncia de Pedro Flota Alcocer al PRI solo fue un ruido mediático, que no tiene mayor efecto ni siquiera en el propio Partido Revolucionario Institucional en Quintana Roo, que atraviesa por su peor momento. Romantizar su dimisión no es la vía, cuando fue uno de los más beneficiados del tricolor, pero también de los responsables de la debacle.
Una salida digna, dijeron sus amigos. Pero la realidad es que una verdadera salida digna debió ser cuando se ejecutaron los actos de corrupción, no solo al interior del partido, sino durante los gobiernos priistas y los cargos con los que fue premiado.
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Un historial de privilegios y el “paquete de impunidad”
Los casos son innumerables, pues ocupó diversos encomiendas en el partido, el último dirigente estatal. También fue Secretario de Seguridad Pública, Secretario de Gobierno, diputado local y presidente de la Gran Comisión del Congreso del Estado.
En este último cargo, en la XIV Legislatura, fue en el que participó en los mayores escándalos de corrupción, el denominado “paquete de impunidad”, que en suma trataba de un blindaje para proteger a la administración borgista, que llevó el tema hasta una controversia constitucional y que finalmente fue revertida por la siguiente legislatura.
Sin duda, no hay que hacer de menos las habilidades y obediencia de Pedro Flota como político, de la vieja guardia, que le sirvieron para ser premiado en los cargos que ocupó.
Pero eso es una cosa y otra es ver su renuncia como un sinónimo de ética y congruencia, menos hoy cuando solo quedan sobras de lo que en algún momento fue el partido. Para la mayoría, sino es que para todos los militantes, salir del PRI en estos momentos, políticamente no tiene mayor consecuencia y menos en el ámbito estatal.
Hoy le tocó a Flota Alcocer abandonar al PRI, pero cuántos militantes de su partido no se fueron antes que él, por las decisiones que tomó como dirigente estatal y que también fueron en su momento, referentes del partido.
Cierto que para el PRI es una incongruencia no solo aceptar, sino poner como dirigente en Tulum a Edith Mendoza Pino, que es en esencia lo que motivó la dimisión de Flota Alcocer, pero no ha sido el primer error y tampoco el último que comete el tricolor. Pero para infortunio del exdirigente estatal, no tiene la calidad moral y ética para criticar. Cosas peores se han visto y él estuvo 40 años, pero nunca dijo nada.
Claro que esto no significa defender a Cora Amalia Castilla Madrid, que desde hace poco más de un año ocupa la dirigencia en Quintana Roo. Es claro que no ha podido levantar al partido, que está al borde de la extinción, y es todavía más claro que no lo hará.
El PRI actualmente en el estado, es un instituto político que vive de los recuerdos y que ha utilizado como eslogan “es un partido que sabe gobernar”, pero con el tiempo se ha comprobado que gobernó y que no supo hacerlo bien, que ha gobernado mejor o peor que otros, es tema de un debate.

La extinción del tricolor: De 100 mil a menos de 5 mil militantes
El partido llegó a contar con más de 100 mil militantes activos en el estado, hoy no rebasa ni los cinco mil, según las ultimas cifras aportadas por el propio PRI. El Movimiento de Regeneración Nacional (Morena) actualmente suma más de 220 mil; el Verde Ecologista de México (PVEM), 75 mil; y el Partido del Trabajo (PT), 37 mil.
Por lo anterior, más que un escándalo la renuncia de Pedro Flota del PRI, solo fue ruido mediático al interior del propio partido, que seguirá hundiéndose sin él. Pero de ninguna manera mueve el escenario político del estado.
Payo Obispo
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